Ella tiene 66 años y él tiene 25. Las canciones de Jacques Brel forman parte de la vida y la historia de ella, mientras que él lo descubrió en su adolescencia. Ella es la prestigiosa coreógrafa belga Anne Teresa De Keersmaeker y él es el coreógrafo francés Solal Mariotte, formado en el breakdance, que se han reunido para crear el espectáculo Brel, que se presenta dos noches en el Teatre Grec.
La coreógrafa belga y el francés Solal Mariotte recorren las canciones del autor de ‘Ne me quitte pas’
Ella tiene 66 años y él tiene 25. Las canciones de Jacques Brel forman parte de la vida y la historia de ella, mientras que él lo descubrió en su adolescencia. Ella es la prestigiosa coreógrafa belga Anne Teresa De Keersmaeker y él es el coreógrafo francés Solal Mariotte, formado en el breakdance, que se han reunido para crear el espectáculo Brel, que se presenta dos noches en el Teatre Grec.
“ Cuando estábamos trabajando en Exit above (que se vio en el Mercat de les Flors un año atrás), nos dimos cuenta de que compartíamos la pasión por Jacques Brel por diferentes razones. Y entonces decidimos que algún día lo haríamos, así que el reto era desarrollar diferentes estrategias sobre cómo escribir esa música”, explica la coreógrafa. “He trabajado con distintas músicas durante 45 años y he hecho 70 actuaciones, con ópera o con Joan Baez, pero esto es diferente”.
Una belga de 66 años y un francés de 25 comparten su pasión por el cantautor y coreografían 25 temas
Con el apoyo de la Fundación Jacques Brel, los dos han investigado sobre su vida y obra, y Keersmaeker considera que se ha acabado estableciendo una relación triangular: “La relación de Solal con Brel, la mía con Brel y la que hay entre nosotros, con temas como el amor, la amistad, la muerte, la infancia…, pero también el exilio y la muerte. En el espectáculo aparecen 25 canciones en orden cronológico”.
Mariotte apunta: “Desde el primer éxito, Quand on n’a que l’amour, también están presentes la provocación, la manera como encarnamos el gesto, el humor, el humor belga, la ironía de la situación en el mundo, de mirar el mundo y decir: ‘ Ça va, he hecho bien el trabajo, todo va mal básicamente’, y con eso se conformaba, porque era un personaje muy provocador, sobre todo en las entrevistas”. La coreógrafa añade: “Creo que es una personalidad muy compleja. Lo que más llama la atención es que, además de ser muy buen músico y escritor, la poesía y los textos son muy fuertes, a veces también con temas cuestionables”.
Los dos coreógrafos consideran que Brel habla del amor de muchos modos a través de todas esas canciones y plantea muchas preguntas. “Pero lo mejor que puede hacer una actuación es no dar mensajes, sino plantear preguntas que puedan ser percibidas por cada espectador de modo individual. Porque, de todos modos, refleja el mundo como lo percibe el autor, pero también es una relación con cada espectador”, manifiesta Keersmaeker.
Mariotte confiesa que, cuando era adolescente, lloraba desconsoladamente encerrado en su habitación cuando oía Ne me quitte pas. “Quizá estaba perdido. De hecho, todos estamos tocados de alguna manera y lo que es tan único de compartir escenario con Brel es poder expresarlo, levantar esas sensaciones”.
Sobre las influencias entre los dos al bailar, el coreógrafo asegura: “Lo he aprendido todo de ella”, mientras que Keersmaeker niega que haya acabado bailando breakdance. “Empezamos juntos en el proceso de trabajo, después estudiamos, leímos y seguimos nuestras preferencias en la elección de canciones. Acto seguido trabajamos por separado, con un equipo muy bueno para la mirada externa. Entonces nos volvimos a encontrar, él me coreografió cosas, yo coreografié cosas para él y otras cosas las coreografiamos juntos”, concluye la coreógrafa.
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