El comandante de origen asturiano ha permanecido en primera línea pública hasta su muerte y cerca del General de Ejército Leer El comandante de origen asturiano ha permanecido en primera línea pública hasta su muerte y cerca del General de Ejército Leer
Ramiro Valdés parecía eterno, con sus aires de galán español de otra época y su impecable traje militar verde olivo. Hasta este domingo, cuando el gobierno cubano ha hecho público su fallecimiento. «Con profundo dolor la dirección del partido, del Estado y el gobierno comunican a nuestro pueblo que en horas de la mañana de este domingo 21 de junio, falleció el histórico comandante de la revolución Ramiro Valdés Menéndez, héroe de la República de Cuba y del trabajo, quien atesora una brillante y extraordinaria hoja de servicios a la patria«, subrayó el Granma, boletín oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC).
Cumplidos ya los 94 años, uno menos que Raúl Castro, este comandante de origen asturiano ha permanecido en primera línea pública hasta su muerte y cerca del General de Ejército, pese a que siempre se supo que era un hombre de Fidel Castro desde antes del asalto al Cuartel de Moncada (1953) y del desembarco del Granma (1956) en las costas cubanas para comenzar la revolución que les hizo famosos.
Con la muerte de Ramiro Valdés no sólo se pasa otra página de la épica castrista de Sierra Maestra, en la que el guerrillero hispanocubano protagonizó la batalla de Santa Clara junto al Che Guevara, uno de las definitivas en aquella guerra civil que les llevó hasta La Habana. Para medir su importancia, sólo los dos hermanos Castro y Valdés participaron en los tres hitos revolucionarios, que comenzaron en el Moncada de Santiago de Cuba.
Pero su carrera revolucionaria no había hecho más que empezar, una carrera de larga duración que incluso le llevó medio siglo después hasta la Caracas de Hugo Chávez, cuando el comandante supremo anunció su «fichaje» en 2010 para, supuestamente, mejorar el sistema eléctrico nacional. Qué gran paradoja, chavistas y castristas prestándose a expertos cuando han demostrado durante décadas que la energía era su gran talón de Aquiles.
La realidad es que Ramiro Valdés llegó a Venezuela para regalar su experiencia represiva, ya que en Cuba ejerció durante años como ministro de Interior (Minint), un puesto que sirvió para profundizar los sistemas de inteligencia y vigilancia que consolidaron el control político y social en la isla hasta límites que sólo George Orwell hubiera imaginado.
Con el tiempo, Valdés fue acusado de crear los campos de trabajos forzados, de inventarse los actos de repudio contra disidentes, además de otros sistemas de torturas y de vigilancia masiva. Todo era válido para perseguir a los enemigos de la revolución.
«La partida física del comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, duele profundamente, como la de un padre. Así lo quise y respeté siempre. Así recordaré su apoyo y consejos, su discreta colaboración y ejemplar consagración al servicio de la patria», reconoció el presidente Miguel Díaz-Canel tras conocerse la noticia. Y es que Valdés fungió como vicepresidente del Consejo de Estado durante casi cinco décadas, incluso al principio del gobierno del heredero político de Raúl Castro. Pese a sus diferencias políticas, Raúl siempre quiso tener cerca al guerrero asturiano.
Con la muerte de Valdés, son precisamente el pequeño de los Castro y el general Guillermo García Frías quienes hoy se mantienen en vida como protagonistas de la gesta histórica de Sierra Maestra.
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