El debutante Jordi Marrón (Barcelona, 1974) ha ganado el 46.º premio BBVA Sant Joan –dotado con 35.000 euros libres de impuestos, y derechos de autor aparte– con Manual de flotació, una novela de la cual el jurado destaca que es “una novela de duelo y reconstrucción de la memoria familiar alejada del dramatismo y el sentimentalismo. Con un lenguaje y estilo atrevidos, humor irreverente y una mirada cáustica sobre el mundo. Una obra que destaca por la inventiva textual y el ingenio narrativo”.
Laura Pallarés, premio Talent Jove con una historia de fantasmas de la Guerra Civil
El debutante Jordi Marrón (Barcelona, 1974) ha ganado el 46.º premio BBVA Sant Joan –dotado con 35.000 euros libres de impuestos, y derechos de autor aparte– con Manual de flotació, una novela de la cual el jurado destaca que es “una novela de duelo y reconstrucción de la memoria familiar alejada del dramatismo y el sentimentalismo. Con un lenguaje y estilo atrevidos, humor irreverente y una mirada cáustica sobre el mundo. Una obra que destaca por la inventiva textual y el ingenio narrativo”.
Según Marrón, “lo que tenía que ser un thriller cáustico se ha convertido en una comedia negra autoparódica y con juego metaliterario”. En la novela, que publicará Edicions 62 en septiembre, Teresa, farmacéutica y escritora aficionada, se lleva las cenizas de su madre a un albergue de Portugal donde estuvo de joven con sus padres, en un viaje entre el pasado y el presente.

Marrón, biólogo de formación y profesor de secundaria, recuerda que hace muchos años que escribe, pero hasta ahora al otro lado solo había oído “un silencio oceánico”, y explica que quizá el cambio entre sus anteriores proyectos y este es que por primera vez ha escrito “pensando en el lector, porque me gustaba el poso que dejan las novelas que enganchan, e intentaba encontrar la fórmula para que el lector no quisiera dejar de pasar páginas y capítulos. Pensé un lector que fuera como yo, con mi sentido del humor, y el resultado es esta obra”.
”Desde el principio tuve claro que aunque haya duelo no es un funeral, sino que sirve para ver que la historia de la protagonista con su madre está mal resuelta y es lo que el lector deberá reconstruir”, apunta su autor, que ha “dado voz a una mujer con escenas irreverentes como ella, pero no tenemos claro si lo que sucede es real, es lo que vive, lo que le pasa por la cabeza o lo que escribe”.
Por tercer año consecutivo el galardón recae en un autor novel, tras Alba Gómez Gabriel –Jo soc l’última plaça– y Aida Sunyol –Mercromina–, lo que según la editora Pilar Beltran es un síntoma de la independencia del jurado de un galardón que anteriormente también ha premiado voces tan reconocidas como Vicenç Villatoro, Miquel Bauçà, Josep Piera, Baltasar Porcel, Jordi Coca, Najat El Hachmi, Carme Riera o Melcior Comes.
La editora Pilar Beltran destaca como síntoma de independencia del jurado que los últimos tres años se haya premiado a autores inéditos
Con respecto a la primera edición del BBVA Sant Joan-Talent Jove –10.000 euros–, la ganadora ha sido Laura Pallarés ( Arnes, 1999) por Qui ha de callar, que llegará a las librerías, también de la mano de Edicions 62, el año que viene. Según el jurado, es una “obra coral, con una mirada y tratamiento original, atrevido y audaz en la Guerra Civil a través del silencio y de la identidad de género”. Precisamente, la escritora estudió Ciencias Biomédicas y se ha dedicado a la identificación de víctimas de la Guerra Civil como antropóloga genética.
“Por mi trabajo y por mi formación, tengo una relación diaria con la muerte, y por lo que he visto y aprendido no somos en absoluto diferentes a nuestros antepasados, incluso si no tienes descanso eterno y eres un fantasma”, asegura Pallarés, que sitúa la acción en un pueblo de la Terra Alta con una mezcla entre la actualidad y la guerra, cuando a chica se le aparece el fantasma de una mujer y tendrá que investigar el destino de su persona querida, en una trama que explora la identidad de género, ya que hay un personaje, descendiente de payeses republicanos, que “no tiene herramientas ni palabras para definirse, no se siente mujer ni hombre, y utiliza para expresarse su apellido familiar. Siempre ha habido identidad de género y de diversidad de orientación sexual y siempre la habrá”.

“Además de ser un homenaje a mis familiares que la vivieron, la Guerra Civil siempre me ha interesado muchísimo, sobre todo porque pienso que sus consecuencias nos afectan todavía a día de hoy”, insiste la autora, que también quiere destacar que sus protagonistas son jóvenes y ese es otro de los ejes de la novela: “Quería hablar de los jóvenes, porque muchas veces se les ignora. Se les acusa de falta de experiencia, pero no son estúpidos, tienen opiniones que son importantes, valoraciones sobre el mundo y la actualidad que habría que escuchar”. Además, aunque haya fantasmas, dice, “son esencialmente gente joven normal, y hay mucho humor”.
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