Al menos 13 muertos y 39 heridos: los drones ucranianos vuelven a atacar el corazón petroquímico de Rusia

Fuerzas ucranianas arrasan parte de una refinería de petróleo rusa en Tatarstán, mientras siguen los ataques en Crimea y Donetsk. Kiev trata de destruir la infraestructura militar con la que Rusia bombardea cada noche Leer Fuerzas ucranianas arrasan parte de una refinería de petróleo rusa en Tatarstán, mientras siguen los ataques en Crimea y Donetsk. Kiev trata de destruir la infraestructura militar con la que Rusia bombardea cada noche Leer  

La guerra de Ucrania ha vuelto a penetrar este lunes más de 1.000 kilómetros dentro de Rusia. Una oleada de drones atacó Nizhnekamsk, en Tatarstán, uno de los grandes centros de la industria petrolera y petroquímica rusa. Las autoridades regionales reconocieron impactos contra instalaciones industriales y objetivos civiles. Al menos 13 personas murieron y otras 39 resultaron heridas. La planta petroquímica de Nizhnekamskneftekhim, que produce caucho sintético y plásticos, fue alcanzada durante el ataque nocturno.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró haber interceptado durante la noche 456 drones sobre 16 regiones y la Crimea ocupada. Moscú, Rostov, Samara, Saratov y Tatarstán estuvieron entre las zonas atacadas. En Nizhnekamsk, vídeos publicados por residentes mostraron explosiones y un incendio en una gran zona industrial. El medio ruso Astra situó mediante análisis de imágenes el posible objetivo en Nizhnekamskneftekhim, integrado en SIBUR y uno de los mayores complejos petroquímicos del país. Las refinerías TANECO y TAIF-NK, igual que el complejo Nizhnekamskneftekhim, están concentradas en la misma área, por lo que todavía no existe confirmación independiente del punto exacto alcanzado. Tatarstán declaró un período de luto tras los devastadores ataques contra Nizhnekamsk, aunque no se ha precisado todavía dónde se produjeron las víctimas. La ciudad ya había sido atacada en junio, cuando drones ucranianos atacaron la refinería de petróleo Taneco de Tatneft.

Nizhnekamskneftekhim es una fábrica muy relevante para Rusia, pues constituye uno de sus mayores centros de producción de plásticos y cauchos sintéticos. La propia empresa asegura que fabrica el 42% del caucho sintético de isopreno mundial y el 17% del caucho butílico. Estos materiales alimentan cadenas industriales como la fabricación de neumáticos. Además, el complejo acaba de ampliar de forma considerable su capacidad: recientemente la instalación duplicó la capacidad de Nizhnekamskneftekhim para producir etileno y derivados.

El ataque encaja en una estrategia ucraniana que durante los últimos meses ha pasado de hostigar instalaciones energéticas aisladas a mantener bajo presión toda la red rusa de refino, almacenamiento y transporte. Nizhnekamsk ya fue atacada en junio y julio y, el 8 de julio Ucrania afirmó haber alcanzado las refinerías TANECO y TAIF-NK durante otra gran operación contra la infraestructura petrolera rusa.

El efecto acumulativo empieza a ser visible. El refino ruso cayó en julio hasta unos 3,6 millones de barriles diarios, el nivel más bajo desde 2002 y alrededor de un tercio por debajo de la media estacional, según datos de EA Analytics. Se suceden los cierres parciales de refinerías, escasez de combustible, subidas de precios y colas en distintas regiones rusas.

En la noche del 8 de agosto, las fuerzas ucranianas atacaron una plataforma de lanzamiento de misiles antiaéreos S-400 «Triumph» en el krai de Krasnodar, en Rusia, horas después de que fuera utilizada para disparar misiles contra Ucrania, según anunció el comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, Robert Brovdi ‘Madyar’.

Ucrania ataca regularmente infraestructura militar en el interior de Rusia y en los territorios ocupados, en un esfuerzo por disminuir la capacidad de Moscú para continuar su guerra. La industria rusa está siendo obligada a funcionar bajo una presión constante. Cada instalación necesita más defensas aéreas, reparaciones y protección. Cada cierre temporal complica una red que debe abastecer al mercado civil y sostener al mismo tiempo el esfuerzo bélico. Los analistas Benjamin Jensen y Yasir Atalan, del CSIS, describen esta campaña como una apuesta por ataques baratos y profundos capaces de «mantener en riesgo el petróleo, el gas y, por extensión, la economía rusa». Rusia intenta hacer lo mismo desde el otro lado: castigar las ciudades y la infraestructura ucranianas. La guerra de desgaste que empezó en las trincheras se libra ahora también en refinerías, almacenes y fábricas situadas a más de mil kilómetros del frente.

En la región rusa de Belgorod, junto a la frontera de Ucrania, una mujer falleció en la aldea de Novaya Tavolzhanka, en el distrito de Shebekino, después de que un dron impactara contra los terrenos de una vivienda particular, según informó el cuartel general operativo regional.

En Simferopol, Crimea, algunas zonas de la ciudad se quedaron de nuevo temporalmente sin electricidad después de que se escucharan explosiones y disparos durante un ataque con drones, según residentes locales. Mientras tanto, las fuerzas ucranianas atacaron la infraestructura energética en la región ocupada de Donetsk, y se produjo un incendio en un centro comercial en la ciudad de Makiivka.

En las últimas semanas, Ucrania y Rusia han intensificado los enfrentamientos entre buques en el Mar Negro, afectando directamente a los barcos con bandera extranjera, incluidos los que son propiedad de Turquía y están operados en ese país. El ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, ha pedido a Rusia y Ucrania que impongan una moratoria a los ataques contra buques en el Mar Negro, ante el creciente número de ataques contra barcos en la región. «Al principio, se atacaban puertos y buques de guerra. Ahora, todos los buques mercantes están siendo atacados indiscriminadamente. Necesitamos crear un mecanismo que nos permita declarar una moratoria», declaró Fidan en una entrevista con Anadolu. «Los ucranianos ya tenían una propuesta al respecto. Se la hemos transmitido a nuestros colegas rusos y estamos esperando una respuesta», dijo citado por el ‘Kyiv Independent’.

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