“Encuéntrame en la matinée , en la oscuridad de la matinée , es mejor en la matinée ”, reza la canción de Franz Ferdinand. Y eso debieron de pensar todos los que acudieron ayer a los cines Embajadores para ser los primeros en ver La bola negra .
“Encuéntrame en la matinée , en la oscuridad de la matinée , es mejor en la matinée ”, reza la canción de Franz Ferdinand. Y eso debieron de pensar todos los que acudieron ayer a los cines Embajadores para ser los primeros en ver La bola negra .Seguir leyendo…
“Encuéntrame en la matinée , en la oscuridad de la matinée , es mejor en la matinée ”, reza la canción de Franz Ferdinand. Y eso debieron de pensar todos los que acudieron ayer a los cines Embajadores para ser los primeros en ver La bola negra .
“Es la primera vez que programamos una película abierta al público por la mañana, pero la ocasión lo valía. Hemos apostado muy fuerte. Siempre apoyamos al cine español e independiente”, decía Javier López, gerente de estas salas nacidas en el 2020, en plena pandemia, en el barrio de la Arganzuela.
El público mayoritario, un viernes a las 11.45 h, lo forman jóvenes
Y a fe que la iniciativa tuvo éxito, porque a las 11 h, con las persianas aún bajadas, ya había gente esperando para la sesión de las 11.45 h, la primera en toda España. “Nos interesa ver cómo esta peli trata la homosexualidad en unos tiempos en los que era tabú y te fusilaban”, explicaban Fernando y Blanca, jubilados y los primeros de la cola.
“Hemos visto todo lo que han hecho los Javis. Nos gusta su trabajo y, además, nos interesa mucho Lorca, igual que lo que pasó en la Guerra Civil”, relataban Yaiza e Isabel, ansiosas por saber si conseguirían entrada.
Tuvieron suerte, porque las dos salas que proyectaban la película tenían localidades vacías para un público mayoritariamente tan joven como ellas, aunque pudiera sorprender un viernes por la mañana. “Es que estamos en paro y si nos descuidamos nos desahucian”, soltaba sarcástica Alicia, que fue con un grupo de amigos y no pudo reprimir las críticas a lo sucedido con Maricarmen, desalojada de casa por un fondo inversor.
“Ha hecho noche aquí para ser el primero”, bromeaba Serafín, en el mismo corro, sobre Javier, que llevaba días ansiando ver la cinta de Javier Ambrossi y Javier Calvo. “Él es el tercer Javi”, terciaba Nuria. “Hemos venido a este cine porque la gente es muy respetuosa con la película y no hay risitas ni cuchicheos”, argumentaban.
A la salida, todos decían sentir una huella que tardará en borrarse. “Es una obra de arte”. “Ha superado las expectativas con creces”. “Hacía mucho que no lloraba en el cine”. “Este viaje va a crecer dentro de mí”. “Como esa metáfora de Lorca del arado que abre la tierra y se topa con un mosaico griego, en cualquier familia española, si escarbara, se encontrarían historias parecidas”, resumían.
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