Astrónomos piden limitar el número de satélites en órbita a 100.000 cuando se prevén lanzar casi 2 millones

Compañías como SpaceX, del multimillonario Elon Musk, prevén lanzar en los próximos años más de 1,7 millones de satélites en órbita, algunos de ellos extremadamente brillantes. Estas constelaciones proporcionarán, entre otros servicios, internet de alta velocidad a cualquier rincón del planeta. Sin embargo, los astronómos llevan tiempo advirtiendo de que estos artefactos pondrán en peligro la observación del cielo nocturno al restarle oscuridad. Un último estudio al respecto, llevado a cabo por el Observatorio Europeo Austral (ESO), prevé «consecuencias devastadoras para la astronomía» si no se ponen límites. Según el informe, para salvaguardar nuestra capacidad de observar las estrellas con telescopios modernos, no deberían orbitar la Tierra más de 100.000 satélites tenues, es decir, por debajo de lo que puede detectar el ojo humano a simple vista. Desde luego, el número es muy inferior a las ambiciones de Musk y otros magnates tecnológicos. Desde 2019, el número de satélites en órbita terrestre ha aumentado rápidamente, hasta superar actualmente los 14.000, entre los que predominan los de telecomunicaciones Starlink, de SpaceX. Las propuestas para nuevos lanzamientos también han aumentado. La compañía de Musk planea enviar un millón más para centros de datos espaciales, lo que, según ESO, alteraría significativamente la apariencia del cielo. El nuevo estudio muestra que, durante una gran parte de cada noche, cientos de satélites serían visibles y, en ciertos momentos, hasta varios miles, similar al número de estrellas que podrían observarse a simple vista bajo buenas condiciones. Otras constelaciones de satélites previstas, como el Cinnamon, de E-Space, y el CTC-1 y 2, de China, añadirían cientos de miles de satélites más en órbita, agravando el problema.La empresa Reflect Orbital, una start-up estadounidense, pretende lanzar una constelación de satélites muy grandes en forma de espejo para proporcionar luz solar por la noche, con haces reflejados que se extienden al menos cinco kilómetros sobre la superficie terrestre. Tienen la intención de comenzar este año con un satélite prototipo en órbita, aumentando su población de satélites a 50.000 para 2035. Según el estudio, estos satélites serían los más brillantes jamás puestos en órbita, con consecuencias dañinas para los cielos oscuros en la Tierra. Noticia relacionada general No No Los cohetes de Elon Musk dejan metales en la atmósfera que pueden afectar al clima José Manuel NievesPara Olivier Hainaut, astronómo en ESO, estamos llegando «más allá del límite» de lo que la astronomía puede soportar. Los cálculos de Hainaut muestran que toda la constelación de Reflect Orbital llenaría el cielo nocturno con cientos de satélites muy visibles. Visto desde dentro de un haz reflejado, el satélite que emite la luz solar parecería cuatro veces más brillante que la Luna llena. Incluso si ningún satélite apuntara su haz directamente a un observador, cada uno sería tan brillante como el planeta Venus, la ‘estrella del alba’. Desde una ciudad contaminada por la luz, como Múnich (Alemania), estos cientos de satélites serían las únicas ‘estrellas’ visibles en el cielo nocturno.Estas propuestas, combinadas con otras consideradas en el estudio, iluminarían drásticamente el cielo nocturno, dificultando la capacidad de la humanidad para observar objetivos cósmicos tenues, incluyendo galaxias lejanas, algunos planetas similares a la Tierra alrededor de otras estrellas e incluso asteroides potencialmente peligrosos para nosotros.Cantidad prevista de dispersión de la luz causada por los 50.000 satélites que prevé lanzar la empresa Reflect Orbital. ESO/O. HainautCielos más clarosHainaut explica que «los satélites, iluminados por el Sol, son mucho más brillantes que galaxias lejanas. Cuando un satélite cruza lo que observamos, deja una estela brillante en nuestra imagen, arruinando la observación de lo que sea que esté detrás».Para calcular el impacto de este y otros efectos de las constelaciones de satélites en las observaciones astronómicas, Hainaut simuló las posiciones, el movimiento y el brillo de todas las constelaciones de satélites presentes y planificadas para el futuro.El investigador estudió la megaconstelación de satélites de SpaceX, revelando que, en observaciones nocturnas de dos horas obtenidas con el VLT (Very Large Telescope) de ESO (en el Observatorio Paranal, en Chile), aparecían decenas de estelas en cada imagen, representando pérdidas de campo de visión de hasta un 28%. Esto supone que los satélites serían lo suficientemente tenues como para no verlos a ojo bajo buenas condiciones. Si fueran un poco más brillantes, algunos instrumentos se verían aún más afectados: por ejemplo, para una cámara como la del Observatorio Vera C. Rubin, de la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU., esto haría inutilizables la mayoría de sus imágenes durante varias horas cada noche. El Rubin, ubicado en el norte de Chile, está equipado con la cámara digital más grande del mundo (3.200 megapíxeles), y estudia la materia oscura, la energía oscura, asteroides, supernovas y la Vía Láctea.La megaconstelación de Space X podría inutilizar las imágenes durante varias horas cada noche de un observatorio como el Rubin en ChileLas simulaciones de Hainaut asumían que ningún satélite de la empresa Reflect Orbital apuntaría su haz directamente hacia o cerca de un observatorio. Aun así, el rastro de un solo satélite espejo podría estropear una observación con una cámara como la del Observatorio Rubin. Con toda la flota de satélites Reflect Orbital en órbita, todas las imágenes de una cámara así se perderían cuando los satélites fueran iluminados por el Sol.Además, la luz de los satélites puede contaminar todo el cielo. Los satélites demasiado tenues para ser vistos a ojo, producen directamente un velo de luz ‘difusa’, mientras que la luz de los brillantes se ‘dispersa’ en todas direcciones al atravesar la atmósfera. Ambos efectos aumentan el brillo general del cielo nocturno. Las constelaciones muy brillantes, como la de Reflect Orbital, tendrían un efecto particularmente significativo en el brillo del cielo de fondo. Con los 50.000 satélites Reflect Orbital al completo, el cielo sería hasta tres o cuatro veces más brillante en general.«Amenaza existencial»Hainaut concluye que los 1,7 millones de nuevos satélites propuestos tendrían consecuencias drásticas para la astronomía terrestre. Estos impactos solo pueden evitarse limitando el total, tanto de los satélites existentes como futuros, a 100.000 satélites lo suficientemente tenues como para no verse a simple vista desde un lugar oscuro. «No es un número fijo, no podemos decir que 99.999 sea bueno y 100.001 sea malo: claramente preferiría 50.000», afirma el científico. «Pero 100.000 causa pérdidas a un nivel similar a otras pérdidas técnicas, como fallos de equipamiento». Sin embargo, añade, los satélites deben ser más tenues que la magnitud visual 7; si algunos de ellos son demasiado brillantes — por encima del umbral mínimo para la visibilidad a simple vista — el número total tendría que ser mucho menor.Reflect Orbital pretende lanzar 50.000 satélites muy grandes en forma de espejo para proporcionar luz solar por la noche. Harían el cielo hasta cuatro veces más brillanteSpaceX y Reflect Orbital, responsables de las propuestas más extremas, han solicitado permiso para lanzar sus satélites ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE.UU. Este nuevo estudio ha servido de base para que ESO, en colaboración con la Royal Astronomical Society del Reino Unido y la Unión Astronómica Internacional, respondan a la FCC sobre estas propuestas.«La FCC recibió más de 1.800 comentarios sobre Reflect Orbital y casi 1.500 comentarios sobre la solicitud por parte de SpaceX», explica Betty Kioko, responsable de coordinar la respuesta de ESO a las propuestas. «La pelota está ahora en el tejado de la FCC y estamos a la espera de ver las decisiones que toman en ambos casos. Para la astronomía óptica esto es una amenaza existencial, y esperamos que los reguladores compartan esa visión».El diagrama muestra el número de satélites que serían visibles sobre el del VLT (Very Large Telescope) de ESO si SpaceX lanza su constelación, prevista en un millón de satélites. ESO/O. Hainaut«La astronomía genera un enorme valor para la humanidad, incluyendo aspectos científicos, técnicos, económicos y educativos, y nos ayuda a entender nuestro lugar en el Universo», afirma el Director General de ESO, Xavier Barcons. «El gran número de satélites planeados en órbita baja terrestre desafía esa capacidad, subrayando la necesidad de limitar futuros lanzamientos de satélites y que la comunidad astronómica, la ingeniera y las personas responsables de operar los satélites, además de otros actores, trabajen juntos para adoptar medidas estrictas de mitigación».Enviar miles de satélites también tiene implicaciones ecológicas. La contaminación lumínica puede afectar la salud y el funcionamiento de la vida en la Tierra, al alterar los relojes biológicos y los ecosistemas. Las grandes constelaciones también tienen impactos directos en la calidad del aire debido a los numerosos lanzamientos necesarios para enviar y mantener miles de satélites, así como a la contaminación atmosférica causada al quemarse en la reentrada, al final de su vida útil. MÁS INFORMACIÓN noticia Si La NASA se prepara: alunizadores, un rover de Marte y un balón de fútbol si EE.UU. gana el Mundial noticia Si Así fue el ‘infierno’ que modeló la Tierra hace 4.000 millones de años«La órbita baja de la Tierra es una orilla celeste que aporta un valor inmenso a la vida moderna, desde la conectividad global hasta nuestro acceso claro al universo. Sin embargo, debemos gestionar la huella de megaconstelaciones para asegurar que este recurso permanezca prístino y accesible para las futuras generaciones», concluye Hainaut. Compañías como SpaceX, del multimillonario Elon Musk, prevén lanzar en los próximos años más de 1,7 millones de satélites en órbita, algunos de ellos extremadamente brillantes. Estas constelaciones proporcionarán, entre otros servicios, internet de alta velocidad a cualquier rincón del planeta. Sin embargo, los astronómos llevan tiempo advirtiendo de que estos artefactos pondrán en peligro la observación del cielo nocturno al restarle oscuridad. Un último estudio al respecto, llevado a cabo por el Observatorio Europeo Austral (ESO), prevé «consecuencias devastadoras para la astronomía» si no se ponen límites. Según el informe, para salvaguardar nuestra capacidad de observar las estrellas con telescopios modernos, no deberían orbitar la Tierra más de 100.000 satélites tenues, es decir, por debajo de lo que puede detectar el ojo humano a simple vista. Desde luego, el número es muy inferior a las ambiciones de Musk y otros magnates tecnológicos. Desde 2019, el número de satélites en órbita terrestre ha aumentado rápidamente, hasta superar actualmente los 14.000, entre los que predominan los de telecomunicaciones Starlink, de SpaceX. Las propuestas para nuevos lanzamientos también han aumentado. La compañía de Musk planea enviar un millón más para centros de datos espaciales, lo que, según ESO, alteraría significativamente la apariencia del cielo. El nuevo estudio muestra que, durante una gran parte de cada noche, cientos de satélites serían visibles y, en ciertos momentos, hasta varios miles, similar al número de estrellas que podrían observarse a simple vista bajo buenas condiciones. Otras constelaciones de satélites previstas, como el Cinnamon, de E-Space, y el CTC-1 y 2, de China, añadirían cientos de miles de satélites más en órbita, agravando el problema.La empresa Reflect Orbital, una start-up estadounidense, pretende lanzar una constelación de satélites muy grandes en forma de espejo para proporcionar luz solar por la noche, con haces reflejados que se extienden al menos cinco kilómetros sobre la superficie terrestre. Tienen la intención de comenzar este año con un satélite prototipo en órbita, aumentando su población de satélites a 50.000 para 2035. Según el estudio, estos satélites serían los más brillantes jamás puestos en órbita, con consecuencias dañinas para los cielos oscuros en la Tierra. Noticia relacionada general No No Los cohetes de Elon Musk dejan metales en la atmósfera que pueden afectar al clima José Manuel NievesPara Olivier Hainaut, astronómo en ESO, estamos llegando «más allá del límite» de lo que la astronomía puede soportar. Los cálculos de Hainaut muestran que toda la constelación de Reflect Orbital llenaría el cielo nocturno con cientos de satélites muy visibles. Visto desde dentro de un haz reflejado, el satélite que emite la luz solar parecería cuatro veces más brillante que la Luna llena. Incluso si ningún satélite apuntara su haz directamente a un observador, cada uno sería tan brillante como el planeta Venus, la ‘estrella del alba’. Desde una ciudad contaminada por la luz, como Múnich (Alemania), estos cientos de satélites serían las únicas ‘estrellas’ visibles en el cielo nocturno.Estas propuestas, combinadas con otras consideradas en el estudio, iluminarían drásticamente el cielo nocturno, dificultando la capacidad de la humanidad para observar objetivos cósmicos tenues, incluyendo galaxias lejanas, algunos planetas similares a la Tierra alrededor de otras estrellas e incluso asteroides potencialmente peligrosos para nosotros.Cantidad prevista de dispersión de la luz causada por los 50.000 satélites que prevé lanzar la empresa Reflect Orbital. ESO/O. HainautCielos más clarosHainaut explica que «los satélites, iluminados por el Sol, son mucho más brillantes que galaxias lejanas. Cuando un satélite cruza lo que observamos, deja una estela brillante en nuestra imagen, arruinando la observación de lo que sea que esté detrás».Para calcular el impacto de este y otros efectos de las constelaciones de satélites en las observaciones astronómicas, Hainaut simuló las posiciones, el movimiento y el brillo de todas las constelaciones de satélites presentes y planificadas para el futuro.El investigador estudió la megaconstelación de satélites de SpaceX, revelando que, en observaciones nocturnas de dos horas obtenidas con el VLT (Very Large Telescope) de ESO (en el Observatorio Paranal, en Chile), aparecían decenas de estelas en cada imagen, representando pérdidas de campo de visión de hasta un 28%. Esto supone que los satélites serían lo suficientemente tenues como para no verlos a ojo bajo buenas condiciones. Si fueran un poco más brillantes, algunos instrumentos se verían aún más afectados: por ejemplo, para una cámara como la del Observatorio Vera C. Rubin, de la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU., esto haría inutilizables la mayoría de sus imágenes durante varias horas cada noche. El Rubin, ubicado en el norte de Chile, está equipado con la cámara digital más grande del mundo (3.200 megapíxeles), y estudia la materia oscura, la energía oscura, asteroides, supernovas y la Vía Láctea.La megaconstelación de Space X podría inutilizar las imágenes durante varias horas cada noche de un observatorio como el Rubin en ChileLas simulaciones de Hainaut asumían que ningún satélite de la empresa Reflect Orbital apuntaría su haz directamente hacia o cerca de un observatorio. Aun así, el rastro de un solo satélite espejo podría estropear una observación con una cámara como la del Observatorio Rubin. Con toda la flota de satélites Reflect Orbital en órbita, todas las imágenes de una cámara así se perderían cuando los satélites fueran iluminados por el Sol.Además, la luz de los satélites puede contaminar todo el cielo. Los satélites demasiado tenues para ser vistos a ojo, producen directamente un velo de luz ‘difusa’, mientras que la luz de los brillantes se ‘dispersa’ en todas direcciones al atravesar la atmósfera. Ambos efectos aumentan el brillo general del cielo nocturno. Las constelaciones muy brillantes, como la de Reflect Orbital, tendrían un efecto particularmente significativo en el brillo del cielo de fondo. Con los 50.000 satélites Reflect Orbital al completo, el cielo sería hasta tres o cuatro veces más brillante en general.«Amenaza existencial»Hainaut concluye que los 1,7 millones de nuevos satélites propuestos tendrían consecuencias drásticas para la astronomía terrestre. Estos impactos solo pueden evitarse limitando el total, tanto de los satélites existentes como futuros, a 100.000 satélites lo suficientemente tenues como para no verse a simple vista desde un lugar oscuro. «No es un número fijo, no podemos decir que 99.999 sea bueno y 100.001 sea malo: claramente preferiría 50.000», afirma el científico. «Pero 100.000 causa pérdidas a un nivel similar a otras pérdidas técnicas, como fallos de equipamiento». Sin embargo, añade, los satélites deben ser más tenues que la magnitud visual 7; si algunos de ellos son demasiado brillantes — por encima del umbral mínimo para la visibilidad a simple vista — el número total tendría que ser mucho menor.Reflect Orbital pretende lanzar 50.000 satélites muy grandes en forma de espejo para proporcionar luz solar por la noche. Harían el cielo hasta cuatro veces más brillanteSpaceX y Reflect Orbital, responsables de las propuestas más extremas, han solicitado permiso para lanzar sus satélites ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE.UU. Este nuevo estudio ha servido de base para que ESO, en colaboración con la Royal Astronomical Society del Reino Unido y la Unión Astronómica Internacional, respondan a la FCC sobre estas propuestas.«La FCC recibió más de 1.800 comentarios sobre Reflect Orbital y casi 1.500 comentarios sobre la solicitud por parte de SpaceX», explica Betty Kioko, responsable de coordinar la respuesta de ESO a las propuestas. «La pelota está ahora en el tejado de la FCC y estamos a la espera de ver las decisiones que toman en ambos casos. Para la astronomía óptica esto es una amenaza existencial, y esperamos que los reguladores compartan esa visión».El diagrama muestra el número de satélites que serían visibles sobre el del VLT (Very Large Telescope) de ESO si SpaceX lanza su constelación, prevista en un millón de satélites. ESO/O. Hainaut«La astronomía genera un enorme valor para la humanidad, incluyendo aspectos científicos, técnicos, económicos y educativos, y nos ayuda a entender nuestro lugar en el Universo», afirma el Director General de ESO, Xavier Barcons. «El gran número de satélites planeados en órbita baja terrestre desafía esa capacidad, subrayando la necesidad de limitar futuros lanzamientos de satélites y que la comunidad astronómica, la ingeniera y las personas responsables de operar los satélites, además de otros actores, trabajen juntos para adoptar medidas estrictas de mitigación».Enviar miles de satélites también tiene implicaciones ecológicas. La contaminación lumínica puede afectar la salud y el funcionamiento de la vida en la Tierra, al alterar los relojes biológicos y los ecosistemas. Las grandes constelaciones también tienen impactos directos en la calidad del aire debido a los numerosos lanzamientos necesarios para enviar y mantener miles de satélites, así como a la contaminación atmosférica causada al quemarse en la reentrada, al final de su vida útil. MÁS INFORMACIÓN noticia Si La NASA se prepara: alunizadores, un rover de Marte y un balón de fútbol si EE.UU. gana el Mundial noticia Si Así fue el ‘infierno’ que modeló la Tierra hace 4.000 millones de años«La órbita baja de la Tierra es una orilla celeste que aporta un valor inmenso a la vida moderna, desde la conectividad global hasta nuestro acceso claro al universo. Sin embargo, debemos gestionar la huella de megaconstelaciones para asegurar que este recurso permanezca prístino y accesible para las futuras generaciones», concluye Hainaut.  

Compañías como SpaceX, del multimillonario Elon Musk, prevén lanzar en los próximos años más de 1,7 millones de satélites en órbita, algunos de ellos extremadamente brillantes. Estas constelaciones proporcionarán, entre otros servicios, internet de alta velocidad a cualquier rincón del planeta. Sin embargo, los … astronómos llevan tiempo advirtiendo de que estos artefactos pondrán en peligro la observación del cielo nocturno al restarle oscuridad. Un último estudio al respecto, llevado a cabo por el Observatorio Europeo Austral (ESO), prevé «consecuencias devastadoras para la astronomía» si no se ponen límites. Según el informe, para salvaguardar nuestra capacidad de observar las estrellas con telescopios modernos, no deberían orbitar la Tierra más de 100.000 satélites tenues, es decir, por debajo de lo que puede detectar el ojo humano a simple vista. Desde luego, el número es muy inferior a las ambiciones de Musk y otros magnates tecnológicos.

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