Millones de personas en todo el mundo utilizan lentillas para corregir su visión o modifica el color de sus ojos. Estos finos discos transparentes y flexibles, colocados directamente sobre la córnea , son una alternativa muy atractiva a las tradicionales gafas.Si no hay ninguna patología y se usan correctamente, las lentes de contacto se acoplan al ojo perfectamente, aportando una comodidad que hace que muchos se olviden hasta de que las llevan puestas.Así pues, acompañan a sus portadores en su día a día. Al convertirse en una parte más del cuerpo, muchos las integran en sus rutinas cotidianas , como las duchas . También suelen bañarse con ellas en la playa o la piscina.Esto ocurre porque la mayoría desconoce que estas acciones suponen un riesgo importante para su salud. «Bañarse con lentillas puede parecer algo inofensivo, pero te juro que podría dejarte ciego », advierte el médico David Callejo .La acantameba: el microorganismo que se refugia en la córnea y puede causar cegueraEl sanitario expone que, aunque sea imperceptible, «cuando te pones las lentillas siempre irritas un poco la córnea , la capa más externa del ojo». Como consecuencia de esta pequeña irritación, «se crean pequeños agujeritos por donde se pueden meter los microorganismos».En condiciones normales, el ojo dispone de mecanismos de defensa suficientes para protegerse. Pero la exposición al agua puede abrir la puerta a algunos patógenos peligrosos . Uno de ellos es la acantameba , un «bicho» que habita de forma natural en distintos entornos acuáticos.«Es una ameba que vive en el agua , aunque esta sea potable o esté clorada», señala el médico. Esto significa que no solo se encuentra en lagos o aguas estancadas, sino que puede estar presente en piscinas, duchas, jacuzzis e incluso el agua corriente.Según Callejo, la lentilla puede actuar como una especie de refugio perfecto para este microorganismo: «Esta ameba tiene la habilidad de meterse entre la lentilla y el ojo. Y se va a quedar a vivir en esos agujeritos que se han formado en la córnea».El peligro radica en el que la acantameba «puede contaminar las lentillas, y que cada vez que nos las pongamos, metamos la ameba en el ojo». Además, subraya el experto, «es muy difícil de tratar y provoca lesiones que pueden dejarte ciego ». Para evitar sufrir un problema de este tipo, ofrece «tres consejos para usar lentillas con seguridad».Cómo usar las lentillas de forma segura para los ojos«Lávate bien las manos con jabón» antes de ponerte o quitarte las lentillas. «Evita ducharte, ir a la piscina o a la playa con las lentillas». «Nunca dejes tus lentillas en agua por la noche», porque puede contener microorganismos que las contaminen.La mayoría de las infecciones asociadas a las lentillas son poco frecuentes, pero cuando aparecen pueden tener consecuencias muy serias. Por eso, los expertos insisten en que la mejor estrategia es evitar cualquier contacto innecesario entre las lentes de contacto y el agua. Millones de personas en todo el mundo utilizan lentillas para corregir su visión o modifica el color de sus ojos. Estos finos discos transparentes y flexibles, colocados directamente sobre la córnea , son una alternativa muy atractiva a las tradicionales gafas.Si no hay ninguna patología y se usan correctamente, las lentes de contacto se acoplan al ojo perfectamente, aportando una comodidad que hace que muchos se olviden hasta de que las llevan puestas.Así pues, acompañan a sus portadores en su día a día. Al convertirse en una parte más del cuerpo, muchos las integran en sus rutinas cotidianas , como las duchas . También suelen bañarse con ellas en la playa o la piscina.Esto ocurre porque la mayoría desconoce que estas acciones suponen un riesgo importante para su salud. «Bañarse con lentillas puede parecer algo inofensivo, pero te juro que podría dejarte ciego », advierte el médico David Callejo .La acantameba: el microorganismo que se refugia en la córnea y puede causar cegueraEl sanitario expone que, aunque sea imperceptible, «cuando te pones las lentillas siempre irritas un poco la córnea , la capa más externa del ojo». Como consecuencia de esta pequeña irritación, «se crean pequeños agujeritos por donde se pueden meter los microorganismos».En condiciones normales, el ojo dispone de mecanismos de defensa suficientes para protegerse. Pero la exposición al agua puede abrir la puerta a algunos patógenos peligrosos . Uno de ellos es la acantameba , un «bicho» que habita de forma natural en distintos entornos acuáticos.«Es una ameba que vive en el agua , aunque esta sea potable o esté clorada», señala el médico. Esto significa que no solo se encuentra en lagos o aguas estancadas, sino que puede estar presente en piscinas, duchas, jacuzzis e incluso el agua corriente.Según Callejo, la lentilla puede actuar como una especie de refugio perfecto para este microorganismo: «Esta ameba tiene la habilidad de meterse entre la lentilla y el ojo. Y se va a quedar a vivir en esos agujeritos que se han formado en la córnea».El peligro radica en el que la acantameba «puede contaminar las lentillas, y que cada vez que nos las pongamos, metamos la ameba en el ojo». Además, subraya el experto, «es muy difícil de tratar y provoca lesiones que pueden dejarte ciego ». Para evitar sufrir un problema de este tipo, ofrece «tres consejos para usar lentillas con seguridad».Cómo usar las lentillas de forma segura para los ojos«Lávate bien las manos con jabón» antes de ponerte o quitarte las lentillas. «Evita ducharte, ir a la piscina o a la playa con las lentillas». «Nunca dejes tus lentillas en agua por la noche», porque puede contener microorganismos que las contaminen.La mayoría de las infecciones asociadas a las lentillas son poco frecuentes, pero cuando aparecen pueden tener consecuencias muy serias. Por eso, los expertos insisten en que la mejor estrategia es evitar cualquier contacto innecesario entre las lentes de contacto y el agua.

Millones de personas en todo el mundo utilizan lentillas para corregir su visión o modifica el color de sus ojos. Estos finos discos transparentes y flexibles, colocados directamente sobre la córnea, son una alternativa muy atractiva a las tradicionales gafas.
Si no hay ninguna patología y se usan correctamente, las lentes de contacto se acoplan al ojo perfectamente, aportando una comodidad que hace que muchos se olviden hasta de que las llevan puestas.
Así pues, acompañan a sus portadores en su día a día. Al convertirse en una parte más del cuerpo, muchos las integran en sus rutinas cotidianas, como las duchas. También suelen bañarse con ellas en la playa o la piscina.
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Esto ocurre porque la mayoría desconoce que estas acciones suponen un riesgo importante para su salud. «Bañarse con lentillas puede parecer algo inofensivo, pero te juro que podría dejarte ciego», advierte el médico David Callejo.
La acantameba: el microorganismo que se refugia en la córnea y puede causar ceguera
El sanitario expone que, aunque sea imperceptible, «cuando te pones las lentillas siempre irritas un poco la córnea, la capa más externa del ojo». Como consecuencia de esta pequeña irritación, «se crean pequeños agujeritos por donde se pueden meter los microorganismos».
En condiciones normales, el ojo dispone de mecanismos de defensa suficientes para protegerse. Pero la exposición al agua puede abrir la puerta a algunos patógenos peligrosos. Uno de ellos es la acantameba, un «bicho» que habita de forma natural en distintos entornos acuáticos.
«Es una ameba que vive en el agua, aunque esta sea potable o esté clorada», señala el médico. Esto significa que no solo se encuentra en lagos o aguas estancadas, sino que puede estar presente en piscinas, duchas, jacuzzis e incluso el agua corriente.
Según Callejo, la lentilla puede actuar como una especie de refugio perfecto para este microorganismo: «Esta ameba tiene la habilidad de meterse entre la lentilla y el ojo. Y se va a quedar a vivir en esos agujeritos que se han formado en la córnea».
El peligro radica en el que la acantameba «puede contaminar las lentillas, y que cada vez que nos las pongamos, metamos la ameba en el ojo». Además, subraya el experto, «es muy difícil de tratar y provoca lesiones que pueden dejarte ciego». Para evitar sufrir un problema de este tipo, ofrece «tres consejos para usar lentillas con seguridad».
Cómo usar las lentillas de forma segura para los ojos
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«Lávate bien las manos con jabón» antes de ponerte o quitarte las lentillas.
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«Evita ducharte, ir a la piscina o a la playa con las lentillas».
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«Nunca dejes tus lentillas en agua por la noche», porque puede contener microorganismos que las contaminen.
La mayoría de las infecciones asociadas a las lentillas son poco frecuentes, pero cuando aparecen pueden tener consecuencias muy serias. Por eso, los expertos insisten en que la mejor estrategia es evitar cualquier contacto innecesario entre las lentes de contacto y el agua.
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