Ferran Ballard, experto en aprendizaje: «Ser negacionista de la IA es un error»

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta omnipresente entre los estudiantes. Una encuesta publicada por la Fundación CYD entre 800 universitarios españoles de 18 a 25 años revela que el 90% ya recurre a ella, principalmente para resolver dudas, buscar información o preparar contenidos. Ahora bien, disponer de respuestas inmediatas no significa necesariamente haber comprendido lo que se está estudiando. ¿Cómo podemos entonces aprovechar al máximo su potencial?A esta pregunta trata de dar respuesta el trabajo de Ferran Ballard, empresario barcelonés especializado en técnicas de aprendizaje y memorización, y de Alejandra Scherk, coautora del libro Aprender con estrategia, publicado por Libros Cúpula. Ambos han desarrollado un sistema de ocho pasos para ayudar a comprender, organizar y retener la información y que ya ha sido utilizado por más de 10.000 alumnos, según los responsables de The Brain School, el proyecto educativo fundado por ambos.Alejandra Scherk y Ferran Ballard con el libro «Aprender con Estrategia» ABC «Hay una idea muy divulgada que es que la gente cree que cada uno tiene su manera de aprender», explica Ballard a ABC, pero «realmente hay una sola manera de aprender, que es cómo aprende el cerebro». Por ello, su propuesta organiza diferentes técnicas siguiendo un orden que obliga al alumno a comprender, estructurar y recuperar activamente la información.Los ocho pasos del Método BallardEl primer paso consiste en tomar apuntes con sentido, seleccionando la información importante en lugar de copiar todo de manera automática. Después se realiza una lectura exploratoria para obtener una visión general del contenido y detectar su estructura. Solo entonces llega la lectura de profundización, durante la cual se busca comprender cada apartado, identificar las ideas principales y subrayar únicamente las palabras clave, los datos técnicos o las clasificaciones relevantes.El cuarto paso es elaborar un resumen breve, coherente y escrito con palabras propias. A continuación se prepara una hoja de preguntas sobre los distintos temas y subtemas, destinada a detectar posibles lagunas y facilitar los repasos. El sexto paso consiste en construir un esquema o mapa mental que muestre visualmente la jerarquía de las ideas y las relaciones existentes entre ellas.Los ocho pasos del Método BallardTomar apuntes con sentido. Seleccionar la información importante en lugar de copiar automáticamente todo lo que se escucha o se lee. Realizar una lectura exploratoria. Leer el contenido completo para obtener una visión general e identificar su estructura antes de detenerse en los detalles. Hacer una lectura de profundización. Comprender cada apartado, localizar las ideas principales y subrayar únicamente palabras clave, datos técnicos o clasificaciones relevantes. Elaborar un resumen. Sintetizar la información con palabras propias mediante un texto breve, lógico y coherente que recoja las ideas esenciales. Preparar una hoja de preguntas. Formular cuestiones sobre los diferentes temas y subtemas para detectar lagunas y facilitar los repasos posteriores. Construir un esquema. Organizar visualmente el contenido mediante un mapa que muestre la jerarquía de las ideas y las relaciones entre ellas. Practicar la memorización activa. Intentar explicar o recuperar el contenido sin consultar los apuntes, responder a las preguntas y analizar los errores cometidos. Aplicar el repaso espaciado. Recuperar la información en intervalos progresivamente más largos para evitar el olvido y consolidarla en la memoria a largo plazo.Las dos últimas fases son la memorización activa y el repaso espaciado. En la primera, el estudiante debe intentar explicar el contenido sin consultar los apuntes, responder a sus propias preguntas y analizar los errores cuando no consigue recordar algo. Después debe recuperar esa información en intervalos progresivamente más largos para evitar que desaparezca con el paso de los días y conseguir que permanezca en la memoria a largo plazo.La inteligencia artificial puede incorporarse al final de este recorrido para generar preguntas, simular un examen, corregir respuestas o señalar puntos débiles, pero no debería reemplazar la lectura, la comprensión ni la organización inicial del contenido. «Ser negacionista de la IA es un error», sostiene Ballard, aunque considera que para aprender «se tiene que saber estudiar independientemente de la tecnología». La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta omnipresente entre los estudiantes. Una encuesta publicada por la Fundación CYD entre 800 universitarios españoles de 18 a 25 años revela que el 90% ya recurre a ella, principalmente para resolver dudas, buscar información o preparar contenidos. Ahora bien, disponer de respuestas inmediatas no significa necesariamente haber comprendido lo que se está estudiando. ¿Cómo podemos entonces aprovechar al máximo su potencial?A esta pregunta trata de dar respuesta el trabajo de Ferran Ballard, empresario barcelonés especializado en técnicas de aprendizaje y memorización, y de Alejandra Scherk, coautora del libro Aprender con estrategia, publicado por Libros Cúpula. Ambos han desarrollado un sistema de ocho pasos para ayudar a comprender, organizar y retener la información y que ya ha sido utilizado por más de 10.000 alumnos, según los responsables de The Brain School, el proyecto educativo fundado por ambos.Alejandra Scherk y Ferran Ballard con el libro «Aprender con Estrategia» ABC «Hay una idea muy divulgada que es que la gente cree que cada uno tiene su manera de aprender», explica Ballard a ABC, pero «realmente hay una sola manera de aprender, que es cómo aprende el cerebro». Por ello, su propuesta organiza diferentes técnicas siguiendo un orden que obliga al alumno a comprender, estructurar y recuperar activamente la información.Los ocho pasos del Método BallardEl primer paso consiste en tomar apuntes con sentido, seleccionando la información importante en lugar de copiar todo de manera automática. Después se realiza una lectura exploratoria para obtener una visión general del contenido y detectar su estructura. Solo entonces llega la lectura de profundización, durante la cual se busca comprender cada apartado, identificar las ideas principales y subrayar únicamente las palabras clave, los datos técnicos o las clasificaciones relevantes.El cuarto paso es elaborar un resumen breve, coherente y escrito con palabras propias. A continuación se prepara una hoja de preguntas sobre los distintos temas y subtemas, destinada a detectar posibles lagunas y facilitar los repasos. El sexto paso consiste en construir un esquema o mapa mental que muestre visualmente la jerarquía de las ideas y las relaciones existentes entre ellas.Los ocho pasos del Método BallardTomar apuntes con sentido. Seleccionar la información importante en lugar de copiar automáticamente todo lo que se escucha o se lee. Realizar una lectura exploratoria. Leer el contenido completo para obtener una visión general e identificar su estructura antes de detenerse en los detalles. Hacer una lectura de profundización. Comprender cada apartado, localizar las ideas principales y subrayar únicamente palabras clave, datos técnicos o clasificaciones relevantes. Elaborar un resumen. Sintetizar la información con palabras propias mediante un texto breve, lógico y coherente que recoja las ideas esenciales. Preparar una hoja de preguntas. Formular cuestiones sobre los diferentes temas y subtemas para detectar lagunas y facilitar los repasos posteriores. Construir un esquema. Organizar visualmente el contenido mediante un mapa que muestre la jerarquía de las ideas y las relaciones entre ellas. Practicar la memorización activa. Intentar explicar o recuperar el contenido sin consultar los apuntes, responder a las preguntas y analizar los errores cometidos. Aplicar el repaso espaciado. Recuperar la información en intervalos progresivamente más largos para evitar el olvido y consolidarla en la memoria a largo plazo.Las dos últimas fases son la memorización activa y el repaso espaciado. En la primera, el estudiante debe intentar explicar el contenido sin consultar los apuntes, responder a sus propias preguntas y analizar los errores cuando no consigue recordar algo. Después debe recuperar esa información en intervalos progresivamente más largos para evitar que desaparezca con el paso de los días y conseguir que permanezca en la memoria a largo plazo.La inteligencia artificial puede incorporarse al final de este recorrido para generar preguntas, simular un examen, corregir respuestas o señalar puntos débiles, pero no debería reemplazar la lectura, la comprensión ni la organización inicial del contenido. «Ser negacionista de la IA es un error», sostiene Ballard, aunque considera que para aprender «se tiene que saber estudiar independientemente de la tecnología».  

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta omnipresente entre los estudiantes. Una encuesta publicada por la Fundación CYD entre 800 universitarios españoles de 18 a 25 años revela que el 90% ya recurre a ella, principalmente para resolver dudas, buscar información o preparar … contenidos. Ahora bien, disponer de respuestas inmediatas no significa necesariamente haber comprendido lo que se está estudiando. ¿Cómo podemos entonces aprovechar al máximo su potencial?

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