La alianza entre el pianista Josep Colom y la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) es de las más sólidas dentro del mundo de la clásica con intérpretes y formaciones del país. Y si lo que quería Torroella de Montgrí era hacer honor a su calificativo de festival estratégico para la Generalitat, no podía escoger mejor tándem para la inauguración de su 46.ª edición este viernes, 31 de julio, una de las más lucidas de los últimos tiempos. La cita se desarrollará a lo largo de tres semanas, hasta el 21 de agosto.
El festival del Empordà se anticipa al bicentenario de la muerte del titán de la música con un monográfico que dirige desde el podio del Espai Ter el maestro bieloruso Vitali Alekseenok
La alianza entre el pianista Josep Colom y la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) es de las más sólidas dentro del mundo de la clásica con intérpretes y formaciones del país. Y si lo que quería Torroella de Montgrí era hacer honor a su calificativo de festival estratégico para la Generalitat, no podía escoger mejor tándem para la inauguración de su 46.ª edición este viernes, 31 de julio, una de las más lucidas de los últimos tiempos. La cita se desarrollará a lo largo de tres semanas, hasta el 21 de agosto.
La OBC vuelve a abrir el certamen -ya lo hizo en el 2024- y esta vez con un monográfico dedicado a Beethoven a modo de avanzadilla de lo que será la conmemoración del bicentenario de su muerte, en 2027. El maestro bieloruso Vitali Alekseenok debutará en festival dirigiendo la Sinfonía Pastoral y el Concierto Emperador, el número 5 y último de los conciertos de Beethoven para piano y orquesta. Una obra que comenzó a escribir mientras las tropas de Napoleón tomaban Viena y su sordera avanzaba inexorablemente, y aun así, consigue redefinir el papel del solista y logra que el piano no se imponga a la orquesta sino que dialogue con ella integrándose en el discurso sinfónico.
Colom es siempre garantía de solidez técnica, de refinamiento expresivo y de lecturas profundas
Josep Colom (Barcelona, 1947) es siempre garantía de solidez técnica, de refinamiento expresivo y de lecturas profundas. Tras su debut en 1985, el pianista ha regresado a Torroella en diversas ocasiones, la última de ellas en 2020, cuando clausuró la edición con un recital. Y en su recurrente participación en las temporadas de L’Auditori, ofreció el año pasado justamente otro de los conciertos de Beethoven -el núm. 4- junto a la OBC con su director titular, Ludovic Morlot, al frente.
El festival arranca sinfónico y se mantiene así hasta el día 3, cuando la Mahler Chamber Orchestra dirigida por el nuevo británico de oro Daniel Harding -que ahora ocupa la vacante que dejó Gustavo Dudamel en la L.A. Phil- interpretará el monumental Concierto para piano núm. 1 en Re menor de Brahms nada menos que con Daniil Trifonov de solista. Para la segunda parte del concierto se reservan la muy íntima Sinfonía núm. 8 de Antonin Dvorák.
El festival arranca en modo sinfónico: la Mahler Chamber Orchestra ofrecerá Brahms con Harding a la batuta y Trifonov al piano
Esto será después de que la Simfònica del Vallès celebre, el día 1 de agosto, los 150 años de Pau Casals junto al cellista Pablo Ferrández, gran solista de los que actualmente ha dado la geografía española, quien interpreta el elocuente Concierto de Elgar con Andrés Salado en el podio. El día 2 será el turno del Quartor Diotima, formación de cuerdas imprescindible de la música contemporánea, que ya celebra tres décadas de vida. Acudirán con los únicos cuartetos de cuerda de Ravel y Debussy, y entre medias interpretarán ES, de Joan Magrané, una obra de encargo del festival.

Torroella, cuyo Ayuntamiento puede presumir de haber destinado entre un 11% y un 15% a la cultura en las últimas cuatro décadas, ha encontrado un pilar en este festival. La sociedad civil de la localidad se volcó en él y sigue haciéndolo: Joventuts Musical de Torroella ya cuenta con 600 socios.
Nunca, desde que se fundó en 1979, ha tenido que recurrir a un empresa externa para gestionarlo o llevarlo adelante. Y su presupuesto sigue creciendo, esta vez en un 8%, hasta alcanzar casi 720.000 euros. Es sí, las aportaciones públicas cubren el 69%, con la Diputació de Girona y el Ayuntamiento de Torroella contribuyendo con 95.000 y 89.000 respectivamente, más los 250.000 que aporta la Generalitat a través del Institut Català d’Empreses culturals.
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