No, los árboles gigantes no tienen problemas para ‘regar’ sus partes más altas

Pensemos por un momento en todo lo que tenemos que hacer los humanos para que el agua fluya sin problemas hasta los pisos más altos de nuestros edificios. Bombas gigantescas, válvulas de contrapresión, depósitos intermedios, conductos blindados… Un auténtico derroche de energía y de ingeniería para lograr vencer, día tras día, a esa fuerza invisible y constante que llamamos gravedad.Pues bien, hasta ahora, la ciencia daba por sentado que, en la naturaleza, los árboles más altos también se enfrentaban exactamente al mismo tipo de problema. La enorme dificultad de llevar el agua desde las raíces hasta las ramas más elevadas se consideraba un freno natural que limitaba su altura. De hecho, desde finales de los años 90, la conocida como ‘hipótesis de limitación hidráulica’ sostenía que a medida que un árbol crece, el viaje del agua se vuelve tan largo y pesado que su transporte disminuye drásticamente. Lo cual, se pensaba, frenaba su crecimiento y los hacía extremadamente sensibles a la falta de lluvia. Cuanto más altos, más vulnerables.Pero un nuevo estudio recién publicado en ‘Science’ acaba de demostrar que esto no es así. Todas y cada una de las cerca de 73.000 especies de árbol conocidas en el mundo, incluso las más altas, no tienen el menor problema a la hora de regar sus copas, desafiando unas limitaciones que dábamos por sentadas. Sin importar su tamaño , todos los árboles son igualmente eficientes en esa tarea.Noticia relacionada general No No Primer mapa de la mayor infraestructura viva del mundo: la red de hongos de ‘Avatar’ también existe en la Tierra José Manuel NievesUn sistema hidráulico a prueba de fallosUn equipo internacional de investigadores, Bajo la dirección de científicos de las universidades británicas de Exeter y Cardiff, ha puesto el foco en la familia de las dipterocarpáceas, los árboles con flores más altos del mundo y los auténticos ‘rascacielos’ de las selvas tropicales asiáticas.«Los árboles -explica Lucy Rowland, de la Universidad de Exeter y coautora del estudio- contienen multitud de vasos delgados y huecos, y succionan el agua hacia arriba creando una baja presión en la parte superior». Si nosotros tratáramos de sorber líquido con una pajita desde una azotea a 80 metros de altura, la fuerza necesaria para lograrlo aplastaría el plástico al instante. Pero en los árboles esto no ocurre. «Estos vasos -continúa Rowland- han desarrollado intrincadas adaptaciones que pueden mantener el agua en forma líquida, incluso bajo las extremas bajas presiones requeridas para llevarla hasta la cima de árboles que de más de 80 metros».El 1% de los árboles más altos del mundo almacena más de la mitad de todo el carbono retenido por los bosquesLlegados a ese punto, la teoría clásica sostenía que la pura longitud de la ‘tubería’ y la acción de la gravedad acabarían asfixiando la fotosíntesis del árbol. Pero los datos reales dicen otra cosa: «Nuestros resultados -subraya la investigadora- desafían esto al mostrar que los sistemas hidráulicos de los altísimos árboles dipterocarpáceos han evolucionado perfectamente para su altura, y no sufren más que los pequeños si se ven expuestos a las mismas condiciones de sequía».El Niño, la prueba de fuegoPara comprobarlo sobre el terreno, los científicos se internaron en el Borneo malasio y monitorizaron ejemplares que iban desde los 7 hasta los 71 metros de altura. Y descubrieron que los gigantes han aprendido a compensar su talla de formas asombrosas: construyen canales de agua mucho más anchos cerca de la base (como una cañería maestra que empuja con más eficacia) y poseen hojas en sus cimas diseñadas para soportar un estrés hídrico extremo sin llegar a marchitarse.Para succionar agua hasta los 80 metros, las hojas crean presiones negativas extremas que destruirían cualquier tubería artificialY aún más, las mediciones en los troncos antes, durante y después de la brutal sequía generada por el fenómeno de El Niño en 2023-2024 confirmaron que los árboles gigantes no sufrieron ninguna pérdida de crecimiento ligada a su altura en comparación con sus vecinos más bajos. Habían superado el examen con nota.El hallazgo no es una mera curiosidad botánica, sino algo de lo que podría depender nuestro propio futuro. «Comprender a los árboles altos -advierte Paulo Bittencourt, de la Universidad de Cardiff y primer firmante del artículo- es vital porque el 1% más alto almacena más de la mitad del carbono sobre el suelo en los bosques».Los colosos vegetales compensan su tamaño ensanchando los conductos en la base y endureciendo las hojas en lo más alto de la copaLas predicciones que se venían usando en muchos modelos climáticos daban por sentado que estos colosos serían los primeros en caer ante las sequías por culpa de su supuesta debilidad hidráulica. «Esa predicción -añade Bittencourt- está incluida en algunos modelos de impacto del cambio climático, y nuestro estudio sugiere que esto podría no ser correcto». En otras palabras, las selvas son bastante más fuertes de lo que pensábamos.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Así logró este planeta sobrevivir a la destrucción de su estrella noticia Si Piden limitar los satélites en órbita a 100.000 cuando se prevén lanzar casi 2 millonesPalasiah Jotan, de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida, concluye por su parte que «los árboles dipterocarpáceos dominan las selvas del Borneo malasio y son fundamentales para la ecología y la biodiversidad de la región. Como investigador malasio y coautor de este estudio, demostrar que incluso el más alto de estos árboles es hidráulicamente resistente a la sequía es un hallazgo que espero fortalezca los argumentos para proteger estos bosques de los efectos de un clima cambiante». Pensemos por un momento en todo lo que tenemos que hacer los humanos para que el agua fluya sin problemas hasta los pisos más altos de nuestros edificios. Bombas gigantescas, válvulas de contrapresión, depósitos intermedios, conductos blindados… Un auténtico derroche de energía y de ingeniería para lograr vencer, día tras día, a esa fuerza invisible y constante que llamamos gravedad.Pues bien, hasta ahora, la ciencia daba por sentado que, en la naturaleza, los árboles más altos también se enfrentaban exactamente al mismo tipo de problema. La enorme dificultad de llevar el agua desde las raíces hasta las ramas más elevadas se consideraba un freno natural que limitaba su altura. De hecho, desde finales de los años 90, la conocida como ‘hipótesis de limitación hidráulica’ sostenía que a medida que un árbol crece, el viaje del agua se vuelve tan largo y pesado que su transporte disminuye drásticamente. Lo cual, se pensaba, frenaba su crecimiento y los hacía extremadamente sensibles a la falta de lluvia. Cuanto más altos, más vulnerables.Pero un nuevo estudio recién publicado en ‘Science’ acaba de demostrar que esto no es así. Todas y cada una de las cerca de 73.000 especies de árbol conocidas en el mundo, incluso las más altas, no tienen el menor problema a la hora de regar sus copas, desafiando unas limitaciones que dábamos por sentadas. Sin importar su tamaño , todos los árboles son igualmente eficientes en esa tarea.Noticia relacionada general No No Primer mapa de la mayor infraestructura viva del mundo: la red de hongos de ‘Avatar’ también existe en la Tierra José Manuel NievesUn sistema hidráulico a prueba de fallosUn equipo internacional de investigadores, Bajo la dirección de científicos de las universidades británicas de Exeter y Cardiff, ha puesto el foco en la familia de las dipterocarpáceas, los árboles con flores más altos del mundo y los auténticos ‘rascacielos’ de las selvas tropicales asiáticas.«Los árboles -explica Lucy Rowland, de la Universidad de Exeter y coautora del estudio- contienen multitud de vasos delgados y huecos, y succionan el agua hacia arriba creando una baja presión en la parte superior». Si nosotros tratáramos de sorber líquido con una pajita desde una azotea a 80 metros de altura, la fuerza necesaria para lograrlo aplastaría el plástico al instante. Pero en los árboles esto no ocurre. «Estos vasos -continúa Rowland- han desarrollado intrincadas adaptaciones que pueden mantener el agua en forma líquida, incluso bajo las extremas bajas presiones requeridas para llevarla hasta la cima de árboles que de más de 80 metros».El 1% de los árboles más altos del mundo almacena más de la mitad de todo el carbono retenido por los bosquesLlegados a ese punto, la teoría clásica sostenía que la pura longitud de la ‘tubería’ y la acción de la gravedad acabarían asfixiando la fotosíntesis del árbol. Pero los datos reales dicen otra cosa: «Nuestros resultados -subraya la investigadora- desafían esto al mostrar que los sistemas hidráulicos de los altísimos árboles dipterocarpáceos han evolucionado perfectamente para su altura, y no sufren más que los pequeños si se ven expuestos a las mismas condiciones de sequía».El Niño, la prueba de fuegoPara comprobarlo sobre el terreno, los científicos se internaron en el Borneo malasio y monitorizaron ejemplares que iban desde los 7 hasta los 71 metros de altura. Y descubrieron que los gigantes han aprendido a compensar su talla de formas asombrosas: construyen canales de agua mucho más anchos cerca de la base (como una cañería maestra que empuja con más eficacia) y poseen hojas en sus cimas diseñadas para soportar un estrés hídrico extremo sin llegar a marchitarse.Para succionar agua hasta los 80 metros, las hojas crean presiones negativas extremas que destruirían cualquier tubería artificialY aún más, las mediciones en los troncos antes, durante y después de la brutal sequía generada por el fenómeno de El Niño en 2023-2024 confirmaron que los árboles gigantes no sufrieron ninguna pérdida de crecimiento ligada a su altura en comparación con sus vecinos más bajos. Habían superado el examen con nota.El hallazgo no es una mera curiosidad botánica, sino algo de lo que podría depender nuestro propio futuro. «Comprender a los árboles altos -advierte Paulo Bittencourt, de la Universidad de Cardiff y primer firmante del artículo- es vital porque el 1% más alto almacena más de la mitad del carbono sobre el suelo en los bosques».Los colosos vegetales compensan su tamaño ensanchando los conductos en la base y endureciendo las hojas en lo más alto de la copaLas predicciones que se venían usando en muchos modelos climáticos daban por sentado que estos colosos serían los primeros en caer ante las sequías por culpa de su supuesta debilidad hidráulica. «Esa predicción -añade Bittencourt- está incluida en algunos modelos de impacto del cambio climático, y nuestro estudio sugiere que esto podría no ser correcto». En otras palabras, las selvas son bastante más fuertes de lo que pensábamos.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Así logró este planeta sobrevivir a la destrucción de su estrella noticia Si Piden limitar los satélites en órbita a 100.000 cuando se prevén lanzar casi 2 millonesPalasiah Jotan, de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida, concluye por su parte que «los árboles dipterocarpáceos dominan las selvas del Borneo malasio y son fundamentales para la ecología y la biodiversidad de la región. Como investigador malasio y coautor de este estudio, demostrar que incluso el más alto de estos árboles es hidráulicamente resistente a la sequía es un hallazgo que espero fortalezca los argumentos para proteger estos bosques de los efectos de un clima cambiante».  

Pensemos por un momento en todo lo que tenemos que hacer los humanos para que el agua fluya sin problemas hasta los pisos más altos de nuestros edificios. Bombas gigantescas, válvulas de contrapresión, depósitos intermedios, conductos blindados… Un auténtico derroche de energía y de ingeniería … para lograr vencer, día tras día, a esa fuerza invisible y constante que llamamos gravedad.

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