La junta del Teatre de Sarrià se lamenta en las redes de que “hay facturas pendientes de pago”

La junta directiva del Centre Cultural Sant Vicenç de Sarrià ha lanzado esta semana un comunicado en redes sociales informando de que, tras la reciente dimisión de su comité ejecutivo, ha detectado “numerosas facturas pendientes de pago que superan la liquidez de la entidad”, y llama a socios y simpatizantes a colaborar. 

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 Se culpa al Comité Ejecutivo que dimitió en junio por no encontrar el respaldo de la Junta Directiva de haber dejado impagos abultados. El hasta ahora presidente lo niega  

La junta directiva del Centre Cultural Sant Vicenç de Sarrià ha lanzado esta semana un comunicado en redes sociales informando de que, tras la reciente dimisión de su comité ejecutivo, ha detectado “numerosas facturas pendientes de pago que superan la liquidez de la entidad”, y llama a socios y simpatizantes a colaborar. 

“Ya está en vías de estar solventado”, dijo, sin embargo, a este diario Montserrat Morera, presidenta en el pasado del Centre vinculado a la parroquia y actual miembro de la junta directiva, quien rehuyó dar cifras. “Ya hay una nueva junta perfilada: en septiembre habrá elecciones y seguiremos con nuestro proyecto de ateneo. No pienso dar más datos”, alegó, ­sobre las cuantías que se deben o el número de artistas pendientes de cobrar, como se insinúa en una publicación de Instagram.

El empresario barcelonés Joaquim Campanyà ha querido situar la actividad del de Sarrià en un buen nivel de profesionalización

Morera sería una de las personas en la junta que se opusieron en mayo al programa del presidente, el empresario barcelonés ya retirado Joaquim Campanyà, aficionado a dirigir teatro amateur, y que en los últimos dos años ha querido situar la actividad del de Sarrià en un buen nivel de profesionalización: ciclo de jazz, otro de música de cámara en el que participan la orquesta y el coro del Liceu, y óperas grandes que no se habían hecho en este teatro a la italiana levantado en 1905 sobre un antiguo corral de la masía de los Mumbrú. En abril se representó Tosca, de Puccini, con la Filharmònica del Mediterrani y la soprano Núria Vilà de protagonista. La artista confirma que todavía no han cobrado.

Campanyà explica que en las elecciones de abril los socios refrendaron al comité ejecutivo y eligieron a los 13 miembros de la junta directiva, diez de los cuales se opusieron en su primera reunión, el 1 de junio, al plan de acción. “No tenía sentido seguir y decidimos dimitir”. Según Campanyà, el presupuesto de la entidad es de 600.000 euros, un tercio de ellos públicos. “Además de la subvención del Ayuntamiento y el Govern, tenía aprobados 65.000 euros del Ministerio de Cultura”. 

“Nosotros queríamos que la asociación se declarase de interés público, que saliera de la endogamia y no actuara solo para los 550 socios, como un club privado. En todo caso –alega–, a inicios de junio no debíamos un céntimo a Hacienda, Seguridad Social o trabajadores. Las cuentas del 2025 se saldaron con un déficit de solo siete mil euros, eso no es un agujero. Puede haber tensiones en tesorería, pero la demora con los artistas de Tosca era mínima”, concluye Campanyà.

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