Teherán exige a Washington una compensación por los daños de la guerra, a lo que Trump replica exigiendo otra para «todas las personas que Irán ha matado a lo largo de los últimos 50 años» Leer Teherán exige a Washington una compensación por los daños de la guerra, a lo que Trump replica exigiendo otra para «todas las personas que Irán ha matado a lo largo de los últimos 50 años» Leer
Irán y Omán están muy cerca de alcanzar un acuerdo para la gestión del tráfico en el Estrecho de Ormuz. Esta custodia compartida no significa por el momento un retorno a la normalidad en la vía marítima, ya que Teherán continúa acumulando exigencias a Washington ante el fracaso del Memorando de Entendimiento en el que se pretendían resolver los principales escollos de la guerra.
Teherán confirmó que se ha delimitado geográficamente el nuevo corredor marítimo, que deja en evidencia la expulsión silenciosa pero efectiva de Estados Unidos en el Estrecho de Ormuz y la reivindicación de soberanía por parte de Irán y Omán sobre estas aguas, un estatus que no existía antes de la guerra.
Fuentes iraníes señalaron que según el nuevo plan, los buques que se dirijan al Golfo Pérsico transitarán por un canal controlado por Irán, bordeando su costa, mientras que las embarcaciones que abandonen el Estrecho navegarán por un canal adyacente a las aguas territoriales de Omán, manteniendo la comunicación con Teherán. Este arreglo, descrito como temporal, incluye la imposición de «tasas de servicio» para cubrir los costes de seguridad y medioambientales, cuyos ingresos se repartirán a partes iguales entre Irán y Omán. «Este acuerdo debe establecerse exclusivamente entre Irán y Omán, y no otorgamos ningún derecho a ningún otro país», señaló el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, en una entrevista con la agencia IRNA.
El representante diplomático subrayó que, antes del conflicto actual, el tráfico marítimo se realizaba solamente a través de aguas territoriales omaníes, una condición pactada antes de la Revolución Islámica en Irán de 1979. Ahora el nuevo modelo busca corregir lo que Irán considera un desequilibrio histórico. Gharababadi dejó claro que la llave de la puerta marítima queda en manos de Teherán y advirtió que ante una escalada de tensiones, cerrarán la vía «cuando sea necesario». El viceministro confirmó que han recibido «mensajes de Estados Unidos que indican que está dispuesto a volver a cumplir sus compromisos», aunque se mostró cauto y escéptico, advirtiendo que deben analizarse para «no volver a entrar en un círculo vicioso en el que, dos o tres semanas después, nos encontremos otra vez ante nuevos enfrentamientos militares».
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró el domingo que están «seminegociando» con Irán, aunque el régimen se mantiene firme y pide «el fin a las violaciones del memorando de entendimiento», así como una compensación económica por los daños de la guerra y para reabrir Ormuz. Según las últimas filtraciones de funcionarios estadounidenses a la prensa, Trump está buscando fórmulas para reabrir el tráfico marítimo y considera incluso renunciar a firmar un acuerdo nuclear con Teherán si regresa la normalidad a Ormuz.
El acercamiento entre Teherán y Mascate surge de años de cooperación entre ambos gobiernos y debido al papel mediador de Omán en varios conflictos regionales. Omán ha desempeñado tradicionalmente el papel de diplomático silencioso de la región, facilitando contactos que llevaron al acuerdo nuclear de 2015 o al deshielo entre Arabia Saudita e Irán en 2023. Su política de «neutralidad activa» le ha permitido mantener cordiales relaciones con la República Islámica durante toda la guerra y sus puertos e infraestructuras han sufrido muchos menos ataques que los vecinos del Golfo. De hecho, los puertos omaníes, situados fuera del Estrecho, han experimentado un incremento del 117% en exportaciones desde que se desató el conflicto en febrero de 2026, lo que otorga a Mascate una posición de fuerza y paciencia. Omán puede sortear los bloqueos en el Estrecho de Ormuz, pero busca una mayor estabilidad regional para sus intereses comerciales a largo plazo.
Su decisión de mantener el diálogo con Teherán durante la guerra ha provocado roces con Washington. En medio de la tregua, Trump lanzó una amenaza a Omán, declarando a la prensa que el país debía «comportarse» o Estados Unidos lo «destruiría». Mascate fue muy crítico con la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero, ya que frustró su trabajo de mediación entre Washington y Teherán. En un inusual artículo publicado en The Economist, el ministro de Exteriores omaní, Sayyid Badr Albusaidi, acusó a Estados Unidos de dejarse llevar por los caprichos de Israel, un país que «busca explícitamente el derrocamiento de la República Islámica y probablemente le importa poco cómo se gobierne el país».
Las negociaciones actuales son el resultado del fracaso del memorando de entendimiento firmado el 17 de junio entre Washington y Teherán, que estipulaba una apertura del Estrecho durante 60 días. Aquel acuerdo se rompió precisamente por el desacuerdo sobre las rutas marítimas, después de que Irán atacara varios buques que utilizaron una ruta aprobada por Naciones Unidas y respaldada por Estados Unidos.
Internacional // elmundo
