El Brunch Electronik Festival toma el Fòrum en su primera jornada y reúne a 28.000 personas

Benditos sean los altavoces del parque del Fòrum que, ayer, mantuvieron viva la fiesta de las 28.000 personas que acudieron a la primera jornada del Brunch Electronik Festival. Y qué fiesta. Al menos para los amantes de la música electrónica, un universo de beats, drops y dj sets que progresivamente se afianza como uno de los impulsores de la industria musical y la escena cultural de Barcelona.

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 La música, que apenas era un detalle en los orígenes del festival, es hoy su mayor atractivo y la apuesta por la diversidad dentro de la propia electrónica se ha revelado como el camino ideal  

Benditos sean los altavoces del parque del Fòrum que, ayer, mantuvieron viva la fiesta de las 28.000 personas que acudieron a la primera jornada del Brunch Electronik Festival. Y qué fiesta. Al menos para los amantes de la música electrónica, un universo de beats, drops y dj sets que progresivamente se afianza como uno de los impulsores de la industria musical y la escena cultural de Barcelona.

Con un sol que dejó como fallidos augures a quienes temían una tormenta como la del día anterior, ayer el Fòrum recordaba bastante al Brunch de sus orígenes. “Nacimos como un evento familiar, donde la gente venía con los niños a jugar y la música era un elemento más”, cuenta Martin Petrik, director creativo del proyecto . Aunque de familiar, desde luego, ya casi no queda nada: ayer im­peraban los grandes grupos y las parejas, jóvenes en el sentido más amplio, caminando entre los seis escenarios del festival, cada uno con su propuesta musical y atmosférica.

Las fuentes y los abanicos fueron herramientas frecuentadas ayer en el festival de electrónica en una jornada notablemente calurosa
Las fuentes y los abanicos fueron herramientas frecuentadas ayer en el festival de electrónica en una jornada notablemente calurosaJulia Salvador

Llamaba la atención la serenidad con que paseaba el público, como si el Brunch, que cuando no es festival suele ocupar los jardines de Joan Brossa, hubiera nacido para un espacio así de grande. Porque lo que distingue al Brunch es que no depende de esperar un año para celebrar su culto. Los brunchers , un 80% de público local, según la organiza- ción, se reúnen en una veintena de citas al año en Montjuïc, y ayer su ilusión llegó a la cima en el arranque de la cuarta edición del festival.

La música, que apenas era un detalle en los orígenes del festival, es hoy su mayor atractivo: la apuesta por la diversidad dentro de la propia electrónica se ha revelado como el camino ideal. Fue Kaytranada quien ayer se encargó de la primera actuación tras la puesta del sol, con una aclamación que, antes de pinchar, ya lo convertía en el set más esperado de la jornada. El productor haitiano, a quien no le asustan los límites entre géneros, mezcló house, funk, hip-hop y R&B, confirmando que al público del Brunch le gusta la combinación de estilos.

En los otros escenarios, la noche se repartió entre registros distintos, fieles a lo que cada protagonista suele ofrecer allá donde toca. Jeff Mills, uno de los padres del tecno de Detroit, desplegó su estilo de siempre: sets duros, veloces y casi industriales, con varios platos y una caja de ritmos, herencia de sus sesiones como The Wizard. Paul Kalkbrenner, fiel a su fama de no ser un dj al uso, ofreció uno de sus directos: un show construido sobre la marcha con sus propias producciones. Y Miss Monique, la ucraniana referencia del house progresivo y el tecno melódico, desplegó su sello habitual: melodías envolventes sobre bases elegantes, la sesión hipnótica que la ha llevado a Ibiza y al Tomorrowland.

De nuevo con un formato de tres jornadas, el Brunch Electronik Festival se prolongará durante todo el fin de semana. El sábado, comandarán los escenarios estrellas del género como el sueco Eric Prydz, el dúo CamelPhat, I Hate Models, Luciano y los live sets del colectivo Acid Arab y del artista Floating Points. El domingo, ya en un formato más reducido, el festival apostará por un cierre de carácter más emocional, atmosférico y narrativo, encabezado por el dúo francés The Blaze y los italianos Mind Against.

El Fòrum era, ayer, muy probablemente el único rincón de Barcelona donde reinaba la ropa negra, recordatorio de que la electrónica nació como una apuesta por vivir la noche. Paramida, dj residente del Panorama Bar del Berghain de Berlín, subió al escenario Rythmik con la puesta de sol incendiándole la cara, algo que ni a ella ni a su público pareció molestarles.

Es que no quedó otra. Ni los nebulizadores ni los puntos de hidratación bastaron para contener el calor del Fòrum. No el que venía de arriba, sino el que generaba la energía compartida en su forma más pura: el movimiento. Entre las 28.000 personas de ayer, no hubo una que se quedara quieta. El baile fue constante, en los escenarios y también en las colas y de camino al metro: con la cabeza en lo más melódico de Gusset y Deer Jade; con las manos al son de Massano o del veterano Cassius, y con todo el cuerpo bajo el tecno berlinés de Rødhåd. Misión cumplida para Petrik, que defiende que “se trata de un evento para pasarlo bien y para bailar sobre todo. Sabemos que hay música electrónica más experimental, pero el Brunch es siempre música electrónica enfocada al baile”. Y, por ahora, y al menos dos días más, los amantes de la música electrónica seguirán bailando, y mucho.

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