Aurelio Rojas, cardiólogo: «Las personas con mayor ingesta de tomate presentan un menor riesgo de problemas de corazón como infarto»

«La ciencia nos recuerda que muchas veces no necesitamos alimentos exóticos ni suplementos milagro. Algunos de los mejores alimentos para cuidar nuestro corazón llevan toda la vida en nuestra cocina». Aurelio Rojas, cardiólogo y divulgador científico, ha vuelto a poner el foco en la importancia de la alimentación en la salud cardiovascular en una de sus últimas publicaciones en redes sociales, donde destaca el papel del tomate como aliado clave para proteger el corazón.El especialista explica que en una revisión sistemática de estudios científicos publicados en 2019 ha permitido identificar un patrón epidemiológico claro entre el consumo de tomate y la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares.Según detalla, las personas con mayor ingesta de tomate o niveles más altos de licopeno presentan una menor probabilidad de sufrir problemas cardíacos, como el infarto, uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial.El licopeno, un poderoso antioxidante clave en los beneficios del tomateEl tomate, además, es un alimento bajo en calorías, con unas 18-22 kcal por cada 100 gramos, y destaca por su alto contenido en agua, vitaminas A, C y K, así como potasio, lo que refuerza su valor dentro de una dieta equilibrada.Sin embargo, el elemento más relevante es el licopeno, un potente antioxidante que ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo.El experto cardiovascular subraya que este compuesto reduce la oxidación del colesterol LDL, uno de los primeros pasos en la formación de placas de ateroma, y mejora la función arterial, disminuyendo la inflamación, dos mecanismos clave para mantener la salud del sistema cardiovascular.Uno de los aspectos más llamativos que destaca el cardiólogo es que el tomate cocinado ofrece un licopeno más biodisponible que el tomate crudo, por lo que la forma en la que nos comemos esta fruta también es importante. «Si lo acompañas de una grasa, y la mejor es el aceite de oliva virgen extra, tu organismo puede absorber una cantidad muchísimo mayor», indica.«Una salsa de tomate casera cocinada con aceite de oliva virgen extra puede aportar más licopeno aprovechable que un tomate crudo por sí solo», explica en la grabación.La evidencia científica respalda así la recomendación de incluir este alimento de forma habitual en la dieta diaria. Como orientación, los expertos sugieren consumir entre 100 y 200 gramos al día, ya sea en ensalada, triturado o en preparaciones cocinadas. «La ciencia nos recuerda que muchas veces no necesitamos alimentos exóticos ni suplementos milagro. Algunos de los mejores alimentos para cuidar nuestro corazón llevan toda la vida en nuestra cocina». Aurelio Rojas, cardiólogo y divulgador científico, ha vuelto a poner el foco en la importancia de la alimentación en la salud cardiovascular en una de sus últimas publicaciones en redes sociales, donde destaca el papel del tomate como aliado clave para proteger el corazón.El especialista explica que en una revisión sistemática de estudios científicos publicados en 2019 ha permitido identificar un patrón epidemiológico claro entre el consumo de tomate y la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares.Según detalla, las personas con mayor ingesta de tomate o niveles más altos de licopeno presentan una menor probabilidad de sufrir problemas cardíacos, como el infarto, uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial.El licopeno, un poderoso antioxidante clave en los beneficios del tomateEl tomate, además, es un alimento bajo en calorías, con unas 18-22 kcal por cada 100 gramos, y destaca por su alto contenido en agua, vitaminas A, C y K, así como potasio, lo que refuerza su valor dentro de una dieta equilibrada.Sin embargo, el elemento más relevante es el licopeno, un potente antioxidante que ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo.El experto cardiovascular subraya que este compuesto reduce la oxidación del colesterol LDL, uno de los primeros pasos en la formación de placas de ateroma, y mejora la función arterial, disminuyendo la inflamación, dos mecanismos clave para mantener la salud del sistema cardiovascular.Uno de los aspectos más llamativos que destaca el cardiólogo es que el tomate cocinado ofrece un licopeno más biodisponible que el tomate crudo, por lo que la forma en la que nos comemos esta fruta también es importante. «Si lo acompañas de una grasa, y la mejor es el aceite de oliva virgen extra, tu organismo puede absorber una cantidad muchísimo mayor», indica.«Una salsa de tomate casera cocinada con aceite de oliva virgen extra puede aportar más licopeno aprovechable que un tomate crudo por sí solo», explica en la grabación.La evidencia científica respalda así la recomendación de incluir este alimento de forma habitual en la dieta diaria. Como orientación, los expertos sugieren consumir entre 100 y 200 gramos al día, ya sea en ensalada, triturado o en preparaciones cocinadas.  

I. Asenjo

«La ciencia nos recuerda que muchas veces no necesitamos alimentos exóticos ni suplementos milagro. Algunos de los mejores alimentos para cuidar nuestro corazón llevan toda la vida en nuestra cocina». Aurelio Rojas, cardiólogo y divulgador científico, ha vuelto a poner el foco en la importancia de la alimentación en la salud cardiovascular en una de sus últimas publicaciones en redes sociales, donde destaca el papel del tomate como aliado clave para proteger el corazón.

El especialista explica que en una revisión sistemática de estudios científicos publicados en 2019 ha permitido identificar un patrón epidemiológico claro entre el consumo de tomate y la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Según detalla, las personas con mayor ingesta de tomate o niveles más altos de licopeno presentan una menor probabilidad de sufrir problemas cardíacos, como el infarto, uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial.

El licopeno, un poderoso antioxidante clave en los beneficios del tomate

El tomate, además, es un alimento bajo en calorías, con unas 18-22 kcal por cada 100 gramos, y destaca por su alto contenido en agua, vitaminas A, C y K, así como potasio, lo que refuerza su valor dentro de una dieta equilibrada.

Sin embargo, el elemento más relevante es el licopeno, un potente antioxidante que ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo.

El experto cardiovascular subraya que este compuesto reduce la oxidación del colesterol LDL, uno de los primeros pasos en la formación de placas de ateroma, y mejora la función arterial, disminuyendo la inflamación, dos mecanismos clave para mantener la salud del sistema cardiovascular.

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Uno de los aspectos más llamativos que destaca el cardiólogo es que el tomate cocinado ofrece un licopeno más biodisponible que el tomate crudo, por lo que la forma en la que nos comemos esta fruta también es importante. «Si lo acompañas de una grasa, y la mejor es el aceite de oliva virgen extra, tu organismo puede absorber una cantidad muchísimo mayor», indica.

«Una salsa de tomate casera cocinada con aceite de oliva virgen extra puede aportar más licopeno aprovechable que un tomate crudo por sí solo», explica en la grabación.

La evidencia científica respalda así la recomendación de incluir este alimento de forma habitual en la dieta diaria. Como orientación, los expertos sugieren consumir entre 100 y 200 gramos al día, ya sea en ensalada, triturado o en preparaciones cocinadas.

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