En una entrevista grabada antes del doble terremoto, ejercita la táctica del avestruz para escaparse de las preguntas donde se siente vulnerable: presos políticos, fraude electoral, connivencia con el Tren de Aragua, fracaso económico… Leer En una entrevista grabada antes del doble terremoto, ejercita la táctica del avestruz para escaparse de las preguntas donde se siente vulnerable: presos políticos, fraude electoral, connivencia con el Tren de Aragua, fracaso económico… Leer
«Una de las mujeres más poderosas del mundo», así presentó el medio La Derecha Diario a Delcy Rodríguez, presidenta encargada del Gobierno de facto venezolano, al inicio de una esperada entrevista realizada antes del devastador doble terremoto de San Juan, emitida el pasado jueves. La pequeña de los Rodríguez ejercitó, de nuevo, la táctica del avestruz para escaparse de las preguntas donde el chavismo reciclado se siente tan vulnerable como el madurismo: presos políticos, fraude electoral, connivencia con el Tren de Aragua, fracaso económico, crisis eléctrica, el paupérrimo salario mínimo, etc.
«Me siento cómoda llevando adelante una agenda diplomática y una agenda de cooperación», resumió su relación con Washington, gracias a la cual espera aumentar la producción petrolera a finales de año hasta 1,4 millones de barriles desde el 1,2 actual (900.000 para exportación).
«Seguiremos demostrando la verdad», culminó la mandataria.
Delcy no se ha movido un centímetro del relato propagandístico del chavismo, pese a que solo el bando más fanático defiende hoy en Caracas la victoria de Nicolás Maduro en los comicios presidenciales de 2024. «En esas actas se demostró que ellos (la oposición democrática) trataron de forjarlas, que había enmiendas, que había roturas, que hubo un intento por parte del sector extremista de alterar esas actas», mintió la entonces vicepresidenta, pese a que organismos independientes y gobiernos de Europa y las Américas han reconocido las actas electorales guardadas hoy en el Banco de Panamá. Al no poder manipular los códigos QR de las actas, transcurridos casi dos años, el Gobierno ni siquiera ha podido publicar los resultados pormenorizados porque estos son evidentes: más de siete millones para Edmundo González, tres millones para Maduro, pese a contar con todo el aparato del Estado a su favor.
En un tono cuasi angelical, la pequeña de los Rodríguez aseguró que le hubiera gustado «involucrarme más en eso (derechos humanos)», después de culpar a los «constructos de los medios internacionales» sobre el alcance de la vulneración de los derechos humanos, considerados delitos de lesa humanidad por la fiscalía de la Corte Penal Internacional, Naciones Unidas y organismos independientes como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.
«Yo siento una nueva espiritualidad, he pedido perdón y todavía espero que me pidan perdón», añadió la dirigente en un nuevo intento de igualar a victimarios y víctimas después de responsabilizar a los miles de presos políticos, torturados muchos de ellos, de crímenes inexistentes. Delcy sí reconoció como un error lo sucedido en la famosa prisión del Helicoide, aunque se distanció de las denuncias llevadas a cabo durante años, incluso exigiendo que se pida perdón a sus fuerzas policiales. Rodríguez también se congratuló por la Ley de Amnistía, superior según sus palabras a la española y la sudafricana, pese a que todavía quedan en prisión entre 400 y 500 presos políticos y que una buena parte de los casi 900 excarcelados sufren injustas medidas cautelares, que entre otras cosas sirven para mantener las extorsiones en los juzgados y los robos e incautaciones ilegales de organismos como la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).
Rodríguez reconoció la «operación combinada» con EEUU llevada a cabo en el Arco Minero para eliminar al Niño Guerrero, el gran líder del Tren de Aragua (TdA) que permaneció en Venezuela sin mayor problema desde su huida de la cárcel de Tocorón. Eso sí, se atribuyó falsamente el éxito sobre el terreno de sus fuerzas, cuando fue un dron estadounidense el que acabó con el Pablo Escobar venezolano. La presidenta encargada fue mucho más allá para sacudirse de encima la connivencia durante años de la revolución con el TdA, al que facilitó su extensión por las Américas escondido entre la diáspora, tal y como confirmó el antiguo jefe de Inteligencia, Hugo El Pollo Carvajal.
La Fiscalía de Chile incluso acusó a su ministro de Interior, Diosdado Cabello, de contratar a soldados del TdA para asesinar al militar rebelde Ronald Ojeda en Santiago de Chile. Rodríguez repitió, incluso, el discurso de Maduro que atribuye a «personas del extremismo opositor venezolano» el pago a «organizaciones (en referencia al TdA) para fomentar el flujo migratorio». «No fuimos nosotros quienes contratamos organizaciones delictivas para facilitar operaciones en otros países», acuñó con una sonrisa.
Rodríguez profundizó el relato chavista contra la Nobel de la Paz, a la que acusó por pedir las sanciones y por «aplaudir» la captura de Maduro. Preguntada sobre la fecha de su regreso, dispuso un nuevo obstáculo: «El diálogo con el extremismo venezolano será posible cuando no haya una sola sanción».
«No sabíamos nada, yo llegué a la isla de Margarita (en la noche previa al 3 de enero). Me sorprendió muchísimo el ataque a la capital. Cero (pacto previo con Washington). No hubo ningún arreglo, ningún conocimiento previo. Era una Venezuela asediada, bloqueada», insistió Delcy en uno de sus puntos más débiles, porque incluso en sectores chavistas se involucra a los hermanos Rodríguez en los planes previos a la captura. La presidenta encargada espera que Maduro demuestre su inocencia, pero asegura que no sabe si le sustituirá como candidata presidencial, pese a que lleva tiempo sumida en una evidente operación preelectoral, liderada por el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, hasta su imputación por el caso Plus Ultra.
«Siempre hemos sido muy cuidadosos de eso (corrupción)», aseguró Delcy sin pestañear, aunque haya ejercido durante años como mano derecha del presidente que profundizó el mayor desfalco de la historia de la Humanidad. En 2025 Venezuela obtuvo la medalla de bronce en el índice mundial de percepción de corrupción, llevado a cabo por Transparencia Internacional.
En definitiva, Delcy no pestañeó a la hora de repetir viejos conceptos revolucionarios pese a que el tiempo los ha desnudado, como culpar a un inexistente «sabotaje eléctrico» de la oposición en 2019 por los apagones nacionales y por la crisis del Sistema Eléctrico Nacional, que persiste hoy en día por obra y gracia de la corrupción y la pésima gestión gubernamental. La presidenta en funciones también insistió en achacar a las sanciones por el salario mínimo, que se mantiene por debajo del medio euro mensual, pese a tratarse de una decisión política que incentiva la entrega de unos bonos económicos como parte del control social.
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