Ocho consejos para sobrellevar (y con nota) los aeropuertos

Según la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol), en 2025 los retrasos en las salidas de vuelos en Europa se concentraron principalmente entre junio y agosto.

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 Filas interminables, retrasos o sobreventa de billetes son algunos de los contratiempos más comunes en temporada alta. ¿Cómo evitar que el viaje se complique antes de despegar?  

Según la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol), en 2025 los retrasos en las salidas de vuelos en Europa se concentraron principalmente entre junio y agosto.

La buena noticia es que muchos de los problemas más habituales (vuelos perdidos, sobreventa de billetes o equipaje extraviado) pueden evitarse o minimizarse con algo de previsión.

01. Volar temprano

Pocas decisiones son tan importantes como calcular bien los tiempos. Y en temporada alta hay que ampliar el margen: los mostradores de facturación suelen estar saturados y los controles de seguridad se vuelven más lentos.

Otra estrategia útil es elegir vuelos a primera hora de la mañana. De acuerdo con el Departamento de Transporte de EE UU, los primeros vuelos del día tienen tasas de puntualidad más altas, ya que las aeronaves suelen haber permanecido estacionadas en la terminal durante la noche, el tráfico aéreo aún es mínimo y no arrastran los retrasos acumulados de otras operaciones.

02. Ser ágil en el control de seguridad

Buena parte del estrés en los aeropuertos se concentra en los controles de seguridad. Lo ideal es haber superado este filtro al menos una hora antes del despegue.

Es importante recordar que los líquidos deben transportarse en envases de hasta 100 mililitros y los dispositivos electrónicos conviene llevarlos en un lugar de fácil acceso. La ropa también puede agilizar el proceso: zapatos fáciles de quitar, pocos accesorios metálicos y bolsillos despejados ayudan a avanzar sin contratiempos. Puede parecer un detalle menor, pero cuando la terminal está llena, cada minuto cuenta.

03. Retrasos y cancelaciones

Durante los periodos de mayor afluencia, la saturación de los aeropuertos puede verse agravada por factores como el clima, fallos técnicos, la congestión del espacio aéreo y otras limitaciones operativas.

“Si tu vuelo se cancela o se retrasa y hay mucha gente en los módulos de atención de la aerolínea, mi mejor recomendación es permanecer en la fila y, al mismo tiempo, contactar a la compañía por teléfono. A veces, por esa vía es posible realizar el cambio más rápido”, aconseja Daniela Vera Navarro, sobrecargo de Aeroméxico.

Dependiendo de la causa del retraso y de la legislación aplicable, el pasajero tiene derecho a comidas, hospedaje, transporte alternativo, reembolso, compensaciones económicas o ambos. Es importante guardar recibos, mensajes, fotografías y todo tipo de comprobantes que ayuden en caso de una reclamación.

04. Conexiones

Un itinerario con escalas ajustadas puede ser una apuesta arriesgada, especialmente si implica cambios de terminal o controles migratorios. Siempre que sea posible, conviene dejar entre tres y cuatro horas entre un vuelo y otro para afrontar con margen cualquier contratiempo.

Otra recomendación es comprar todos los trayectos con la misma aerolínea o con compañías asociadas. Si el primer vuelo se retrasa y hay riesgo de perder la conexión, la aerolínea suele reubicar al pasajero en el siguiente vuelo disponible. Cuando los billetes se adquieren con distintas compañías o reservas separadas, cada una opera de forma independiente y la responsabilidad por una conexión perdida recae, en la mayoría de los casos, en el viajero.

05. ‘Overbooking’

La sobreventa de billetes en un vuelo (overbooking) es una práctica habitual y permitida en la industria aérea. Las aerolíneas venden más asientos disponibles con base en modelos estadísticos que estiman cuántos pasajeros no se presentarán.

Si todos llegan, la compañía suele pedir voluntarios dispuestos a tomar un vuelo posterior a cambio de beneficios que pueden incluir hospedaje, alimentos, vales de viaje o compensaciones económicas. Si el cambio de planes no afecta el itinerario, aceptar esa oferta puede ser conveniente. Si la demora implica perder noches de hotel, conexiones o compromisos importantes, conviene hacer valer tus derechos y solicitar la indemnización que corresponda.

06. Si todo sale mal…

A veces, pese a todas las previsiones, llegamos al mostrador con el tiempo encima y sin haber facturado el equipaje. En esos casos, quedarse en tierra puede depender de un gesto simple: pedir ayuda, explicar la urgencia y apelar a la comprensión de quienes están delante.

07. Si la maleta no aparece

De acuerdo con el informe SITA 2025 Baggage IT Insights, en 2024 se reportaron 33,4 millones de maletas extraviadas o retrasadas en todo el mundo, aunque gran parte de ellas fue localizada en las 48 horas siguientes.

Si al llegar al destino el equipaje facturado no aparece, repórtalo de inmediato. Pregunta en cuánto tiempo estiman localizarlo, cómo te lo harán llegar y qué gastos cubrirá la aerolínea mientras lo recuperan y te lo entregan.

Conserva el billete, la etiqueta de equipaje y el número de reporte para hacer seguimiento y las reclamaciones necesarias. Algunas aerolíneas cubren los gastos limitados que se tengan que hacer en ropa y en elementos indispensables de higiene personal; por supuesto, hay que guardar todos los recibos. Además, según el Convenio de Montreal, la indemnización máxima por maleta perdida (cuando pasan 21 días) es de unos 1.800 euros.

08. Un respaldo que vale la pena

Un seguro o asistencia al viajero puede cubrir gastos asociados con retrasos prolongados, cancelaciones, pérdida de equipaje o emergencias médicas. En fechas de alta demanda, cuando las probabilidades de contratiempos aumentan, este respaldo aporta algo difícil de cuantificar, pero muy valioso: tranquilidad.

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