La Airef reclama revisar la coherencia del Ingreso Mínimo Vital (IMV) con otras prestaciones sociales, especialmente con el subsidio por desempleo, dado el elevado número de titulares que combinan más de una prestación. En su quinta opinión sobre el IMV, una prestación no contributiva de la Seguridad Social creada para prevenir el riesgo de pobreza y exclusión social en España, la autoridad fiscal destaca que la mitad de sus beneficiarios recibe al menos otra prestación y un 16% lo combina con dos o más ayudas.
La Airef reclama revisar la coherencia del Ingreso Mínimo Vital (IMV) con otras prestaciones sociales, especialmente con el subsidio por desempleo, dado el elevado número de titulares que combinan más de una prestación. En su quinta opinión sobre el IMV, una prestación no contributiva de la Seguridad Social creada para prevenir el riesgo de pobreza y exclusión social en España, la autoridad fiscal destaca que la mitad de sus beneficiarios recibe al menos otra prestación y un 16% lo combina con dos o más ayudas. Seguir leyendo…
La Airef reclama revisar la coherencia del Ingreso Mínimo Vital (IMV) con otras prestaciones sociales, especialmente con el subsidio por desempleo, dado el elevado número de titulares que combinan más de una prestación. En su quinta opinión sobre el IMV, una prestación no contributiva de la Seguridad Social creada para prevenir el riesgo de pobreza y exclusión social en España, la autoridad fiscal destaca que la mitad de sus beneficiarios recibe al menos otra prestación y un 16% lo combina con dos o más ayudas.
Uno de los elementos destacados de esta simultaneidad en la recepción de más de una prestación lo protagoniza el subsidio por desempleo. En este caso, el 16,6% de perceptores del ingreso mínimo vital reciben también subsidio por desempleo y esta simultaneidad se duplica a partir de los 52 años.
En concreto, los titulares con subsidio de desempleo durante todo su primer año del ingreso mínimo vital van desde el 4% hasta los 40 años, para ir después aumentando progresivamente y situarse por encima del 8% e incluso con puntas del 10% a partir de los 52 años. Son resultados centrándose en los perceptores del IMV de manera ininterrumpida durante el primer año.
Esta tendencia de, a más edad, más recepción simultánea de las dos ayudas tiene su lógica, pero también sus derivadas negativas. A partir de los 52 años, el subsidio por desempleo se convierte en indefinido y además con un 125% de la base de cotización. Dos medidas de protección para unos trabajadores que, por su edad, tienen difícil inserción en el mercado laboral, pero que puede suponer también un desincentivo para que se reincorporen. En cualquier caso, para la Airef supone una disfunción a corregir.
La Airef propone revisar las prestaciones que se solapan
“Son dos prestaciones que parecen atender a la misma necesidad. Hay que revisar estas prestaciones que se solapan. Cada necesidad debe ser atendida por la prestación más adecuada, no dos atendiendo al mismo objetivo”, ha afirmado la presidenta de la Airef, Inés Olóndriz, en la presentación de esta quina opinión, y por cierto la última, sobre el ingreso mínimo vital.
Es por ello que la Airef propone reforzar la coherencia entre el IMV con otras prestaciones, y muy especialmente con el subsidio por desempleo para los mayores de 52 años.
En su quinto y último examen sobre este ingreso mínimo la Airef ha insistido también en críticas ya formulas en análisis anteriores, en concreto, en mejorar el incentivo al empleo. De la necesidad de estas modificaciones lo avala Lo avala la comprobación que el 46% de beneficiaros del ingreso mínimo continuan recibiendolo pasado 5 años, y además que disminuye en un 12% las posibilidades de pasar a trabajar. La conclusión es que el incentivo al empleo no consigue el objetivo de disminuir el efecto desincentivo que la prestación de último recurso puede generar. Es por ello que la Airef pide una reformulación completa del diseño del IMV para solucionar estos problemas.
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