Hasta hace unos cuantos años, ir a un concierto suponía, en gran medida, disfrutar de una experiencia en la que la música y el artista o grupo eran los protagonistas , incluyendo características propias que definen a cada espectáculo, como puede ser tocar un instrumento o añadir algún tipo de coreografía. Con el paso del tiempo, otros elementos que complementan el show para darle mayor personalidad y empaque, como el vestuario, la escenografía, las luces o los recursos visuales en pantallas, han ido ganando también mucha importancia en los grandes conciertos. Tanto es así que en la actualidad, muchos espectáculos de cantantes y grupos son atractivos para el público no solo por la música o las letras, sino también por la manera en la que se desarrolla el concierto incluyendo aspectos que van más allá de lo que es una actuación musical , ya sean materiales o performativos.Noticia relacionada general No No Carmen Lomana se niega a entrar en ‘La Casita’ de Bad Bunny: «A cosificarme como mujer… no chico» Gabriel Samaniego Ejemplos perfectos de ello son, por ejemplo, el confesionario de Rosalía en sus conciertos del Lux Tour, o ‘La Casita’ de Bad Bunny en DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour. Este último caso es el que lleva varios días siendo el foco de todas las miradas en nuestro país, a propósito de sus últimos conciertos en Barcelona y Madrid. Las redes sociales se inundaron de personas opinando sobre el hecho de que un espacio del concierto estuviese dedicado, en gran parte, a ser un escaparate de famosos e influencers . Y es que ‘La Casita’ es una zona de la escenografía que lleva el artista puertorriqueño en la que se selecciona de entre el público a personas diferentes para vivir el show desde otra perspectiva, cerca del artista y en un ambiente exclusivo , incluyendo también el atractivo de incluir a actores y actrices como Ester Expósito , futbolistas como Lamine Yamal , modelos y otros perfiles mediáticos.Noticia relacionada general No No Bad Bunny reacciona a las críticas de sus fans a ‘La Casita’ y adapta sus criterios de selección de los invitados David Sánchez de CastroAnte esto, fueron muchos los que opinaron en redes que en ‘La Casita’ solo entraban personas con una imagen normativa, criticando la falta de diversidad entre los seleccionados por el propio artista y la organización de su espectáculo. En los últimos conciertos se pudo observar cierta variedad de perfiles, diferentes a los de anteriores veces.Otros, sin embargo, muestran su interés en formar parte de este entorno más privado y, según cómo se mire, privilegiado, en el que vivir la experiencia de manera diferente a la que se puede experimentar en la pista o las gradas.’La Casita’ desde un punto de vista psicológico: ¿necesidad de pertenencia?Así, ‘La Casita’ se ha convertido en un fenómeno que trasciende lo musical y va más allá de lo material, derivando lo que representa a una lectura psicológica digna de análisis. El psicólogo Andrés Montero , director de Ethos Psicólogos, ha explicado lo que este espacio revela sobre algunas necesidades y comportamientos humanos. Tal como explica, « estamos ante un fenómeno de exclusividad percibida como valor simbólico máximo . Paradójicamente, el hecho de que ‘La Casita’ no se venda es precisamente lo que genera una movilización tan intensa» y añade que para muchos, es el reflejo de la importancia del sentimiento de pertenencia como motor emocional. Por ello, también entra en juego el conocido como FOMO (Fear Of Missing Out), en español, miedo a perderse algo. «El FOMO tiene una base neurobiológica real. La exclusión social activa las mismas áreas cerebrales relacionadas con el dolor físico», dice Montero según recogen desde Médicos Mediáticos. En la era de las redes sociales, ese miedo se intensifica, porque, como dice, «antes veías el recuerdo de lo que te perdiste. Ahora ves la exclusión mientras ocurre» .«El FOMO tiene una base neurobiológica real. La exclusión social activa las mismas áreas cerebrales relacionadas con el dolor físico» Andrés Montero PsicólogoEl psicólogo ahonda en el tema vinculándolo con cómo construimos nuestra identidad, la cual, durante siglos se creaba con recuerdos, vivencias, experiencias personales, etcétera pero, hoy en día, parece que si estas no se muestran a los demás ni se dan a conocer para que nos validen en sociedad, no sirven: «Hemos pasado de una identidad basada en el ser a una identidad basada en el parecer ser» . De nuevo, las redes sociales se encuentran tras ello, con sus ‘likes’, visualizaciones y comentarios.La presión por encajarTambién plantea que, aunque hoy se promueve la importancia de la diversidad, inclusión y aceptación, persiste una fuerte presión por encajar: «La inclusividad como valor y la inclusividad como práctica real son dos cosas distintas», lo que convive con una comparación constante cada vez más distorsionada , ya que nos medimos con «versiones editadas, filtradas e iluminadas profesionalmente» de los demás. En este contexto, Montero indica que la sensación de que otros viven mejor es en gran parte una ilusión, porque «las redes sociales son el único medio de comunicación humana en la historia donde lo que no se muestra es sistemáticamente más importante que lo que se muestra . Aprender a leer ese silencio es quizás la competencia emocional más importante de nuestra época», expone. Hasta hace unos cuantos años, ir a un concierto suponía, en gran medida, disfrutar de una experiencia en la que la música y el artista o grupo eran los protagonistas , incluyendo características propias que definen a cada espectáculo, como puede ser tocar un instrumento o añadir algún tipo de coreografía. Con el paso del tiempo, otros elementos que complementan el show para darle mayor personalidad y empaque, como el vestuario, la escenografía, las luces o los recursos visuales en pantallas, han ido ganando también mucha importancia en los grandes conciertos. Tanto es así que en la actualidad, muchos espectáculos de cantantes y grupos son atractivos para el público no solo por la música o las letras, sino también por la manera en la que se desarrolla el concierto incluyendo aspectos que van más allá de lo que es una actuación musical , ya sean materiales o performativos.Noticia relacionada general No No Carmen Lomana se niega a entrar en ‘La Casita’ de Bad Bunny: «A cosificarme como mujer… no chico» Gabriel Samaniego Ejemplos perfectos de ello son, por ejemplo, el confesionario de Rosalía en sus conciertos del Lux Tour, o ‘La Casita’ de Bad Bunny en DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour. Este último caso es el que lleva varios días siendo el foco de todas las miradas en nuestro país, a propósito de sus últimos conciertos en Barcelona y Madrid. Las redes sociales se inundaron de personas opinando sobre el hecho de que un espacio del concierto estuviese dedicado, en gran parte, a ser un escaparate de famosos e influencers . Y es que ‘La Casita’ es una zona de la escenografía que lleva el artista puertorriqueño en la que se selecciona de entre el público a personas diferentes para vivir el show desde otra perspectiva, cerca del artista y en un ambiente exclusivo , incluyendo también el atractivo de incluir a actores y actrices como Ester Expósito , futbolistas como Lamine Yamal , modelos y otros perfiles mediáticos.Noticia relacionada general No No Bad Bunny reacciona a las críticas de sus fans a ‘La Casita’ y adapta sus criterios de selección de los invitados David Sánchez de CastroAnte esto, fueron muchos los que opinaron en redes que en ‘La Casita’ solo entraban personas con una imagen normativa, criticando la falta de diversidad entre los seleccionados por el propio artista y la organización de su espectáculo. En los últimos conciertos se pudo observar cierta variedad de perfiles, diferentes a los de anteriores veces.Otros, sin embargo, muestran su interés en formar parte de este entorno más privado y, según cómo se mire, privilegiado, en el que vivir la experiencia de manera diferente a la que se puede experimentar en la pista o las gradas.’La Casita’ desde un punto de vista psicológico: ¿necesidad de pertenencia?Así, ‘La Casita’ se ha convertido en un fenómeno que trasciende lo musical y va más allá de lo material, derivando lo que representa a una lectura psicológica digna de análisis. El psicólogo Andrés Montero , director de Ethos Psicólogos, ha explicado lo que este espacio revela sobre algunas necesidades y comportamientos humanos. Tal como explica, « estamos ante un fenómeno de exclusividad percibida como valor simbólico máximo . Paradójicamente, el hecho de que ‘La Casita’ no se venda es precisamente lo que genera una movilización tan intensa» y añade que para muchos, es el reflejo de la importancia del sentimiento de pertenencia como motor emocional. Por ello, también entra en juego el conocido como FOMO (Fear Of Missing Out), en español, miedo a perderse algo. «El FOMO tiene una base neurobiológica real. La exclusión social activa las mismas áreas cerebrales relacionadas con el dolor físico», dice Montero según recogen desde Médicos Mediáticos. En la era de las redes sociales, ese miedo se intensifica, porque, como dice, «antes veías el recuerdo de lo que te perdiste. Ahora ves la exclusión mientras ocurre» .«El FOMO tiene una base neurobiológica real. La exclusión social activa las mismas áreas cerebrales relacionadas con el dolor físico» Andrés Montero PsicólogoEl psicólogo ahonda en el tema vinculándolo con cómo construimos nuestra identidad, la cual, durante siglos se creaba con recuerdos, vivencias, experiencias personales, etcétera pero, hoy en día, parece que si estas no se muestran a los demás ni se dan a conocer para que nos validen en sociedad, no sirven: «Hemos pasado de una identidad basada en el ser a una identidad basada en el parecer ser» . De nuevo, las redes sociales se encuentran tras ello, con sus ‘likes’, visualizaciones y comentarios.La presión por encajarTambién plantea que, aunque hoy se promueve la importancia de la diversidad, inclusión y aceptación, persiste una fuerte presión por encajar: «La inclusividad como valor y la inclusividad como práctica real son dos cosas distintas», lo que convive con una comparación constante cada vez más distorsionada , ya que nos medimos con «versiones editadas, filtradas e iluminadas profesionalmente» de los demás. En este contexto, Montero indica que la sensación de que otros viven mejor es en gran parte una ilusión, porque «las redes sociales son el único medio de comunicación humana en la historia donde lo que no se muestra es sistemáticamente más importante que lo que se muestra . Aprender a leer ese silencio es quizás la competencia emocional más importante de nuestra época», expone.

Hasta hace unos cuantos años, ir a un concierto suponía, en gran medida, disfrutar de una experiencia en la que la música y el artista o grupo eran los protagonistas, incluyendo características propias que definen a cada espectáculo, como puede ser tocar un instrumento o añadir algún tipo de coreografía.
Con el paso del tiempo, otros elementos que complementan el show para darle mayor personalidad y empaque, como el vestuario, la escenografía, las luces o los recursos visuales en pantallas, han ido ganando también mucha importancia en los grandes conciertos.
Tanto es así que en la actualidad, muchos espectáculos de cantantes y grupos son atractivos para el público no solo por la música o las letras, sino también por la manera en la que se desarrolla el concierto incluyendo aspectos que van más allá de lo que es una actuación musical, ya sean materiales o performativos.
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Ejemplos perfectos de ello son, por ejemplo, el confesionario de Rosalía en sus conciertos del Lux Tour, o ‘La Casita’ de Bad Bunny en DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour. Este último caso es el que lleva varios días siendo el foco de todas las miradas en nuestro país, a propósito de sus últimos conciertos en Barcelona y Madrid. Las redes sociales se inundaron de personas opinando sobre el hecho de que un espacio del concierto estuviese dedicado, en gran parte, a ser un escaparate de famosos e influencers.
Y es que ‘La Casita’ es una zona de la escenografía que lleva el artista puertorriqueño en la que se selecciona de entre el público a personas diferentes para vivir el show desde otra perspectiva, cerca del artista y en un ambiente exclusivo, incluyendo también el atractivo de incluir a actores y actrices como Ester Expósito , futbolistas como Lamine Yamal, modelos y otros perfiles mediáticos.
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Ante esto, fueron muchos los que opinaron en redes que en ‘La Casita’ solo entraban personas con una imagen normativa, criticando la falta de diversidad entre los seleccionados por el propio artista y la organización de su espectáculo. En los últimos conciertos se pudo observar cierta variedad de perfiles, diferentes a los de anteriores veces.
Otros, sin embargo, muestran su interés en formar parte de este entorno más privado y, según cómo se mire, privilegiado, en el que vivir la experiencia de manera diferente a la que se puede experimentar en la pista o las gradas.
‘La Casita’ desde un punto de vista psicológico: ¿necesidad de pertenencia?
Así, ‘La Casita’ se ha convertido en un fenómeno que trasciende lo musical y va más allá de lo material, derivando lo que representa a una lectura psicológica digna de análisis. El psicólogo Andrés Montero, director de Ethos Psicólogos, ha explicado lo que este espacio revela sobre algunas necesidades y comportamientos humanos.
Tal como explica, «estamos ante un fenómeno de exclusividad percibida como valor simbólico máximo. Paradójicamente, el hecho de que ‘La Casita’ no se venda es precisamente lo que genera una movilización tan intensa» y añade que para muchos, es el reflejo de la importancia del sentimiento de pertenencia como motor emocional.
Por ello, también entra en juego el conocido como FOMO (Fear Of Missing Out), en español, miedo a perderse algo. «El FOMO tiene una base neurobiológica real. La exclusión social activa las mismas áreas cerebrales relacionadas con el dolor físico», dice Montero según recogen desde Médicos Mediáticos. En la era de las redes sociales, ese miedo se intensifica, porque, como dice, «antes veías el recuerdo de lo que te perdiste. Ahora ves la exclusión mientras ocurre».
«El FOMO tiene una base neurobiológica real. La exclusión social activa las mismas áreas cerebrales relacionadas con el dolor físico»
Andrés Montero
Psicólogo
El psicólogo ahonda en el tema vinculándolo con cómo construimos nuestra identidad, la cual, durante siglos se creaba con recuerdos, vivencias, experiencias personales, etcétera pero, hoy en día, parece que si estas no se muestran a los demás ni se dan a conocer para que nos validen en sociedad, no sirven: «Hemos pasado de una identidad basada en el ser a una identidad basada en el parecer ser». De nuevo, las redes sociales se encuentran tras ello, con sus ‘likes’, visualizaciones y comentarios.
La presión por encajar
También plantea que, aunque hoy se promueve la importancia de la diversidad, inclusión y aceptación, persiste una fuerte presión por encajar: «La inclusividad como valor y la inclusividad como práctica real son dos cosas distintas», lo que convive con una comparación constante cada vez más distorsionada, ya que nos medimos con «versiones editadas, filtradas e iluminadas profesionalmente» de los demás.
En este contexto, Montero indica que la sensación de que otros viven mejor es en gran parte una ilusión, porque «las redes sociales son el único medio de comunicación humana en la historia donde lo que no se muestra es sistemáticamente más importante que lo que se muestra. Aprender a leer ese silencio es quizás la competencia emocional más importante de nuestra época», expone.
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