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En Fórmula 1 las clasificaciones del sábado son el momento más intenso y de velocidad pura del fin de semana. En muchos circuitos, donde adelantar no es fácil, tienen una trascendencia enorme. Además, los pilotos saben que es, históricamente, una oportunidad para demostrar el talento. Aquí no hay gestión ni estrategia, aquí es velocidad pura, lucha directa contra el crono y las leyes de la física. Es un extraordinario elemento de medición para comparar. Especialmente para hacerlo con compañeros de equipo que tienen exactamente el mismo material.
En una vuelta de clasificación importa todo. El viento, la temperatura de la pista, hacerla un minuto antes o después, el tráfico, el aire sucio levantado por un coche lejano, la confianza, el nivel de riesgo, la presión, la experiencia… y por supuesto, las banderas amarillas. En la Fórmula 1 actual una doble bandera amarilla significa que todos aquellos pilotos que la vean en algún momento de su vuelta, su tiempo quedará invalidado.
Dirección de Carrera trata de ser prudente a la hora de sacar una doble bandera amarilla en una clasificación por la trascendencia que podría tener en el resultado si afecta a varios pilotos que están luchando por pasar un corte o por lograr la pole. Sin embargo, en esta nueva Fórmula 1 en el que la seguridad es lo prioritario tardar 22 segundos en sacar una doble bandera amarilla cuando hay un coche accidentado contra el muro es inaceptable. Entiendo la importancia del momento, pero tener a Max Verstappen en situación de peligro con una bandera amarilla simple, no se puede entender.
La diferencia es muy grande. Con doble bandera amarilla los pilotos abortan sus vueltas porque saben que su tiempo quedará invalidado. Con una simple, el reglamento dice que hay que levantar, reducir la velocidad y estar preparados para un cambio de dirección.
Cuando Kimi Antonelli vio el accidente y la bandera amarilla abortó su vuelta pensando que era doble. Cuando pasó George Russell interpretó correctamente que era bandera amarilla simple e hizo una levantada de acelerador mínima.
Es cierto que en la telemetría se ve que su acelerador llega a cero durante una fracción de tiempo y que comparado con su vuelta anterior pierde una décima y media en ese punto. Lo que pasa más inadvertido es que su velocidad de paso por el vértice de la curva donde se ha salido Verstappen es prácticamente el mismo, por encima de 260 km/h y que, al terminar su vuelta, su tiempo global del tercer sector es sólo 0.027 segundos más lento que el de su vuelta anterior.
Es decir, independientemente de que levante o no levante, su velocidad sigue siendo altísima en un tramo de la pista donde había un coche accidentado. Tuvo la ventaja de compensar su pérdida de tiempo con dos cosas: primero que frenó menos después de levantar y segundo, el hecho de levantar le permitió cargar un poco la batería. Carga eléctrica que le hizo salir de la última curva con más velocidad y compensar la pérdida.
¿Cuál es el mensaje que se transmitió el sábado en Austria? Que un piloto que se encuentra un accidente en su camino es capaz de hacer la pole. Que Russell fue más zorro, más listo que Antonelli. Que su experiencia jugó a su favor. Que fue muy hábil a la hora de ver e interpretar lo que dice una norma imprecisa para una situación como esta.
El mensaje encaja con la esencia del automovilismo que siempre ha visto en estos momentos de peligro una oportunidad para reducir distancias con los rivales. Sin embargo, el mensaje es malo para las nuevas generaciones de pilotos. Lo primero que dijo Antonelli al llegar el sábado al box es que no le volvería a pasar, que la próxima vez haría lo que Russell. Es la misma lección que aprendieron todos los pilotos desde la F2 hasta el karting que vieran la clasificación de Austria: una bandera amarilla es una oportunidad.
Al final Russell convirtió la pole en victoria, Max logró la mejor posición del año al terminar segundo y Antonelli fue tercero. De los nuestros mejor no hablar mucho. Carlos Sainz, que abandono por un problema eléctrico, necesita que Williams mejore su coche. Fernando Alonso, que terminó último a más de 40 segundos del penúltimo, que Aston Martin le traiga uno nuevo.
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