Después de una primera mitad del año de fuerte crecimiento, se esperaba una ralentización de la economía en el tercer trimestre. Y se ha producido, pero ha sido muy moderada; el PIB ha aumentado un 0,6%, es decir, una décima menos que en los tres meses anteriores. De esta manera, se confirma que el crecimiento en el conjunto del año será en el entorno del 2,6%, la cifra que tiene en el Gobierno en sus previsiones.
El consumo y la inversión se frenan mientras que aumenta el gasto público
Después de una primera mitad del año de fuerte crecimiento, se esperaba una ralentización de la economía en el tercer trimestre. Y se ha producido, pero ha sido muy moderada; el PIB ha aumentado un 0,6%, es decir, una décima menos que en los tres meses anteriores. De esta manera, se confirma que el crecimiento en el conjunto del año será en el entorno del 2,6%, la cifra que tiene en el Gobierno en sus previsiones.
Fue la demanda nacional la que más aporta a este crecimiento del PIB, con 0,5 puntos, mientras que la demanda externa aportó 0,1 puntos. Es el freno del consumo y de la inversión, los dos con registros claramente más bajos que en el periodo anterior los que explican este freno de una décima respecto al periodo de verano.
En concreto, el consumo de los hogares continúa siendo el que empuja la economía, aunque parece estar notando ya el aumento de los precios, porque está desacelerando el ritmo. En los meses de verano creció un 0,6%, que es significativo, pero supone un descenso de cinco décimas respecto al periodo de abril a junio.
En cambio, en este tercer periodo destaca el peso que tiene el gasto de las administraciones públicas, que aumenta de forma significativa hasta el 0,9%, la cifra más elevada en el último año.
Por su parte, la inversión también se frena. Registra un aumento del 0,7%, lo que supone quedar por debajo del umbral del 1% que había conseguido mantener en los últimos cuatro trimestres.
Por otro lado, las exportaciones de bienes y servicios se animaron en el periodo de verano, con un crecimiento del 1,3%, dos décimas más que en los tres meses anteriores, mientras que, en cambio, las importaciones se redujeron a casi la mitad, con un incremento del 1,1%. En conjunto, son los citados 0,1 puntos que aportó la demanda externa al PIB del trimestre.
Si se examina la variación interanual, la comparativa con el mismo periodo del 2025, el crecimiento es del 2,7%, en este caso una décima más que en el trimestre anterior. En ese caso, es la demanda nacional la que aporta prácticamente todo el crecimiento.
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