Cristina Gutiérrez, experta emocional: «Parar la centrifugadora en la que vivimos es la clave para recuperar la ilusión»

El origen de la palabra ilusión, del latín ‘illusio’, significa ‘imagen creada por la mente’. Actualmente se emplea para describir situaciones profundamente humanas como es la capacidad de imaginar algo que deseamos que ocurra. «Lo bueno -según apunta Cristina Gutiérrez Lestón , educadora Emocional y CEO de La Granja Ability Training Center – es que mientras lo imaginamos podemos llegar a sentir la misma alegría que si lo estuviéramos viviendo realmente. El dicho ‘de ilusión también se vive’ es un ejemplo de la sabiduría popular. La ilusión -explica- es una dimensión de la emoción primaria de la alegría, pero orientada hacia el futuro».Asegura que se basa en nuestras expectativas y esperanzas, y actúa como motor vital de nuestra especie. «Me gusta decir que la ilusión es la alegría mirando hacia el futuro. Es interesante saber que esta emoción activa el sistema de recompensa del cerebro, especialmente la dopamina , que está relacionada con la curiosidad, el aprendizaje y la motivación. Cuando aparece la ilusión, el cerebro cambia de actitud, pasa de protegerse a explorar. Podríamos decir que cuando hay ilusión, el cerebro se pone en modo explorador».-¿Qué importancia tiene la ilusión en nuestra vida diaria?  -La ilusión es uno de los grandes motores del comportamiento humano porque está profundamente conectada con la motivación intrínseca; es decir, con aquello que hacemos porque nos interesa, nos mueve o nos despierta curiosidad, no porque alguien nos obligue o nos premie. Cuando sentimos ilusión se activa lo que podríamos llamar el ‘círculo virtuoso emocional’: la ilusión genera motivación, la motivación nos lleva a actuar, la acción produce pequeños logros, y esos logros vuelven a alimentar la alegría y la ilusión. Por eso, las personas que mantienen ilusión tienen más energía, mejor humor, más seguridad en sí mismos y una mayor capacidad de aprendizaje.-¿Qué es lo que nos hace perderla? -Principalmente, dejar de escucharnos. Vivimos en una sociedad donde, cada vez más, el miedo está demasiado presente. Encendemos la televisión y las noticias fácilmente nos incrementan la ansiedad, el temor, el desánimo, la tristeza, la indignación o la rabia… y eso desgasta y nos pone en ‘modo supervivencia’. Es como si cada día recibiéramos pequeños impactos que van resquebrajando la ilusión. Pero hay un factor añadido: la aceleración. Correr todo el día hace que te pierdas la propia vida y, sobre todo, tener tiempo para ser tú; qué quiero y qué no, qué es importante para mí y qué no lo es tanto, cuáles son mis valores, qué necesito para sentirme bien…Noticia relacionada general No No Fernando Botella: «Si esperamos a ser perfectos no vamos a vivir la vida que queremos» Laura PeraitaLas pantallas, además, nos empujan hacia una motivación extrínseca, buscando la recompensa rápida y de fuera para adentro. Y cuando la motivación se vuelve exclusivamente externa, la ilusión se debilita pues está mucho más conectada con la motivación intrínseca, con aquello que hacemos porque nos importa, nos apasiona o nos despierta curiosidad.-¿De qué manera afecta esta pérdida? -Cuando desaparece la ilusión, es como si la vida perdiera intensidad; pasamos de los colores vivos a una paleta de blancos y negros. Aparecen la apatía, la desmotivación o la sensación de rutina. No suele ser una tristeza profunda, pero sí una sensación de desconexión con aquello que nos hacía vibrar. Además, cuando se debilita la ilusión también se debilita la motivación intrínseca. Empezamos a hacer cosas porque toca o porque esperamos una recompensa externa. Y en ese momento dejamos de preguntarnos algo fundamental: ¿qué es lo que realmente me mueve?-¿Qué se puede hacer para recuperarla?-Permíteme que la respuesta nos la dé Berta, una niña de ocho años que tenía una familia muy sobreprotectora. Sus padres tenían tanto miedo a que le ocurriera algo que les costó horrores que fuera de campamento. Después de unos días de aventuras, naturaleza y nuevos amigos, dijo algo muy interesante: «No siempre tenemos la oportunidad de vivir aventuras. Y, cuando las tenemos, debemos aprovecharlas». Me hizo pensar en las aventuras del alma, esas que necesitamos vivir para sentirnos completos. Mientras eso no suceda, vivimos como a medias.«El entorno puede favorecer o limitar mucho la ilusión. Los contextos donde hay confianza, curiosidad y permiso para explorar y probar suelen generar mucha más motivación e ilusión»La frase de Berta resume muy bien cómo recuperar o no permitirse perder la ilusión durante demasiado tiempo; es decir, ser consciente cuando haces algo que te mueve por dentro (esa ‘aventura’ que dice ella): los ojos brillantes que te conmueven de esa persona a la que acabas de ayudar a cruzar la calle, ese paisaje que te impresiona y te das permiso para aspirarlo con calma para que te nutra, recuperar ese sueño de juventud y atreverte a explicarlo a tus amigos… En resumen, parar la centrifugadora automática en la que vivimos ¡es la super aventura que debemos aprovechar! Es decir, que la clave fundamental para recuperar la ilusión está en el autoconocimiento, en hacerte esas preguntas sobre quiénes somos y qué queremos, pero para ello necesitamos tiempo y silencio.-¿Por qué unas personas mantienen más ilusión que otras? -Hay factores genéticos, por supuesto, pero no superan el 40%. El resto está más relacionado con factores educativos, culturales y ambientales. Las personas que mantienen más ilusión suelen tener mayor autoconocimiento, seguridad, atrevimiento en pensar y hacer diferente, y la necesidad de buscar significado a lo que hacen. Pero, posiblemente, lo más común es que tienen más claro qué les importa de verdad, eso que mueve el alma. Cuando conoces tus valores, tus intereses y aquello que te mueve, es más fácil mantener viva la motivación intrínseca, incluso cuando las cosas no salen como esperabas.-Entonces, ¿depende más de los demás o de nosotros mismos? -Ambos influyen. El entorno puede favorecer o limitar mucho la ilusión. Los contextos donde hay confianza, curiosidad y permiso para explorar y probar suelen generar mucha más motivación e ilusión. Lo contrario corta alas, genera inseguridad, baja autoestima, miedo y falta de valentía. Pero la clave está en la parte personal, en la capacidad de conectar con uno mismo para conocerse y atreverse a ser quien uno es, pese a no cumplir con la expectativa que la familia ha puesto en ti. Siempre pregunto a los padres y madres ¿a quién educas: al hijo que tienes o al que querrías tener? Porque aquí empieza casi todo.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Belén Colomina, psicóloga: «Si no entrenas la mente caes en la rumiación y el pensamiento negativo» noticia No «Quien te quiere bien, te quiere por ser y no por hacer» noticia Si «Buscamos la aprobación externa y somos maestros en esconder cómo somos»-¿Cómo no confundir falta de ilusión con depresión?-La falta de ilusión aparece en muchos momentos de la vida: periodos de estrés, cansancio o cambios importantes. La depresión, en cambio, es un trastorno psicológico que incluye tristeza intensa, pérdida generalizada de interés, alteraciones del sueño o de la energía y una sensación persistente de desesperanza. La diferencia principal está en la duración, la intensidad y el impacto en la vida diaria, donde resulta visible que no somos capaces de ‘funcionar’ (ir a trabajar, quedar con los amigos, hacer la cena…).Es importante entender que la falta de ilusión no es una enfermedad, sino la señal de que necesitamos para parar, escucharnos y reconectar con aquello que despierta nuestra curiosidad y nuestra alma. Niñas de 8 años ya saben que las ‘aventuras’ no aparecen solas… hay que buscaras y vivirlas. Sería interesante que los adultos no lo olvidáramos. El origen de la palabra ilusión, del latín ‘illusio’, significa ‘imagen creada por la mente’. Actualmente se emplea para describir situaciones profundamente humanas como es la capacidad de imaginar algo que deseamos que ocurra. «Lo bueno -según apunta Cristina Gutiérrez Lestón , educadora Emocional y CEO de La Granja Ability Training Center – es que mientras lo imaginamos podemos llegar a sentir la misma alegría que si lo estuviéramos viviendo realmente. El dicho ‘de ilusión también se vive’ es un ejemplo de la sabiduría popular. La ilusión -explica- es una dimensión de la emoción primaria de la alegría, pero orientada hacia el futuro».Asegura que se basa en nuestras expectativas y esperanzas, y actúa como motor vital de nuestra especie. «Me gusta decir que la ilusión es la alegría mirando hacia el futuro. Es interesante saber que esta emoción activa el sistema de recompensa del cerebro, especialmente la dopamina , que está relacionada con la curiosidad, el aprendizaje y la motivación. Cuando aparece la ilusión, el cerebro cambia de actitud, pasa de protegerse a explorar. Podríamos decir que cuando hay ilusión, el cerebro se pone en modo explorador».-¿Qué importancia tiene la ilusión en nuestra vida diaria?  -La ilusión es uno de los grandes motores del comportamiento humano porque está profundamente conectada con la motivación intrínseca; es decir, con aquello que hacemos porque nos interesa, nos mueve o nos despierta curiosidad, no porque alguien nos obligue o nos premie. Cuando sentimos ilusión se activa lo que podríamos llamar el ‘círculo virtuoso emocional’: la ilusión genera motivación, la motivación nos lleva a actuar, la acción produce pequeños logros, y esos logros vuelven a alimentar la alegría y la ilusión. Por eso, las personas que mantienen ilusión tienen más energía, mejor humor, más seguridad en sí mismos y una mayor capacidad de aprendizaje.-¿Qué es lo que nos hace perderla? -Principalmente, dejar de escucharnos. Vivimos en una sociedad donde, cada vez más, el miedo está demasiado presente. Encendemos la televisión y las noticias fácilmente nos incrementan la ansiedad, el temor, el desánimo, la tristeza, la indignación o la rabia… y eso desgasta y nos pone en ‘modo supervivencia’. Es como si cada día recibiéramos pequeños impactos que van resquebrajando la ilusión. Pero hay un factor añadido: la aceleración. Correr todo el día hace que te pierdas la propia vida y, sobre todo, tener tiempo para ser tú; qué quiero y qué no, qué es importante para mí y qué no lo es tanto, cuáles son mis valores, qué necesito para sentirme bien…Noticia relacionada general No No Fernando Botella: «Si esperamos a ser perfectos no vamos a vivir la vida que queremos» Laura PeraitaLas pantallas, además, nos empujan hacia una motivación extrínseca, buscando la recompensa rápida y de fuera para adentro. Y cuando la motivación se vuelve exclusivamente externa, la ilusión se debilita pues está mucho más conectada con la motivación intrínseca, con aquello que hacemos porque nos importa, nos apasiona o nos despierta curiosidad.-¿De qué manera afecta esta pérdida? -Cuando desaparece la ilusión, es como si la vida perdiera intensidad; pasamos de los colores vivos a una paleta de blancos y negros. Aparecen la apatía, la desmotivación o la sensación de rutina. No suele ser una tristeza profunda, pero sí una sensación de desconexión con aquello que nos hacía vibrar. Además, cuando se debilita la ilusión también se debilita la motivación intrínseca. Empezamos a hacer cosas porque toca o porque esperamos una recompensa externa. Y en ese momento dejamos de preguntarnos algo fundamental: ¿qué es lo que realmente me mueve?-¿Qué se puede hacer para recuperarla?-Permíteme que la respuesta nos la dé Berta, una niña de ocho años que tenía una familia muy sobreprotectora. Sus padres tenían tanto miedo a que le ocurriera algo que les costó horrores que fuera de campamento. Después de unos días de aventuras, naturaleza y nuevos amigos, dijo algo muy interesante: «No siempre tenemos la oportunidad de vivir aventuras. Y, cuando las tenemos, debemos aprovecharlas». Me hizo pensar en las aventuras del alma, esas que necesitamos vivir para sentirnos completos. Mientras eso no suceda, vivimos como a medias.«El entorno puede favorecer o limitar mucho la ilusión. Los contextos donde hay confianza, curiosidad y permiso para explorar y probar suelen generar mucha más motivación e ilusión»La frase de Berta resume muy bien cómo recuperar o no permitirse perder la ilusión durante demasiado tiempo; es decir, ser consciente cuando haces algo que te mueve por dentro (esa ‘aventura’ que dice ella): los ojos brillantes que te conmueven de esa persona a la que acabas de ayudar a cruzar la calle, ese paisaje que te impresiona y te das permiso para aspirarlo con calma para que te nutra, recuperar ese sueño de juventud y atreverte a explicarlo a tus amigos… En resumen, parar la centrifugadora automática en la que vivimos ¡es la super aventura que debemos aprovechar! Es decir, que la clave fundamental para recuperar la ilusión está en el autoconocimiento, en hacerte esas preguntas sobre quiénes somos y qué queremos, pero para ello necesitamos tiempo y silencio.-¿Por qué unas personas mantienen más ilusión que otras? -Hay factores genéticos, por supuesto, pero no superan el 40%. El resto está más relacionado con factores educativos, culturales y ambientales. Las personas que mantienen más ilusión suelen tener mayor autoconocimiento, seguridad, atrevimiento en pensar y hacer diferente, y la necesidad de buscar significado a lo que hacen. Pero, posiblemente, lo más común es que tienen más claro qué les importa de verdad, eso que mueve el alma. Cuando conoces tus valores, tus intereses y aquello que te mueve, es más fácil mantener viva la motivación intrínseca, incluso cuando las cosas no salen como esperabas.-Entonces, ¿depende más de los demás o de nosotros mismos? -Ambos influyen. El entorno puede favorecer o limitar mucho la ilusión. Los contextos donde hay confianza, curiosidad y permiso para explorar y probar suelen generar mucha más motivación e ilusión. Lo contrario corta alas, genera inseguridad, baja autoestima, miedo y falta de valentía. Pero la clave está en la parte personal, en la capacidad de conectar con uno mismo para conocerse y atreverse a ser quien uno es, pese a no cumplir con la expectativa que la familia ha puesto en ti. Siempre pregunto a los padres y madres ¿a quién educas: al hijo que tienes o al que querrías tener? Porque aquí empieza casi todo.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Belén Colomina, psicóloga: «Si no entrenas la mente caes en la rumiación y el pensamiento negativo» noticia No «Quien te quiere bien, te quiere por ser y no por hacer» noticia Si «Buscamos la aprobación externa y somos maestros en esconder cómo somos»-¿Cómo no confundir falta de ilusión con depresión?-La falta de ilusión aparece en muchos momentos de la vida: periodos de estrés, cansancio o cambios importantes. La depresión, en cambio, es un trastorno psicológico que incluye tristeza intensa, pérdida generalizada de interés, alteraciones del sueño o de la energía y una sensación persistente de desesperanza. La diferencia principal está en la duración, la intensidad y el impacto en la vida diaria, donde resulta visible que no somos capaces de ‘funcionar’ (ir a trabajar, quedar con los amigos, hacer la cena…).Es importante entender que la falta de ilusión no es una enfermedad, sino la señal de que necesitamos para parar, escucharnos y reconectar con aquello que despierta nuestra curiosidad y nuestra alma. Niñas de 8 años ya saben que las ‘aventuras’ no aparecen solas… hay que buscaras y vivirlas. Sería interesante que los adultos no lo olvidáramos.  

El origen de la palabra ilusión, del latín ‘illusio’, significa ‘imagen creada por la mente’. Actualmente se emplea para describir situaciones profundamente humanas como es la capacidad de imaginar algo que deseamos que ocurra. «Lo bueno -según apunta Cristina Gutiérrez Lestón, educadora Emocional y … CEO de La Granja Ability Training Center– es que mientras lo imaginamos podemos llegar a sentir la misma alegría que si lo estuviéramos viviendo realmente. El dicho ‘de ilusión también se vive’ es un ejemplo de la sabiduría popular. La ilusión -explica- es una dimensión de la emoción primaria de la alegría, pero orientada hacia el futuro».

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