José Luis Crespo: un español en el Nasdaq

Lo sabe tú madre? ¿Puedo hablar yo con ella?”. La responsable de recursos humanos de Telefónica no podía creer lo que estaba escuchando. El último becario al que acaba de ofrecer un atractivo puesto fijo en la compañía lo estaba rechazando. Era el año 1992, Telefónica era el destino ansiado de muchos de los colegas del osado licenciado en Ingeniería de Telecomunicaciones que dijo no a un puesto por el que muchos en su promoción habrían pagado. Era José Luis Crespo, entonces un chaval de Talavera de la Reina que ha escalado hasta ostentar el cargo de consejero delegado de Plug & Power, una compañía estadounidense especialista en hidrógeno y pilas de combustible que cotiza en el Nasdaq y facturó 710 millones de dólares en 2025.

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 A principios de los 90 tuvo el arrojo de dar calabazas a Telefónica y marcharse a Estados Unidos a vivir su sueño, treinta años después es el tercer español al frente de una empresa cotizada en el Nasdaq  

Lo sabe tú madre? ¿Puedo hablar yo con ella?”. La responsable de recursos humanos de Telefónica no podía creer lo que estaba escuchando. El último becario al que acaba de ofrecer un atractivo puesto fijo en la compañía lo estaba rechazando. Era el año 1992, Telefónica era el destino ansiado de muchos de los colegas del osado licenciado en Ingeniería de Telecomunicaciones que dijo no a un puesto por el que muchos en su promoción habrían pagado. Era José Luis Crespo, entonces un chaval de Talavera de la Reina que ha escalado hasta ostentar el cargo de consejero delegado de Plug & Power, una compañía estadounidense especialista en hidrógeno y pilas de combustible que cotiza en el Nasdaq y facturó 710 millones de dólares en 2025.

 La anécdota es un reflejo claro de que Crespo tenía muy claro que nada le iba a apartar de sus objetivos. En aquel momento, buscaba una experiencia laboral en Estados Unidos de “un añito”. Que ha terminado siendo toda una vida. “Ahora ya me siento un extraño en los dos lados del Atlántico. Hay cosas allí que no me gustan, como lo poco que saben disfrutar de la vida, y otras aquí que me exasperan, como lo que se tarda en España en hacer cualquier negocio”, confiesa en una entrevista con La Vanguardia. 

CRESPO
CRESPOGusi Bejer / Colaboradores

Crespo pasa por Madrid para encontrarse con los principales directivos del sector energético. Todos son viejos conocidos, pero esta ha sido la primera en la que en su tarjeta de visita está impreso el cargo de consejero delegado. Es parte de una gira europea en la que busca tender puentes para ampliar el negocio. Lleva tiempo expandiendo la actividad. Antes fue responsable de negocio de la compañía durante ocho años. “Les cuento lo mismo. Pero ahora, como soy consejero delegado, me hacen mucho más caso. Me alucina lo que impone un título en la tarjeta”, confiesa divertido. 

Crespo llega al Viejo Continente al frente de la una compañía que ya en 1999 apostaba por el hidrógeno verde. “Nos llamaban locos cuando yo entré en Plug & Power, ahora estamos en la cresta de una ola que ya no solo va de descarbonizar, sino a garantizar la seguridad energética en un complicado momento geopolítico”. 

“Cuento lo mismo, pero ahora como soy consejero delegado, me hacen mucho más caso”

La carrera de Crespo se ha forjado a través de trabajo y decisión. Tras su no a Telefónica, aterrizó como ingeniero de laboratorio en Estados Unidos. Forjó buenas relaciones con los responsables de desarrollo de negocio y a esa tarea dedicó los primeros años de su vida laboral. “Estaban intentando desarrollar el negocio en Latinoamérica y yo les dije: “Os ayudo, que de la parte técnica sé mucho”. Empecé a irme con ellos, a viajar y a visitar clientes. ¿Sabes qué cuenta conseguí? La de Telefónica. César Alierta había instalado en Miami el cuartel general para la expansión en Latinoamérica. Acabé trabajando para Telefónica”, cuenta entre risas. Ironías del destino. 

Las telecomunicaciones fueron solo una parada en el camino. Contacto a contacto, acabó recalando en el sector energético. En concreto, en una inicial Plug & Power que, por entonces, facturaba 25 millones. “Ahora, facturamos 710 millones de dólares y considero que es una trayectoria muy interesante convertirse en consejero delegado de una compañía en la que has estado trabajando 12 años. Conoces a todo el mundo por su nombre. Sabes sus puntos fuertes y débiles y eso ayuda a asignar las tareas adecuadas a las personas adecuadas para conseguir los objetivos. Al menos, mucho mejor que si acabas de aterrizar en la empresa”, explica Crespo. Tiene la suerte de haber asumido el control de la compañía en su mejor momento, tras superar una fuerte reestructuración a la que se vieron obligados en 2023 tras caer sus márgenes un 130%. En 2025 registraron el primer trimestre con beneficios y espera que 2026 sea el año en que se difuminen las pérdidas. De momento, el primer trimestre de 2026 lo cerraron con un crecimiento de márgenes del 71%. Los analistas les miran con más cariño, señalan un punto de inflexión en la compañía. Eso sí, no exento de incertidumbre. El hidrógeno verde es lo que tiene.

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