Sónar lleva tres décadas demostrando un vigor incontestable. Año a año, no deja de crecer en propuestas, innovación y ahora, también, en rescate de las esencias: Sónar Kids, el programa familiar que el festival internacional de música electrónica, creatividad y diseño nacido en Barcelona recupera en 2026 tras diez años de ausencia: el sábado 20 de junio, de once de la mañana a ocho de la tarde, en la zona del Petit Amfiteatre del Parc del Fòrum se producirá la magia: Sónar Kids no es el cuento de la Cenicienta sino uno de Anna Kadabra, no es Teresa Rabal, sino el Pot Petit. Más complejo, más rico, más evolucionado.
El área infantil del festival de electrónica y diseño de Barcelona vuelve de diez años después: “Queremos que los niños descubran mundos que no encontrarían en ningún otro evento”, explica Miquel Trullols, responsable de comunicación del festival
Sónar lleva tres décadas demostrando un vigor incontestable. Año a año, no deja de crecer en propuestas, innovación y ahora, también, en rescate de las esencias: Sónar Kids, el programa familiar que el festival internacional de música electrónica, creatividad y diseño nacido en Barcelona recupera en 2026 tras diez años de ausencia: el sábado 20 de junio, de once de la mañana a ocho de la tarde, en la zona del Petit Amfiteatre del Parc del Fòrum se producirá la magia: Sónar Kids no es el cuento de la Cenicienta sino uno de Anna Kadabra, no es Teresa Rabal, sino el Pot Petit. Más complejo, más rico, más evolucionado.
Miquel Trullols, jefe de comunicación de Sónar, explica a La Vanguardia qué representa este regreso: “El festival quiere volver a situar Barcelona en el mapa como cita indispensable para los amantes de la electrónica y la cultura digital, convirtiendo la Sónar Week en un acontecimiento con oferta para todo tipo de públicos: el programa oficial, el Off Sónar, Sónar+D y, ahora, Sónar Kids. Queríamos que los padres y madres que quieren asistir al festival no tuvieran que turnarse ni resignarse y poder disfrutar de un día en familia. Y además, que ese día fuera compatible con el resto del festival. Si has venido un par de noches, puedes perfectamente disfrutar del Sónar de madrugada el viernes y al día siguiente aparecer con tus hijos a las once de la mañana. Es un esfuerzo pequeño para una experiencia grande”.

La propuesta se articula en torno a tres espacios diferenciados. SónarXS será el escenario musical, donde habrá DJs y grupos pensados para hacer bailar a los más pequeños con una interacción constante entre el escenario y la pista. SónarDôme albergará talleres experienciales donde los niños podrán, entre otras cosas, sentir en primera persona qué se siente al pinchar música con acceso a instalaciones digitales donde lo que ocurra dependerá directamente de quien lo toque. Por último, la Zona de Jocs será el área en la que los y las niñas podrán jugar libremente con sus familias. La pieza más llamativa del programa se llama Plan for the Planet. En ella, los niños podrán crear una pista de audio y visual generada con inteligencia artificial, explica Trullols: “ Cada producción será única y se podrán llevar el resultado a casa en un USB. Su primera producción musical y visual. No les ponemos una pantalla para que miren. Les decimos: juega, toca, interactúa, y al final, llévatelo”.

Es precisamente aquí donde el regreso de Sónar Kids se diferencia más claramente de su versión anterior. Cuando el festival dejó de programarlo, hace más de una década, el formato se reducía a un par de espacios con música al aire libre adaptada para niños. Ahora se le añade toda la capa de Sónar+D –el congreso de creatividad y tecnología del festival– con lo que ello implica: instalaciones interactivas, talleres de producción y una voluntad explícita de introducir a los más pequeños en la cultura digital desde bien temprano. “Te aseguro que la iniciativa no responde a ningún cálculo económico; con Sónar Kids no vamos a hacer dinero lo teníamos claro desde el primer día que empezamos a trabajar en la edición del 26. Queríamos recuperarlo y para que se quedase. La idea es que esto dure muchos años y que vaya evolucionando”. De fondo, late la realidad de que los asistentes al Sónar de hace 20 años, tiene ahora hijos de cuatro o seis años: la cultura que el festival ha contribuido a construir durante tres décadas merece también un relevo generacional. “Hemos crecido todos y por eso hay tanto entusiasmo, tanto dentro del equipo como fuera. Porque esto ya no es solo un programa paralelo. Es, también, una manera de pasar el testigo”.

Para la programación artística, el equipo de booking ha apostado por una fórmula mixta. Hay artistas que ya han actuado en ediciones anteriores de Sónar y que preparan versiones especiales de sus proyectos para el público infantil. Como AWWZ, artista barcelonesa que en 2021, en el primer Sónar pospandemia, presentó un espectáculo íntegramente generado con inteligencia artificial y protagonizó el primer back-to-back de la historia del festival entre un ser humano y una IA. Ahora adaptará ese universo para los más pequeños. Y hay grupos que ya trabajan directamente para este tipo de público, como los Puppet Master, un colectivo de hip-hop y música urbana que incorpora niños entre sus propios miembros y cuya música ya tiene de por sí una orientación infantil y familiar. La respuesta, según cuenta Trullols, superó todas las previsiones. “Desde el día que lanzamos el primer teaser, la cantidad de propuestas que nos llegaron fue abrumadora. Músicos, talleres, instalaciones… El problema no fue encontrar artistas, sino tener que descartar cosas que nos hubiera encantado programar”.

El festival ha diseñado el evento pensando en las necesidades reales de las familias. Habrá zonas de descanso, áreas de picnic con césped artificial, y un espacio de menor estimulación para los momentos en que los niños necesiten desconectar del ruido y la actividad. No habrá restricciones para entrar con carritos, y las familias podrán traer su propia comida sin limitación alguna, en previsión de necesidades alimentarias especiales. El volumen de todas las actuaciones estará regulado y adaptado al oído infantil mediante un sistema de altavoces específico. Habrá voluntarios y personal del festival distribuidos por todo el recinto. “No es un festival al uso donde cada uno se monta su rollo”, aclara Trullols. “Aquí está todo muy pensado. Los padres pueden estar tranquilos. Y los niños, también”.
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