Frenar es uno de los gestos más habituales al volante, pero hacerlo correctamente requiere algo más que pisar el pedal cuando aparece un obstáculo. Anticiparse a lo que sucede en la carretera, observar el entorno y calcular cuándo reducir la velocidad son aspectos fundamentales para circular con seguridad. Por eso, la Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que una frenada brusca y a última hora puede evitarse en muchas situaciones cotidianas.
Anticiparse a las detenciones, mantener la distancia de seguridad y adaptar la velocidad antes de entrar en una curva son algunas de las claves para evitar riesgos al volante y reducir el desgaste del vehículo
Frenar es uno de los gestos más habituales al volante, pero hacerlo correctamente requiere algo más que pisar el pedal cuando aparece un obstáculo. Anticiparse a lo que sucede en la carretera, observar el entorno y calcular cuándo reducir la velocidad son aspectos fundamentales para circular con seguridad. Por eso, la Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda que una frenada brusca y a última hora puede evitarse en muchas situaciones cotidianas.
Además de aumentar el riesgo de accidentes, abusar del freno acelera el desgaste de las pastillas y los discos. La DGT señala que, en 2021, el 13% de los defectos graves detectados en las estaciones de ITV estaban relacionados con el mal funcionamiento del sistema de frenado. Mantenerlo en buen estado y aprender a utilizarlo correctamente resulta esencial para responder cuando realmente hace falta.
El error de frenar a última hora antes de detenerse

Uno de los fallos más habituales se produce al acercarse a un semáforo en rojo, una señal de stop, un paso de peatones o una retención. En lugar de reducir progresivamente la velocidad, algunos conductores mantienen el ritmo hasta el último momento y terminan dando un frenazo.
Juan Ignacio Serena, jefe de Sección del área de Formación de Conductores de la DGT, advierte de esta costumbre: “Tendemos a frenar siempre al final y es un error. Estas detenciones son previsibles a mucha distancia. No tiene sentido mantener la velocidad y frenar a última hora dando un zapatazo al freno”.
La recomendación es levantar el pie del acelerador con antelación y aumentar progresivamente la presión sobre el pedal a medida que el vehículo se aproxima al punto de detención. También conviene observar los retrovisores antes de frenar, para comprobar qué sucede detrás y advertir a los demás conductores mediante las luces de freno.
Esta conducción más anticipativa no solo favorece la seguridad, sino que también ayuda a reducir el consumo de combustible y el desgaste de algunos componentes del vehículo. Según la DGT, las frenadas bruscas pueden incrementar el consumo entre dos y cuatro litros por cada 100 kilómetros.
Los otros momentos en los que hay que frenar correctamente
La forma de utilizar el freno también resulta determinante al afrontar una curva. Serena explica que lo adecuado es llegar a ella con la velocidad ajustada, en lugar de intentar corregirla cuando ya se está girando. “En una curva, lo mejor que podemos hacer es no frenar y sí llegar a la velocidad adecuada”, señala. Entrar demasiado rápido puede obligar a frenar dentro de la curva y aumentar el riesgo de salirse de la trayectoria.
En autopistas y autovías, la DGT recomienda incorporarse al carril de deceleración desde su inicio y comenzar a reducir la velocidad una vez que se ha abandonado el carril principal. De esta manera, se evita frenar de forma repentina mientras otros vehículos circulan a mayor velocidad.

La distancia de seguridad es otro factor decisivo. Cuando los coches circulan demasiado cerca, una frenada puede desencadenar el conocido efecto acordeón y provocar colisiones en cadena. Por eso, conviene mirar más allá del vehículo que llevamos delante y mantener espacio suficiente para reaccionar.
En las pendientes prolongadas, especialmente en puertos de montaña, también es importante evitar el uso excesivo del freno. La presión continuada puede sobrecalentar el sistema y reducir su eficacia. Lo recomendable es adaptar la velocidad antes de las curvas y utilizar una marcha adecuada al descenso.
¿Cuándo sí hay que pisar el freno a fondo?
La anticipación no significa que siempre haya que frenar suavemente. Ante una emergencia, como la aparición inesperada de un peatón o un obstáculo, la DGT indica que se debe pisar el freno a fondo y mantener la presión, sin asustarse por las vibraciones del ABS. En vehículos con cambio manual, también hay que pisar el embrague.
La diferencia está en saber distinguir una situación previsible de otra que exige una reacción inmediata. Al volante, anticiparse permite evitar muchos sustos, pero reaccionar con decisión puede ser determinante cuando el peligro aparece de repente.
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