La cultura polaca desembarca en Madrid

El teatro de la Abadía ha dedicado este miércoles una velada a conocer la dramaturgia contemporánea de Polonia, que es, además, el país invitado en la nueva edición del festival Eñe, y ha programado para el viernes 6 y el sábado 7 dos monodramas protagonizados por Agnieszka Przepiórska, escritos por Piotr Rowicki y dirigidos por Anna Gryszkówna.

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 El teatro de la Abadía dedica una velada a conocer la obra de tres dramaturgos contemporáneos  

El teatro de la Abadía ha dedicado este miércoles una velada a conocer la dramaturgia contemporánea de Polonia, que es, además, el país invitado en la nueva edición del festival Eñe, y ha programado para el viernes 6 y el sábado 7 dos monodramas protagonizados por Agnieszka Przepiórska, escritos por Piotr Rowicki y dirigidos por Anna Gryszkówna.

En presencia del director artístico del teatro de la Abadía, Juan Mayorga, el miércoles pudieron verse fragmentos de tres obras características de la dramaturgia polaca contemporánea, escritas por Antonina Grzegorzewska (Táuride. Apartado 679), Piotr Tomaszuk (El mosaico de las termas) y Tadeusz Slobodzianek (El cerebro de Beaubourg) e interpretadas en castellano por Miguel Hermoso, Ángeles Martín, Antonia Paso y Juan Meseguer, a los que acompañó a la guitarra Alberto Vela.

Bajo la dirección artística de Pepa Pedroche, los fragmentos representados en forma de lectura dramatizada sirvieron para acercar al público español el teatro que se hace en Polonia, atravesado por el absurdo y en el que el humor puede verse como el hilo conductor entre las piezas elegidas, y al final de la representación, dos de los autores, Grzegorzewska, que vive en España desde hace veinte años, y Tomaszuk, fundador de la célebre compañía Wierszalin, protagonizaron un coloquio sobre su creación literaria.

Esta iniciativa se enmarca en un proyecto impulsado por el Instituto del Teatro Zbigniew Raszewski de Varsovia, en colaboración con el Instituto Polaco de Cultura de Madrid, con el objetivo de acercar la cultura polaca al público español. Y de ella se han beneficiado seis obras que han sido traducidas al castellano por Paula Blanco Barnés y Pau Freixa Terradas, también presentes en la velada, para Punto de Vista Editores. 

En cuanto a los dos monodramas programados en el festival Eñe, que también se representarán en el teatro de la Abadía, se trata de No se muere en mayo. La historia de Barbara Sadowska (6 de noviembre) y Zuzanna Ginczanka. Receta para una vida sencilla (7 de noviembre), donde Agnieszka Przepiórska pone voz a esas dos poetas polacas comprometidas con la memoria política e histórica de su país.

Barbara Sadowska (París, 1940), poeta, activista social y opositora al régimen comunista, era la madre de Grzegorz Przemyk, asesinado en 1983 por agentes de la Milicia Ciudadana, y el título de la obra hace referencia al mes del nacimiento y la muerte de su hijo, que era su mes favorito.

Zuzanna Ginczanka, pseudónimo de Sara Polina Gincburg (1917-1944), se ocultó en Cracovia durante la ocupación alemana y, tras ser delatada por un vecino, fue detenida por la Gestapo por su ascendencia judía y sus raíces gitanas en plena ola de antisemitismo. El montaje sobre su obra recrea el vibrante ambiente artístico de Varsovia en los años treinta del siglo XX.

“No se puede escribir la historia del teatro español sin mencionar el teatro polaco”, asegura Mayorga, que alude a la importancia de dramaturgos como Jerzy Grotowski, Tadeusz Kantor, Slawomir Mrozek o Krystian Lupa, quienes “no solo fueron creadores de espectáculos, sino maestros con una influencia que ha perdurado y perdurará”.

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