Cultura es conflicto

Hace casi una década, dos hombres de teatro omnívoros como Joan Arqué (actor y director) y Erol Ileri (realizador y ahora actor) tenían el proyecto de ir a los Balcanes para sumergirse en el largo y doloroso proceso digestivo de las guerras que, en la última década del siglo pasado, hicieron añicos la antigua república socialista de Yugoslavia. Los dos tenían más intuiciones que certezas, pero una serie de azares los hizo topar con la periodista Teresa Turiera-Puigbò, que había desarrollado una larga carrera en Catalunya Ràdio entre 1989 y 2004. Durante los noventa Turiera ejerció de corresponsal en Bruselas, desde donde cubrió el conflicto de los Balcanes y los primeros juicios de la Corte Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. Tenía fuentes muy valiosas que, fertilizadas por las intuiciones artísticas, los llevaron a crear el colectivo Cultura i Conflicte, fundado por Arqué, Turiera-Puigbò y la productora Judit Codina, a los que pronto se añadieron otros creadores como Anna Maria Ricart, Erol Ileri, Magda Puig, Oriol Casanovas o Tyler Franta. Esta suma de inquietudes artísticas y periodísticas propició un primer trabajo triple: exposición fotográfica, documental televisivo y montaje teatral de gran impacto: Encara hi ha algú al bosc (2020), sobre las mujeres víctimas de violencia sexual durante la guerra de Bosnia, con el foco puesto en los hijos de las ignominiosas violaciones de los soldados enemigos.

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 Hace casi una década, dos hombres de teatro omnívoros como Joan Arqué (actor y director) y Erol Ileri (realizador y ahora actor) tenían el proyecto de ir a los Balcanes para sumergirse en el largo y doloroso proceso digestivo de las guerras que, en la última década del siglo pasado, hicieron añicos la antigua república socialista de Yugoslavia. Los dos tenían más intuiciones que certezas, pero una serie de azares los hizo topar con la periodista Teresa Turiera-Puigbò, que había desarrollado una larga carrera en Catalunya Ràdio entre 1989 y 2004. Durante los noventa Turiera ejerció de corresponsal en Bruselas, desde donde cubrió el conflicto de los Balcanes y los primeros juicios de la Corte Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. Tenía fuentes muy valiosas que, fertilizadas por las intuiciones artísticas, los llevaron a crear el colectivo Cultura i Conflicte, fundado por Arqué, Turiera-Puigbò y la productora Judit Codina, a los que pronto se añadieron otros creadores como Anna Maria Ricart, Erol Ileri, Magda Puig, Oriol Casanovas o Tyler Franta. Esta suma de inquietudes artísticas y periodísticas propició un primer trabajo triple: exposición fotográfica, documental televisivo y montaje teatral de gran impacto: Encara hi ha algú al bosc (2020), sobre las mujeres víctimas de violencia sexual durante la guerra de Bosnia, con el foco puesto en los hijos de las ignominiosas violaciones de los soldados enemigos.Seguir leyendo…  

Hace casi una década, dos hombres de teatro omnívoros como Joan Arqué (actor y director) y Erol Ileri (realizador y ahora actor) tenían el proyecto de ir a los Balcanes para sumergirse en el largo y doloroso proceso digestivo de las guerras que, en la última década del siglo pasado, hicieron añicos la antigua república socialista de Yugoslavia. Los dos tenían más intuiciones que certezas, pero una serie de azares los hizo topar con la periodista Teresa Turiera-Puigbò, que había desarrollado una larga carrera en Catalunya Ràdio entre 1989 y 2004. Durante los noventa Turiera ejerció de corresponsal en Bruselas, desde donde cubrió el conflicto de los Balcanes y los primeros juicios de la Corte Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. Tenía fuentes muy valiosas que, fertilizadas por las intuiciones artísticas, los llevaron a crear el colectivo Cultura i Conflicte, fundado por Arqué, Turiera-Puigbò y la productora Judit Codina, a los que pronto se añadieron otros creadores como Anna Maria Ricart, Erol Ileri, Magda Puig, Oriol Casanovas o Tyler Franta. Esta suma de inquietudes artísticas y periodísticas propició un primer trabajo triple: exposición fotográfica, documental televisivo y montaje teatral de gran impacto: Encara hi ha algú al bosc (2020), sobre las mujeres víctimas de violencia sexual durante la guerra de Bosnia, con el foco puesto en los hijos de las ignominiosas violaciones de los soldados enemigos.

Cultura sin conflicto es juego sin fuego, conflicto sin cultura es fuego; vayan a ver ‘No miris’

Esta semana, entre conciertos y fuegos artificiales por las fiestas de la Mercè, se ha estrenado en el Teatre La Biblioteca de Barcelona el tercer montaje de Cultura i Conflicte: No miris , sobre la desgarradora historia de las primas chilenas Verónica Estay y Camila Estay, hijas de dos hermanos comunistas que emprendieron caminos divergentes en el Chile de Pinochet. Los padres de Verónica huyeron a México y el padre de Camila fue confidente primero y torturador después al servicio del régimen pinochetista, conocido como el Fanta. Verónica Estay, entrevistada por Ima Sanchís en La Contra el pasado 26 de agosto, publicó el libro La resaca de la memoria (2023), que sirve de base al montaje teatral, dirigido por Arqué e interpretado por Marta Marco y Gemma Martínez, en los papeles de las primas hijas de víctima y victimario; Pep Cruz, que sobresale en la interpretación tanto del hermano silente como del posmonstruo, y Erol Ilari, que se nos revela como un cantante excepcional en las filmaciones de la Sibil·la en Esparreguera de cuando tenía 9 años. No miris nos confronta a dilemas terribles entre los afectos y los efectos del mal, en el ámbito personal y en el colectivo.Vayan a ver No miris , producido por el igualadino Teatre de l’Aurora. Cultura sin conflicto es juego sin fuego. Conflicto sin cultura es fuego.

 Cultura

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