Un soberbio Marchand empuja a Francia hasta la plata en el relevo de 4×200 libre

Pese a las molestias en el aductor derecho, realizó una gran posta que permitió a su país situarse detrás de Gran Bretaña y delante de Alemania. Estella Tonrath se metió en la final de 200 espalda y María de Valdés en la de 800 libre Leer Pese a las molestias en el aductor derecho, realizó una gran posta que permitió a su país situarse detrás de Gran Bretaña y delante de Alemania. Estella Tonrath se metió en la final de 200 espalda y María de Valdés en la de 800 libre Leer  

Ainhoa Campabadal, Alba Herrero y María Daza hicieron su trabajo. Pero gracias sobre todo al matutino relevo colosal de Irene Ciércoles, una chiquilla de 16 años y debutante en un Europeo absoluto, el equipo español de 4×200 libre entró, con el sexto mejor tiempo (7:59.14), en la final de la tarde. Una vez en ella, mejoró marca (7:54.94), pero no puesto. Repitió el sexto.

El cuarteto masculino de la misma prueba corrió peor suerte. Los técnicos se arriesgaron a reservar a Luca Hoek, el reciente y brillante plusmarquista nacional de los 200, enfocado a objetivos esencialmente individuales para los que debe estar lo más fresco posible. No les salió bien la apuesta, y Miguel Pérez-Godoy, Josep Castro, Ian Florencio y Carlos Garach, un hombre de 400 en adelante, una solución de circunstancias, se quedaron sin premio con sus insuficientes 7:11.58.

En esa final, Léon Marchand, que, algo tocado en al aductor de la pierna derecha ha recortado su programa hasta reducirlo individualmente a los 200 mariposa y los novedosos 400 libre, lanzó el relevo de Francia. Y lo hizo de modo grandioso, con una imponente posta en 1:43.76. Adquirió tal ventaja sobre sus adversarios, que Francia, a trancas y barrancas, pudo acceder a la plata (7:02.23) por detrás de Gran Bretaña (7:01.52), con un James Guy soberbio, y aguantando el tipo, por un suspiro, ante Alemania (7:02.28).

Sin Marchand, plusmarquista mundial y campeón olímpico, los 400 estilos, la primera final individual del Campeonato, quedó muy abierta. Bueno, no tanto. Ilia Borodin (4:08.17) la dominó de principio a fin ante el italiano Alberto Razzetti (4:10.40) y el británico Max Litchfield (4:11.58). Ya están aquí los rusos, que compiten como neutrales, sin bandera y sin himno, pero con un equipazo, el segundo más numeroso de la competición después del italiano. Pisarán muchos podios.

Lo mejor de los españoles, aparte del sexto puesto en los 4×200 libre femeninos, correspondió a otras mujeres. A Estella Tonrath, que pasó a la final de los 200 espalda con el tercer mejor tiempo (2:08.99), y a María de Valdés, que hizo lo propio en los 800 libre con el octavo (8:36.76).

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