Jorge Alessandri, presidente de la Cámara de Diputados de Chile: «Chile o España son mucho más que el Gobierno de turno»

Este abogado y diputado por el partido Unión Demócrata Independiente cuenta con una larga trayectoria política y, desde el 11 de marzo, está al frente del órgano legislativo. La falta de mayorías en el hemiciclo le obliga a buscar consensos, algo en lo que cree firmemente Leer Este abogado y diputado por el partido Unión Demócrata Independiente cuenta con una larga trayectoria política y, desde el 11 de marzo, está al frente del órgano legislativo. La falta de mayorías en el hemiciclo le obliga a buscar consensos, algo en lo que cree firmemente Leer  

El giro ideológico del Gobierno chileno con la elección de José Antonio Kast trajo cambios para la nación andina y también para su posicionamiento en el continente. Sin mayorías claras en la Cámara de Diputadas y Diputados, sus integrantes están obligados a buscar consensos. Detrás de esa misión está desde el pasado 11 de marzo Jorge Alessandri (Santiago, 1979), presidente de dicho órgano legislativo, quien cree que «las democracias sólo funcionan si hay acuerdos amplios». Este abogado y diputado por el partido Unión Demócrata Independiente cuenta con una larga trayectoria política y fue asesor de Sebastián Piñera en su primer Gobierno.

Durante su paso por Madrid para participar en el XII Foro Parlamentario Iberoamericano, un encuentro preparatorio de cara a la próxima Cumbre Iberoamericana, celebra las buenas relaciones entre nuestros países: «Creemos que como España es la puerta de Europa para nosotros, que Chile puede ser la puerta de América del Sur para España».

En la actualidad, la composición de la Cámara de Diputados chilena está bastante fragmentada. ¿Es difícil sacar adelante leyes?
Efectivamente, a día de hoy el Congreso chileno, tanto el Senado como la Cámara de Diputados, está prácticamente empatado. Necesitamos dos votos para aprobar cualquier ley y eso significa mucha conversación, pero si lo comparamos con el Congreso anterior, estamos mucho más cerca de una mayoría. De hecho, la derecha que gobierna actualmente en Chile desde 1990 no había estado nunca tan cerca de una mayoría parlamentaria. Por eso hemos podido aprobar en estos seis meses cada uno de los proyectos que ha enviado el Gobierno. No habíamos tenido nunca un Parlamento tan promercado, tan proeconomía abierta, economía internacional fluida…
Precisamente, usted ha defendido siempre esa política de acuerdos. ¿Es su leitmotiv en el cargo que ocupa?
Las democracias sólo funcionan si hay acuerdos amplios. Ganar por un voto muchas veces no sirve porque el siguiente gobierno te va a eliminar esa ley o la va a cambiar. Por lo tanto, para eso existe el Parlamento, para parlamentar, para conseguir esos acuerdos y que la democracia vaya sirviéndole a las personas.
Esa mayoría de la derecha en el Parlamento, ¿va a provocar que el actual Gobierno rompa con todo lo que hizo el anterior Ejecutivo de izquierdas?
Por supuesto que no. Ese es un error que cometemos los políticos, creer que cada nuevo gobierno viene a transformar o a crear un país desde cero. Aquí los países se construyen con el aporte de todos. Chile o España son mucho más que el gobierno de turno.
¿ Cuáles son los principales retos que tiene hoy el Ejecutivo de Kast?
Principalmente, recuperar el crecimiento económico, que ha estado estancado por 10 años. En segundo lugar, la seguridad, que es un problema de Latinoamérica. Seguimos siendo el continente más peligroso del planeta y eso es un desafío que tenemos que trabajar con los países vecinos. Y, por supuesto, la atracción de talento, la preparación de ese talento a través de la educación. Por lo tanto, es un desafío que la educación pública en Chile pueda volver a los niveles que tuvo antes.
Como ha mencionado, la seguridad es un tema a nivel regional. ¿Cómo se puede atajar hoy la violencia?
Reglas claras respecto a la migración irregular y los delitos menores. Cuando un país se relaja en esos delitos menores, como rayar una calle o ensuciar un lugar público, si no detienes ese riesgo ahí, eso se va convirtiendo al final en que un barrio se convierta en algo peligroso. Después también aplicar tecnología a nuestros sistemas de información. Las agencias del Estado no conversaban entre ellas. Estamos logrando que sí puedan no solo en Chile, también con los países vecinos. Y estamos también regularizando las visas laborales. Chile para crecer necesita migración regular, pero esa migración tiene que cumplir ciertas reglas y, si no las cumple, se tienen que pagar multas muy altas o incluso ser expulsado cuando hay alguien que ha falsificado sus antecedentes penales, por ejemplo. Nunca habíamos tenido una realidad de migración como la que hemos tenido en los últimos 10 años.
¿Cree en cerrar completamente las fronteras y en las expulsiones?
Chile es de los países más abiertos del mundo al comercio internacional. Eso significa tener fronteras abiertas al comercio, al turismo y también a un flujo migratorio que necesitamos, pero con reglas claras y estrictas.
Incidiendo en la seguridad, ¿es partidario de aplicar medidas como las de otros países de la región: cárceles más estrictas, ejército en las calles…?
Nosotros ya tenemos algunas de esas cosas en el estilo chileno. Somos más sobrios en el despliegue, quizá, pero las fuerzas armadas ya están operando en la frontera norte, en una parte del sur del país como apoyo a la policía. Nuestra crisis carcelaria básicamente es que tenemos 40.000 cupos y tenemos 70.000 presos. Por lo tanto, no construimos cárceles hace mucho tiempo y tenemos que construir nuevas. Y la idea es que las cárceles sean justamente cárceles y que no sean lugares donde las personas siguen ejerciendo el crimen organizado o el narcotráfico.
A Kast le criticaron que se sumara al Escudo de las Américas. ¿Qué valoración hace de esa postura?
Cuando hay cosas negativas que están pasando en tu continente, como crimen organizado y narcotráfico, siempre es positivo tener un escudo frente a eso y un escudo de coordinación, poder compartir información. Estaban entrando todos nuestros países vecinos, por lo tanto, no estar en esa mesa habría sido tremendamente perjudicial. Ahora tenemos que ver qué partes de ese acuerdo coinciden con nuestra Constitución y nuestras leyes y qué partes no. El peor de los mundos era no estar.
Kast ha visitado a varios líderes de países latinoamericanos muy próximos ideológicamente a él. ¿Tiene la intención de formar un bloque con la derecha, que ahora es mayoritaria?
Sí, la coordinación ideológica es muy importante, pero también la colaboración más permanente. A mí me gusta la coordinación entre policías, agencias de aduanas, las instituciones permanentes del Estado, porque el crimen organizado no distingue entre derechas e izquierdas.
El populismo también está creciendo en la región. ¿Eso es peligroso?
Cuando la política no logra resolver los problemas de forma democrática, efectivamente salen soluciones rápidas a problemas complejos, sale el populismo, sale la promesa vacía y eso puede servir en el muy corto plazo para ganar una elección, pero no en el largo plazo. Por lo tanto, bien por la efectividad o por la coordinación, no podemos caer en el populismo ni de izquierda ni de derecha.
Usted que formó parte del Gobierno de Sebastián Piñera, ¿qué cree que puede aprender ahora Chile de su legado?
Los dos gobiernos de Piñera fueron muy enfocados en las metas, muy enfocados en cómo Chile tenía un potencial que tenía que aprovechar. El presidente se preocupaba de estar informando a la ciudadanía la meta que se había puesto en cada sector, en obras públicas, en desarrollo social, en educación y cómo esa meta se iba logrando. Lo que tú no mides, no lo mejoras. Esa medición constante, esa forma de mirar el Estado, también desde el punto de vista de la eficiencia para los ciudadanos… Yo creo que es una lección que debiéramos tomar los alcaldes, los gobernadores, el mismo Congreso y ponernos metas muy altas para tener un norte común y que los países vayan avanzando.

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