El Departamento de Seguridad Nacional registra la casa de la congresista más señalada por Trump a tres semanas de las elecciones

Ilhan Omar, de origen somalí, denuncia «un intento de atacar a enemigos políticos y de usar como arma a las fuerzas del orden» Leer Ilhan Omar, de origen somalí, denuncia «un intento de atacar a enemigos políticos y de usar como arma a las fuerzas del orden» Leer  

Agentes del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense han ejecutado una orden de registro en la casa en Washington de la congresista demócrata Ilhan Omar, la más detestada y señalada desde hace años por Donald Trump. Que los agentes federales hagan algo así con un miembro del Congreso es muy poco habitual, pero que lo hagan apenas a tres semanas de las elecciones es casi inédito. No hay reglas escritas, pero el Departamento de Justicia evita siempre cualquier tipo de medida de este calibre en los dos meses previos a una votación, para evitar precisamente cualquier percepción de intromisión o injerencia política.

La operación en la vivienda en la capital de la congresista de Minesota ha tenido lugar después de que el propio Departamento de Seguridad Nacional hubiera reconocido que estaban investigando a Omar por supuestas irregularidades en los documentos y los trámites migratorios de su familia. Según publicó recientemente The New York Times, los investigadores también habrían ampliado el círculo para analizar las cuentas, los fondos de su campaña y sus interacciones con un ciudadano extranjero. La orden de registro menciona una serie de posibles delitos migratorios, incluyendo declaraciones falsas y fraude en la documentación, así como un cargo general de conspiración, según diversas fuentes han indicado a los medios. Pero sobre el papeleo presentado por sus padres cuando ella era una niña.

«Estoy bien. Que no haya error: esto es un intento de atacar a enemigos políticos y de usar como arma a las fuerzas del orden federales. Durante diez años, Trump me ha atacado con mentiras infundadas y campañas de desprestigio. Esto es solo la última escalada en su campaña de intimidación política. No me callarán«, ha escrito la congresista en sus redes sociales. Ella, como todos sus colegas de la cámara baja, se juega la reelección el 3 de noviembre.

«El allanamiento del domicilio de la congresista Ilhan Omar por parte de la Administración Trump es profundamente inquietante y plantea serias dudas sobre la continua instrumentalización corrupta del Gobierno federal contra los adversarios de Donald Trump. Durante años, Donald Trump y los extremistas de ultraderecha han atacado implacablemente a la congresista Omar con viles ataques personales y acusaciones infundadas. Ahora, a menos de 30 días de las elecciones de mitad de mandato, su violenta maquinaria de deportaciones masivas ha irrumpido en el hogar de una congresista debidamente elegida y su familia. El pueblo estadounidense merece transparencia, y exigiremos plena rendición de cuentas por el abuso de poder desmedido del Departamento de Seguridad Nacional y del Departamento de Justicia», han denunciado los líderes demócratas en el Congreso en un comunicado conjunto.

La política, nacida en Somalia, huyó con su familia de la guerra civil. A mediados de la década de 1990, tras pasar por campos de refugiados en Kenia, llegó como refugiada a EEUU y creció y se educó en Minesota, donde está el grueso de la comunidad somalí. Es la primera mujer de color que logra escaño por ese estado y una de las dos únicas musulmanas de la historia en llegar al Congreso, donde se ha convertido en una de las obsesiones del presidente Trump, que arremete contra ella constantemente. El repertorio es muy amplio: dice que es idiota, que su CI es muy bajo, que es una corrupta y se ha enriquecido robando a los ciudadanos. Que es una llorica, que odia Estados Unidos e incluso, que está casada con su propio hermano y que debería irse a «su país, que no es ni un país y que sólo tiene piratas». Omar ha recibido cientos de amenazas de muerte y hace unos meses sufrió una agresión durante un acto.

En ella se juntan muchas de las fobias políticas del presidente. Las mujeres, a las que insulta mucho más que los hombres. Los demócratas, la comunidad somalí, el estado de Minnesota (donde es gobernador saliente el que fuera candidato a la vicepresidencia con Kamala Harris). Pero también en torno a estas circunstancias giran muchos de los ejes de estas elecciones legislativas de mitad de mandato. Trump quiere convencer a sus votantes de que todos los somalíes o caso son delincuentes, ilegales o cometen fraude. Que hay un encubrimiento masivo de los demócratas para afianzar redes clientelares. Y que las operaciones del ICE, que fueron suspendidas en ese estado tras la muerte por disparos a quemarropa de ciudadanos estadounidenses, son imprescindibles.

Y esto es precisamente una de las cosas que la oposición temía que pudiera empezar a suceder en la previa de las elecciones. Registros, denuncias o incluso detenciones de candidatos o sus equipos. Hace apenas unas semanas, Markwayne Mullin, el secretario de Seguridad Nacional nombrado por Trump tras haber cesado antes del verano a su predecesora, sugirió que el resultado final de las investigaciones podría ser la deportación de la congresista.

EEUU tiene unas reglas no escritas bastante claras sobre cuándo y cómo realizar operaciones de este estilo en época electoral. Está justificado si hay riesgos de fuga o de destrucción de pruebas y otros supuestos, pero en general tratan de evitarlo. Igual que por ejemplo Trump nunca recibió su sentencia tras haber sido declarado culpable por un tribunal en 2024 porque ganó de nuevo las elecciones. El juez no hizo pública la pena, el Departamento de Justicia paró las investigaciones e incluso el fiscal especial que llevaba sus casos perdió su trabajo.

Irónicamente, entonces Trump y sus abogados se aferraron a la regla no escrita de tregua en los 60 días previos al voto, acusando al Departamento de Justicia con Joe Biden de presidente de politizar las causas. Sus abogados personales, que ahora dirigen el Departamento de Justicia, argumentaron que ese fiscal especial, Jack Smith, se saltó la al presentar nuevos documentos judiciales en septiembre de 2024, dos meses antes de las elecciones presidenciales, para sostener las acusaciones de que Trump había conspirado para revertir los resultados de las elecciones de 2020.

«Durante años, la Administración Trump ha lanzado ataques calumniosos contra la congresista Omar. Esta mañana, la Administración envió funcionarios federales a allanar su hogar. No podemos ni vamos a aceptar este abuso de poder sin precedente. Estoy con ella», ha criticado su amiga Alexandria Ocasio-Cortez, una de las principales voces del ala progresista de los Demócratas.

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