La mentira con dolor real de Tania Head, la impostora catalana del 11-S

Antes de rodar el documental La superviviente, el director barcelonés Kike Maíllo nunca había oído hablar de Tania Head/Alicia Esteve, la falsa víctima de los atentados del 11-S que, además, resultó ser catalana, tal y como destapó en exclusiva La Vanguardia el 29 de septiembre del 2007. “Lo que primero me empujó a hablar de ella fue mi desconocimiento sobre el personaje”, asegura. Conoció su historia a través de Markos Goikolea, el guionista de La superviviente, que estaba intentando desarrollar una serie de ficción basada en Tania. “Le propuse que antes de hacer una ficción podíamos contar el relato en forma de documental porque hay partes tan inverosímiles que serían difíciles de creer”, explica Maíllo. 

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 Kike Maíllo estrena un documental que explora “qué puede llevar a alguien a hacer algo así y, sobre todo, por qué pudo suceder algo así”  

Antes de rodar el documental La superviviente, el director barcelonés Kike Maíllo nunca había oído hablar de Tania Head/Alicia Esteve, la falsa víctima de los atentados del 11-S que, además, resultó ser catalana, tal y como destapó en exclusiva La Vanguardia el 29 de septiembre del 2007. “Lo que primero me empujó a hablar de ella fue mi desconocimiento sobre el personaje”, asegura. Conoció su historia a través de Markos Goikolea, el guionista de La superviviente, que estaba intentando desarrollar una serie de ficción basada en Tania. “Le propuse que antes de hacer una ficción podíamos contar el relato en forma de documental porque hay partes tan inverosímiles que serían difíciles de creer”, explica Maíllo. 

Otra de las razones que le llevaron a dirigir esta película, que llega a los cines el viernes, recalará en 3Cat el 8 de septiembre y a Filmin el día 11 –justo cuando se cumplen 25 años de los ataques yihadistas a las Torres Gemelas y el Pentágono–, es que tocaba “una temática cercana” de la que ya habló en Oswald: El falsificador (2022) sobre Oswald Aulestia Bach, uno de los mayores falsificadores de arte, y que tiene que ver “con la utilización de la máscara y la mentira y los mecanismos que activa”.

Kike Maíllo (derecha) habla en Nueva York con Sam Kedem, el ex terapeuta de Tania Head
Kike Maíllo (derecha) habla en Nueva York con Sam Kedem, el ex terapeuta de Tania HeadSábado Time

Head fue el rostro que encarnaba a la perfección el drama de los supervivientes y víctimas del 11-S. Contaba que estaba en la planta 78 de la Torre Sur cuando se produjo el impacto del avión y que logró salvarse gracias a la ayuda de Welles Crowther, el célebre “héroe del pañuelo rojo”. Durante años fue una de las voces más reconocibles entre los supervivientes de aquella tragedia y su historia de superación la llevó a convertirse en la Presidenta de la Asociación de Supervivientes del World Trade Center. Su heroico relato y la trágica pérdida de su prometido Dave en la Torre Norte lograron dar la vuelta al mundo y conmocionar a la opinión pública internacional. Pero todo era una mentira. Una gran mentira. Su verdadero nombre era Alicia Esteve Head, una barcelonesa de familia adinerada que jamás estuvo en Nueva York el día de los atentados. Los vio por la televisión y quedó realmente impactada, hasta el punto de imaginarse una realidad alternativa que escenificó a la perfección. 

“Intentamos descubrir qué puede llevar a alguien a hacer algo así y, sobre todo, por qué pudo suceder algo así”

La idea de Maíllo era acercarse a la figura de Tania “desde una perspectiva psicológica, intentar descubrir qué puede llevar a alguien a hacer algo así y sobre todo por qué pudo suceder algo así”. Lo que está claro es que nunca hubo ánimo de lucro. Head recaudó mucho dinero para la fundación e incluso puso dinero de su bolsillo. Actuó como una líder y se hizo muy popular. Se convirtió en un referente de esperanza y resiliencia que luchó por que se reconociera el derecho al duelo de los supervivientes. Organizaba fiestas en su casa situada en el barrio de Hell’s Kitchen, en Manhattan, y era una gran anfitriona, como recuerdan algunos testimonios. 

Pero esa sobreexposición mediática y el afán de reconocimiento fueron clave para evidenciar su mentira, que reveló primero el New York Times.  Tras el escándalo, desapareció del mapa. “Al final su propia ambición social hizo que fuera escalando y que fuera alguien muy visible y, por tanto, muy investigable”, dice Maíllo, quien investigó a fondo el caso y viajó a Nueva York para contactar con algunos de los supervivientes y gente que la conoció de cerca, como su terapeuta Sam Kedem, al que también engañó como la gran actriz que era. Decepcionó a mucha gente, algunos la perdonaron y otros no. “Era la enemiga pública número 1 de Nueva York”, rememora Kedem. Incluso llegaron a circular rumores de que se había suicidado. 

Maíllo conversa con el periodista David Dunlap, que destapó el caso en el New York Times
Maíllo conversa con el periodista David Dunlap, que destapó el caso en el New York TimesSábado Time

Maíllo confiesa que contactar con los testimonios que aparecen en la película “ha sido muy complejo”. En cuanto a los americanos, “no para todos resultó agradable revisitar la tragedia. Y respecto a la gente catalana, muchos han pasado página y no querían volver a hablar de ella. De hecho -prosigue- fue mucho más difícil que gente catalana hablase de Tania, no habiendo cometido ningún delito, que en su día conseguir que gente que había estado en la cárcel por casos de delitos hablasen de sus fechorías, como Oswald”. A juicio del director de Cosmética del enemigo o  Toro “hay un tema moral por el que la figura de Tania/ Alicia ha estado pagando casi 20 años de su vida, con lo que significa a nivel de pérdida de trabajo continuo, no conseguir arraigo social o estar muy separada de la familia”.

Lo que Head hizo fue muy gordo, pero en ningún momento queríamos hablar de un monstruo, ni de un ángel caído”

El realizador considera que lo que Head hizo fue “muy gordo”, pero en ningún momento queríamos hablar de “un monstruo, ni de un ángel caído”. En su opinión, y tal cómo describe el documental, “necesitaba formar parte de una comunidad” y su máscara duró tanto porque tenía un trauma real en el que se apoyó para contar el trauma ficticio. “La gran mentira, para que sea realmente emocional, es que se basa en un dolor real”. Y ahí entra en juego una familia desestructurada y un accidente de tráfico que sufrió a los 18 años y que a punto estuvo de costarle el brazo. El resto es pura fantasía.

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