Chloe Dalton: “La liebre me ayudó a encontrar mi propia voz”

La escritora y especialista en política exterior británica Chloe Dalton no esperaba acabar escribiendo un libro. Mucho menos uno coprotagonizado por una liebre salvaje. Acostumbrada a trabajar entre discursos políticos y relaciones internacionales, la autora asegura que su vida antes de aquel encuentro estaba marcada por la velocidad constante: “Era un no parar por todos lados”. Pero todo cambió durante la pandemia, cuando encontró una pequeña liebre recién nacida y decidió cuidarla hasta que pudiera regresar al mundo salvaje.

Seguir leyendo…

 La autora británica presenta ‘La liebre y yo’, una historia nacida de la convivencia inesperada con un animal salvaje durante la pandemia  

La escritora y especialista en política exterior británica Chloe Dalton no esperaba acabar escribiendo un libro. Mucho menos uno coprotagonizado por una liebre salvaje. Acostumbrada a trabajar entre discursos políticos y relaciones internacionales, la autora asegura que su vida antes de aquel encuentro estaba marcada por la velocidad constante: “Era un no parar por todos lados”. Pero todo cambió durante la pandemia, cuando encontró una pequeña liebre recién nacida y decidió cuidarla hasta que pudiera regresar al mundo salvaje.

De esa experiencia nace ‘La liebre y yo’, un libro que se ha convertido en un éxito internacional y que ahora llega traducido al castellano y al catalán. “Es una carta de amor y también una carta de esperanza hacia el mundo salvaje”, explicó Dalton durante su visita a Barcelona. “La idea de que no todo está perdido y de que todavía podemos encontrar un mejor equilibrio entre la naturaleza y el mundo humano”.

La autora insistió en que nunca imaginó que acabaría coexistiendo con un animal así. “Yo soy una urbanita, no soy veterinaria ni conservacionista”, señaló. Precisamente por eso cree que muchos lectores conectan con la historia: porque nace desde alguien corriente enfrentándose a una experiencia extraordinaria.

Una pausa en medio del ruido

Dalton atribuye parte del éxito del libro a la necesidad contemporánea de bajar el ritmo. “Vivimos muy acelerados, con mucha incertidumbre, y quizá no somos conscientes hasta que algo se tranquiliza de golpe”, reflexionó. Para ella, la relación entre la liebre y el ser humano conecta con emociones profundas relacionadas con la compañía, la confianza o la vulnerabilidad.

También explicó que muchos lectores le han confesado que el libro les ayudó a volver a leer después de atravesar situaciones difíciles. “Hay gente que me dice que hacía mucho tiempo que no conseguía leer un libro porque estaba pasando un duelo o una enfermedad”, comentó. “Y eso para mí significa muchísimo”.

Aunque el libro gira alrededor de su relación con el animal, Dalton dejó claro que nunca quiso convertir a la liebre en una mascota. De hecho, decidió no ponerle nombre precisamente para evitar humanizarla. “Desde el principio tuve muy claro que no me pertenecía”, explicó. “Darle un nombre habría sido como robarle algo”.

“No sabía qué estaba haciendo”

Dalton reconoció que durante aquellos primeros meses actuó más por intuición que por conocimiento técnico. “Mi objetivo principal era, al igual que el de un médico: no hacer daño”, contó. Observaba constantemente el comportamiento del animal e intentaba entender el mundo desde su punto de vista: el silencio, el peligro, la necesidad de supervivencia.

Con el tiempo, aquella convivencia empezó a transformar también su manera de mirar el entorno. Uno de los cambios más visibles fue su relación con el jardín de su casa. Antes, explicó, era un espacio que intentaba proteger “de la naturaleza”. Ahora lo entiende como un refugio compartido. “Quería tenerlo todo cerrado y controlado”, explicó. “Ahora la puerta siempre está abierta y veo pasar animales constantemente”. La autora defendió que muchas veces los humanos intentan controlar demasiado la naturaleza y que precisamente lo interesante aparece cuando se deja espacio a lo imprevisible.

Encontrar una voz propia

La autora escribió durante años discursos y textos para figuras políticas y diplomáticas de alto nivel, desde el Parlamento británico hasta Naciones Unidas. Sin embargo, la observación silenciosa de la liebre terminó provocándole un cambio inesperado. “Mi vida siempre había estado detrás de otras voces”, confesó. “Y observando a la liebre, de alguna manera, terminé encontrando la mía”.

Dalton explicó que incluso tuvo que reaprender el lenguaje para escribir el libro. Se dio cuenta de que no tenía palabras suficientes para describir la naturaleza, los colores del paisaje o el pelaje del animal. “Tuve que aprender a mirar el mundo otra vez”, afirmó.

Pese al éxito internacional del libro, la escritora reconoce que todavía mantiene parte de su vínculo con la política y los asuntos internacionales. “Hay temas por los que todavía merece la pena luchar”, señaló. Pero admite que algo cambió definitivamente en su forma de vivir.

Etiquetas

 Cultura

Te Puede Interesar