Las Migas, flamencas de frontera (★★★✩✩)

Noche de sofoco y abanico a los pies de la Diagonal. Con un segundo Grammy latino en el bolsillo obtenido por su disco Flamencas (2025), Las Migas actuaron en Les Nits d’Occident, festival que ya las acogió hace tres años. Marta Robles (guitarra) es la única superviviente de la primera formación del grupo. Completan la nómina actual Alicia Grillo (guitarra), Laura Pacios (violín) y Paula Ramírez (voz). 

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 Violines y jazz se unieron a seguiriyas y bulerías en una velada sofocante con las ganadoras de dos Grammy  

Las Migas

Lugar y fecha: Jardins del Palau de Pedrables, festival Les Nits d’Occident (16/VI/2026)

Noche de sofoco y abanico a los pies de la Diagonal. Con un segundo Grammy latino en el bolsillo obtenido por su disco Flamencas (2025), Las Migas actuaron en Les Nits d’Occident, festival que ya las acogió hace tres años. Marta Robles (guitarra) es la única superviviente de la primera formación del grupo. Completan la nómina actual Alicia Grillo (guitarra), Laura Pacios (violín) y Paula Ramírez (voz). 

Junto a ellas, actuaron asimismo este jueves en Pedralbes Alba Armengol (trompeta, voz), Maria Cofan (trombón, voz), Oriol Riart (contrabajo…) y Katherine Benítez (batería). Estas flamencas de frontera contaron adicionalmente con una invitada: Anna Colom (voz, pandero cuadrado), que se unió a la fiesta en Grito. El tema, un canto de lucha y sororidad, forma parte del más reciente trabajo de Las Migas.

Una efectiva entrada por bulerías (“qué bonita es mi Triana / cuando al puente le ponen / banderas republicanas”) descorchó la comparecencia. El bolo alcanzó hora y media de recorrido. Todavía en los compases iniciales del concierto, cayó estupendamente entre la audiencia su relectura de la celebérrima copla Pena, penita, pena, protagonizada tan solo por las cuatro Migas. A renglón seguido, y ya con toda la tropa de regreso a la tarima, enhebraron Agua, bulerías secundadas por un público encantado de jalearlas con aquello de “caramba” y “caracoles”.

A partir del Blues de la frontera de los recordados Pata Negra, construyeron un vistoso artefacto: el diálogo entre la guitarra y el violín con cierto punto cajún, se cruzó con los desmelenados metales de apunte jazzy. El resultado sumó euforia entre la audiencia. Con todo, lo más impactante de la noche fue sin duda las seguiriya de Muerte, arropada por un delicado y trascendente cojín electrónico entre más detalles. Gran transmisión y dramatismo de la voz en este episodio, coronado por un remarcable trabajo de violín. Ya en el tramo final, las muy festeras Lo más de lo más Buen rollo fueron allanando el camino para el único bis de la noche, Antonia.

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