Al país asiático no le valen las disculpas del francés ni del Madrid y no levanta el veto, al menos de momento, a la emisión de los partidos de la Liga. China estuvo más de un año sin emitir la NBA por una polémica con el director general de los Rockets. Leer Al país asiático no le valen las disculpas del francés ni del Madrid y no levanta el veto, al menos de momento, a la emisión de los partidos de la Liga. China estuvo más de un año sin emitir la NBA por una polémica con el director general de los Rockets. Leer
China sigue sin perdonar a Kylian Mbappé y considera insuficientes las disculpas del futbolista y del Real Madrid. Ayer por la mañana, el conjunto blanco rompió su silencio con un comunicado oficial en el que transmitía sus disculpas al país asiático por los comentarios de su delantero sobre Mao Zedong, al que calificó como «dictador». Pero lejos de rebajar su enfado, lo mantiene junto a su decisión de no emitir los partidos de LaLiga, como hizo en su momento con la NBA o con el Arsenal tras varias polémicas que protagonizaron miembros de esas organizaciones deportivas.
«El Real Madrid desea expresar sus disculpas al pueblo chino por el malestar que hayan podido ocasionar las recientes palabras de nuestro jugador Kylian Mbappé», comunicó la entidad presidida por Florentino Pérez. El Grupo de Medios de China (CMG), responsable de la cadena estatal CCTV donde se emiten algunos partidos de la Liga, reconoció haber recibido la carta de disculpa del club y del jugador, pero descartó confirmar que fueran suficientes para levantar su veto.
El Madrid, según fuentes consultadas por este periódico, considera que ya ha realizado todas las declaraciones institucionales necesarias para rebajar la tensión con China y espera que en los próximos días el país asiático rompa el veto al fútbol español, a los partidos del conjunto blanco y al atacante francés, que tiene varios patrocinadores de origen chino.
Pero viendo la historia reciente de China en cuanto a las polémicas políticas con organizaciones deportivas, parece que el país asiático seguirá con su decisión al menos unos días más. Para las instituciones de China, un comentario sobre una figura política puede transformarse en un problema. Y uno de sus precedentes tiene que ver directamente con la NBA.
En 2019, Daryl Morey, entonces director general de los Houston Rockets, publicó un mensaje de apoyo a las protestas que se estaban realizando en Hong Kong, contrarias al sentir de China. Pidió disculpas, pero la Asociación China de Baloncesto suspendió su cooperación con los Rockets y la CCTV dejó de emitir partidos de la NBA hasta octubre de 2020.
Lo mismo que ocurrió con Enes Kanter, pívot turco que en 2021 jugaba en los Boston Celtics y que se refirió a Xi Jinping como «dictador». La plataforma que emitía la NBA dejó de dar partidos de los Celtics.
En el fútbol, el caso más conocido hasta ahora era el de Mesut Özil. En diciembre de 2019, el centrocampista alemán jugaba en el Arsenal y criticó las políticas chinas con respecto a la minoría uigur, un pueblo musulman de lengua túrquica que vive en Xinjiang, al noroeste de China. CCTV, que en ese momento emitía la Premier, decidió no dar los siguientes encuentros del conjunto londinense y el jugador fue retirado de los videojuegos de fútbol que se comercializaban en el país.
La polémica ha provocado la caída en bolsa de la marca de ropa que viste a Mbappé, On, y ha obligado al presidente de LaLiga, Javier Tebas, a disculparse públicamente y a reunirse con las autoridades chinas en España para tratar de parar una situación que amenaza económicamente a la competición española. Y es que China no perdona a nadie, al menos de momento.
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