María Corina no cayó en la trampa

«¡Que se vaya la mona!», corearon unos pocos entre los miles presentes en Sol. La líder democrática elevó su tono de voz para silenciar el cántico racista contra Delcy Leer «¡Que se vaya la mona!», corearon unos pocos entre los miles presentes en Sol. La líder democrática elevó su tono de voz para silenciar el cántico racista contra Delcy Leer  

El cántico comenzó a sonar cuando María Corina Machado disfrutaba del baño de masas de la Puerta del Sol y adelantaba a los venezolanos de Madrid cómo quiere convertir el kilómetro cero español en la catapulta de su regreso a Venezuela. «¡Que se vaya la mona!», corearon unos pocos entre los miles de presentes, lo que no pasó desapercibido para la líder democrática, que elevó su tono de voz para silenciar el cántico racista contra Delcy Rodríguez, la presidente encargada del Gobierno de facto.

El aparato propagandístico del chavismo reciclado se había preparado para afear la histórica concentración de Madrid. Comenzaron las críticas en las redes sociales, a las que se sumaron no sólo colaboracionistas y opositores a sueldo, sino también voces independientes. Ante la habilidad política de Machado, se vieron obligados a destacar uno de los momentos de la concentración previa, cuando el cantante venezolano Carlos Baute coreó los mismos gritos, procedentes de un sector muy determinado del público, que se extendió por unos segundos.

«El canto racista, que duró pocos segundos y recibió el repudio de muchos de los presentes, vino de un grupo de infiltrados que minutos antes habían tumbado una valla de seguridad. Baute no estuvo a la altura de la circunstancia», constató el prestigioso politólogo Georg Eikhoff, presente en Madrid.

«Ese grupo rompió a la fuerza la valla y eran agresivos. Creo que Baute no tiene el tino para evitar caer en algo así, alrededor gritamos que no. Luego lo volvieron a decir cuando estaba María Corina y los ignoró, mientras alrededor volvimos a decir que no es la forma», contrastó la también politóloga Nazky Escalona.

La propio Machado salió al paso de la polémica, en declaraciones a Efe: «Jamás se escuchará en mi boca una palabra que juzgue o descalifique a una persona por su religión, por su género o por su raza. Y eso es lo que ha hecho el régimen en Venezuela, dividirnos por esos motivos».

En Caracas ya estaban preparados. La Embajada chavista en Madrid firmó ayer un comunicado, viralizado por los canales gubernamentales, para «expresar sus más sinceras disculpas al pueblo de España, que conoce en su propia historia el horror del fascismo y de los crímenes de odio. Es aún más grave cuando este tipo de expresiones se dirigen contra una mujer».

Una protesta más que sorprendente cuando el chavismo ha abusado durante 27 años de los insultos contra sus opositores para estigmatizarlos y someterles a una especie de apartheid social. Sólo entre Machado y Edmundo González Urrutia suman cientos de insultos por parte de los líderes chavistas, de hecho Maduro popularizó entre sus dirigentes las ofensas machistas contra María Corina, a la que llamaba la Sayona, una figura popular en los Andes venezolanos que representa la maldad. El hijo de Chávez lo repetía una y otra vez como si estuviera poseído.

El intento de imponer una cortina de humo al discurso histórico de Machado en Madrid no fructificó. La líder democrática, entrenada durante la campaña de 2024 en concentraciones multitudinarias donde rebosaban la pasión y la esperanza, dejó claro que su apuesta es por elecciones libres, lo que aprovechó también para dirigir un mensaje al interior del país: «Si ustedes quieren saber quién está con el régimen y quién no, es muy fácil, sólo pregúntenle si quieren o no quieren elecciones. Ahí está la respuesta«.

La hoja de ruta de la Plataforma Unitaria que lidera Machado pasa por la recomposición interna de la alternativa democrática en paralelo a su regreso a Venezuela. De hecho, durante el fin de semana buena parte de los dirigentes sobre el terreno, de Juan Pablo Guanipa a Freddy Superlano, de Andrés Velásquez a Delsa Solórzano, han pateado distintos puntos del país para rearmar al mismo ejército ciudadano que barrió en las urnas de 2024 al chavismo.

La misma unión nacional a la que Machado instó desde Sol: «Nos habían enfrentado, nos habían dividido, nos habían hecho dudar de nuestra propia fuerza. Fuimos recorriendo un país abriendo corazones, puertas, uniendo, tejiendo. Uno de los desafíos fundamentales para poder lograr la victoria era unir».

Para despejar dudas ante el protectorado que mantiene Washington sobre Caracas, Machado aclaró que «tenemos el apoyo del Gobierno de Estados Unidos asegurándose de que sea un proceso [electoral] transparente», para lo que falta un cronograma que debe pasar ineludiblemente por la elección de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE). El plan inicial de los hermanos Rodríguez es repetir la fórmula 3+2 (tres rectores chavistas en distintos grados y dos no chavistas) que ya han empleado anteriormente. Una fórmula, que por supuesto, no convence a los demócratas.

El impacto de lo sucedido en Madrid llegó hasta Venezuela, donde el muro del miedo se resquebraja cada día que pasa. De momento, Delcy ha adelantado que compartirá de madrugada «un mensaje para las familias» en el marco de la «nueva etapa de esperanza y unión nacional».

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