Las hostilidades musicales-sonoras de la tarde comenzaron en los más cotizados escenarios (los dos inmensos que dan vida a un espacio bautizado como Mordor) de la mano de Barry B, es decir, el burgalés Gabriel Barriuso, que reunió a peña fiel y entusiasta en hora soleada y ante la que desgranó algunos de sus hits como Komatxeria , Vis a vis, Chocolate Axe o, solo faltaría, Yo pensaba que me había tocado Dios , elaborado mano a mano con Carolina Durante. La satisfacción se daba por descontada ya que la estrella jugaba en campo propio.
Éxito de Rusowsky, Big Thief, These New Puritans y Little Simz en la última jornada del festival
Las hostilidades musicales-sonoras de la tarde comenzaron en los más cotizados escenarios (los dos inmensos que dan vida a un espacio bautizado como Mordor) de la mano de Barry B, es decir, el burgalés Gabriel Barriuso, que reunió a peña fiel y entusiasta en hora soleada y ante la que desgranó algunos de sus hits como Komatxeria , Vis a vis, Chocolate Axe o, solo faltaría, Yo pensaba que me había tocado Dios , elaborado mano a mano con Carolina Durante. La satisfacción se daba por descontada ya que la estrella jugaba en campo propio.
Algo similar, o al menos parcialmente, aconteció acabada la tarde-comienzo de la noche con la esperadísima presencia de Rusowsky. Curiosamente no lo hizo en ninguno de aquellos dos emplazamientos de magnas dimensiones, sino en el más atractivo de los que cuenta el festival, el Cupra, una suerte de anfiteatro pero de aforo más reducido. Ello no fue óbice para que una abigarrada legión de incondicionales de muy variada condición arropase con entusiasmo al vallisoletano Ruslán Mediavilla, al que por cierto se le pudo degustar durante dos días el pasado enero en el Sant Jordi Club.
Rusowsky vuelve a demostrar solvencia con una escenografía ajustada que remarca un cancionero de aclamación segura
Ayer volvió a demostrar las credenciales y los fundamentos de su entronización en la cúspide del pop atípico nacional: una sesión de hora devenido en un espectáculo donde la escenografía ajustada remarcaba un cancionero de aclamación segura y la personalidad y dominio del escenario y el micrófono por parte de Rusowsky. Arropado por una docena de coristas e instrumentistas de gran solvencia cuando no brillantez, el músico jugó sobre seguro al basarse en un repertorio infalible, desde el inicial Johnny Glamour y pasando por Sophia , Pink + Pink , Bby Romeo o sukkKK!! (éste grabado con La Zowi). Y todo ello sobre un adictivo colchón musical a base de pop desacomplejado o ritmos latinos como la bachata.
Antes de Rusowsky hubo que acomodarse en el Auditori para disfrutar de los británicos These New Puritans, que han regresado a la primera línea con su estupendo álbum Crooked wing . Una obra fascinante, con una música en que cabe de todo, a saber pop, música sacra y orquestal o electrónica de vanguardia. La banda, fundamentada en los hermanos Jack y George Barnet, llevaron ese maridaje de pop de cámara y art rock a un espectacular directo, insólito y excepcional: xilofón-vibráfono, batería, piano de cola, flugelhorn y teclados y efectos. Contaron además con el intenso apoyo vocal de la cantante de jazz y fado Lisa Rodrigues. Impactante e inolvidable.
El posterior encuentro fue con Big Thief (Gran Ladrón), a saber, la muy bien avenida formación integrada por formidable cantante y guitarrista Adrianne Lenker, el también guitarrista Buck Meek y el incansable batería James Krivchenia. Son indiscutibles referencias de un aguerrido y eléctrico folk rock con pinceladas psicodélicas (memorable diálogo ayer de guitarras distorsionadas en Double infinity , tema que da nombre a su espléndido último álbum), y lo plasmaron ayer de una forma tan solvente y sencilla, aunque eso sí basándose en composiciones de estructura muy similar. Ayer demostraron disfrutar y pasárselo muy bien (en un momento dado Lenker confesó que “es un honor estar aquí”), algo sin duda compartido por los presentes.
Por su parte la inglesanigeriana Little Simz se aposentó de otro de los escenarios oceánicos (Revolut) para testimoniar el porqué de pertenencia a lo más alto del género musical, así en general, y con una proyección planetaria especialmente a raíz del impacto de su último álbum, Lotus. Formidable y sobre todo empática rapera, mostró un gran dominio escénico y una sobresaliente voz, y contó con la complicidad activa de unos músicos de calado, especialmente de un bajista de pulso funk. Entre todos dieron vida a joyas como I love you I hate you , Free , Woman o Gorilla , con la que cerraron la fiesta compartida.
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