Laura Gallego, Joan-Lluís Lluís, Fernando Navarro, Ramon Mas y Victoria Álvarez, premios del Festival 42

El Festival 42 de Géneros Fantásticos de Barcelona ya tiene sus premios. La escritora valenciana Laura Gallego ha recibido este viernes el premio honorífico por, según el jurado, “mantenerse fiel al género fantástico y convertirlo, obra tras obra, en un territorio siempre nuevo por explorar”, además de “construir mundos capaces de crecer junto a sus lectores y por ser la puerta de entrada a la fantasía para varias generaciones de lectores”. Gallego no ha podido asistir, pero en un mensaje ha agradecido el premio “para todos los que buscamos en la literatura el sentido del universo. Desde mi humilde agujero hobit me gustaría seguir formando parte de esta familia de soñadores”.

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 Ivan Belzunce y Carlos Di Urarte han recibido los galardones al autor revelación, y Claire North y Tananarive Due, a las mejores traducciones  

El Festival 42 de Géneros Fantásticos de Barcelona ya tiene sus premios. La escritora valenciana Laura Gallego ha recibido este viernes el premio honorífico por, según el jurado, “mantenerse fiel al género fantástico y convertirlo, obra tras obra, en un territorio siempre nuevo por explorar”, además de “construir mundos capaces de crecer junto a sus lectores y por ser la puerta de entrada a la fantasía para varias generaciones de lectores”. Gallego no ha podido asistir, pero en un mensaje ha agradecido el premio “para todos los que buscamos en la literatura el sentido del universo. Desde mi humilde agujero hobit me gustaría seguir formando parte de esta familia de soñadores”.

El premio 42 en la mejor obra original en catalán se lo ha llevado la novela de Joan-Lluís Lluís Una cançó de pluja (Club Editor) “porque nos hace repensar la relación entre las personas humanas y no humanas, porque nos regala una cosmología no antropocéntrica, porque nos obliga a hacer un ejercicio de empatía radical y porque tiene la protagonista más mona”. Lluís ha asegurado que con el libro “antes habría esperado un premio de ciencias naturales”, ya que su protagonista es una orangutana, una historia al mismo tiempo real y una fábula.

En castellano, el premio ha sido la obra de Fernando Navarro Crisálida (Impedimenta), “por introducir la historia a través de un punto de vista poco fiable que engancha a la vez que pone los pelos de punta, por su atmósfera intensa y su capacidad de difuminar las fronteras entre la realidad, la fantasía y la pesadilla, por convertir la crueldad, la memoria y el miedo en una historia difícil de olvidar” y, finalmente, “por ser una tortura psicológica cruel que, al mismo tiempo, nos abre los ojos a la terrible realidad del maltrato infantil”.

El galardón a la mejor obra traducida al catalán ha sido para Notes de l’edat ardent ( Chronos, traducción de Anna Llisterri), de Claire North, por “proponer un futuro poscolapso con pinceladas de esperanza”, mientras que en castellano lo ha ganado Tananarive Due por El reformatorio ( La Biblioteca de Carfax, traducción de María Pérez de San Román), “por ofrecernos dos versiones de una injusticia que impregna la historia del mundo y por utilizar el horror como vehículo para recuperar la memoria y afrontar las heridas del pasado”. El premio al mejor clásico traducido al catalán se lo lleva Alice B. Sheldon por Més enllà dels murs del món ( Chronos, traducción de Lluís Delgado), “por hacer gala de una imaginación desbordante a la hora de crear otras formas de vida y cuestionar y subvertir los roles de género sin caer en esencialismos”.

‘Més enllà dels murs del món’ de Alice B. Sheldon, para Lluís Delgado, premio a la mejor traducción de un clásico al catalán

El premio Alba 42 a la mejor obra juvenil en catalán lo ha ganado la novela de Ramon Mas L’última nit abans de perdre’ns (L’Altra Tribu), “para crear un escenario claramente fantástico y utilizarlo con habilidad sin sobreexplicarlo, además de “dar vida a unos adolescentes más reales de los que a veces nos imaginamos, así como priorizar la historia por encima de la moralidad simplista”. Mas ha recordado que en el preciso momento en que recogia el galardón, “el escritor más elegante y tal vez la persona que más me ha marcado, se adentraba en su bosque y nadie lo ha vuelto a ver. Espero que haya encontrado una puerta tras la cual no haya dolor”.

El premio 42 a la mejor obra juvenil en castellano lo ha recibido Victoria Álvarez por La luz en la niebla (Molino), que une “varios géneros en una historia trepidante que te hace sentir parte del reparto de personajes” y “recupera la tradición gótica desde una mirada propia, combinando misterio, emoción y una ambientación poderosa”.

Finalmente, los premios a los autores revelación han sido para Ivan Belzunce por Ella és el gorg ( Spècula), en catalán, por “construir unas relaciones familiares extrañas en el mejor de los sentidos, así como recurrir a un tropo clásico de la literatura de terror ubicándolo en nuestra catalana tierra”; en castellano el ganador ha sido Carlos Di Urarte con Salitre y cenizas (El Transbordador),“por acercarnos a una infancia castigada que se convierte en el mayor glow up de la historia”, “combinar fantasía e identidad cántabra en una historia en que Santander y sus personajes adquieren una dimensión casi mítica” y, finalmente, “trasladar el género grimdark a nuestro territorio y dotarlo de una identidad propia”.

En esta edición, el jurado en catalán lo han formado Oriol Rocafort, Cristina Xifra i Estrany, Miquel Codony y Tatiana Dunyó, mientras que en castellano han contado con Borja Bilbao, Carla Plumed, Ana Laguna y Leticia Lara. Como cada año, este sábado el festival acogerá una mesa redonda con los premiados, a las 16 h en la Fabra i Coats.

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