José Hernández Poveda , médico especialista en Neurocirugía y longevidad, reconoce que una paciente a la que operó de un aneurisma cerebral que se le rompió mientras entrenaba en el gimnasio, le cambió completamente la perspectiva de su carrera profesional. Ese día él estaba de guardia como neurocirujano en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón . Aquella mujer a la que tuvo que intervenir sólo tenía 30 años. La operación salió perfecta técnicamente. La paciente sobrevivió, pero había llegado tarde: salió en silla de ruedas, apenas podía articular palabras, perdió gran parte de sus recuerdos, movilidad e independencia. Hernández Poveda había operado muchos casos parecidos, pero esa chica tenía su misma edad y le hizo replantearse muchas cosas porque «su enfermedad se podía haber evitado«, asegura. Este hecho le hizo pensar que le podría ocurrir lo mismo a él y se hizo varias pruebas para prevenirlo. «Por suerte, no tenía ningún aneurisma, pero esta experiencia fue la chispa que necesitaba para dejar de curar las enfermedades de mis pacientes y trabajar en prevenirlas », puntualiza.Todo ocurrió hace 7 años y confiesa que no sabía muy bien por dónde empezar para crear una clínica cuyo foco fuera la prevención de enfermedades para garantizar una longevidad saludable. —¿Cuáles fueron sus primeros pasos?—Fui al banco y pedí un préstamo. Me lo denegaron. No tenía un plan de negocio. No tenía absolutamente nada. Me fui a casa, hice el plan con ChatGPT, lo llevé al banco y me lo aprobaron. Gracias a eso pudimos abrir en 2004 nuestra primera clínica ‘Age Reversal’ en Mallorca. Al principio tampoco sabíamos muy bien cómo transmitir el mensaje, cómo explicar lo que hacíamos, pero hoy ya estamos presentes también en Barcelona y Madrid.Prevenir antes que curar—¿Qué es exactamente la medicina de longevidad por la que apuesta?—Nuestro objetivo es que los pacientes vivan más años y puedan disfrutarlos. Para lograrlo hay que prevenir enfermedades, anticiparnos y mantener el funcionamiento del cuerpo en un estado óptimo. Y luego está otra parte fundamental: cómo vivo mi vida. Es decir, si soy independiente a nivel cognitivo y físico, si tengo un buen estado emocional… Existen marcadores que nos permiten predecirlo. Si sabemos dónde estás hoy, podemos estimar dónde puedes estar en el futuro. —¿Cómo se lleva a cabo este proceso?—El paciente realiza un circuito asistencial integral que se desarrolla en una única jornada en la que se combinan pruebas y valoraciones médicas. En la unidad del Hospital Memorial Publio Cordón, con el que acabamos de inaugurar una colaboración, el paciente realiza de manera coordinada pruebas como analíticas avanzadas, estudios de imagen y evaluaciones cardiovasculares y funcionales. El equipo médico analiza los resultados para obtener una visión integral del estado de salud y establecer un protocolo personalizado. A partir de ese momento comienza una fase de seguimiento continuado.«Muchos pacientes quieren rejuvenecer de dentro hacia fuera. Mejorar los marcadores de inflamación y metabolismo, la masa muscular…, cambia tu piel, te ves mejor y con más energía»—Ha llegado a afirmar que con las pruebas que realiza puede, incluso, prevenir el alzhéimer o el cáncer. Son palabras mayores. ¿Con cuánto tiempo de antelación se puede actuar?—Cuanto antes, mejor. El alzhéimer es una de las enfermedades más temidas y para prevenirla utilizamos herramientas de IA que analizan las diferentes áreas del cerebro para ver si encoge, tiene atrofias, y así tomamos acciones para que esto no se produzca. Sabemos que esta enfermedad aún no tiene cura, pero lo que la mayoría de la gente no conoce es que se puede prevenir. Analizamos la proteína-amiloide y la toxicidad neuronal, el gen ApoE y sus variantes 2,3 y 4… La genética te da una probabilidad, no una sentencia y podemos reducirla con acciones diarias: ejercicio físico (por la conexión músculo-cerebro), favoreciendo el incremento de la proteína klotho del riñón y que favorece la neuroplasticidad neuronal, cuidando la nutrición con dieta mediterránea y la dieta MIND que introduce modificaciones como no tomar cualquier tipo de verdura, frutas, lácteos o grasas saturadas, así como tener una buena higiene del sueño. Lo mismo ocurre con el cáncer, hacemos revisiones individualizadas y aunque hoy, por ejemplo, no haya ninguna lesión en el pulmón podemos estimar el riesgo de que aparezca un cáncer en el futuro. Por otro lado, la enfermedad cardiovascular es el asesino número uno de la humanidad y es fácil de prevenir. Puedo asegurar al cien por cien que un paciente que entra con nosotros con 30 años, sin daño establecido previo, nunca va a tener un infarto. En cambio, si tiene 50 o 70 años y un daño establecido, no puedes hacer las mismas promesas. La prevención funciona bien cuando todavía no hay el daño.—¿Estamos preparados para conocer todos los riesgos que nos acechan?—No medimos nada que no podamos intentar mejorar. La información es poder y toda la que buscamos tiene que ser accionable para cambiar una situación.—¿Nos preocupamos más por dar una imagen de juventud que por mantener una buena salud según se cumplen años?—Creo que eso está cambiando. Tenemos ahora muchos pacientes que quieren rejuvenecer de dentro hacia fuera. Si mejoras tus marcadores de inflamación y metabolismo, tu masa muscular, tu porcentaje de grasa corporal, entonces tu cara y piel cambia, te ves mejor y tienes más energía. —Si pudiéramos definir nuestra edad no solo por el DNI, sino por el estado de nuestro organismo, ¿en qué habría que fijarse?—La edad biológica consiste en analizar el funcionamiento de las diferentes partes del cuerpo. Medimos la capacidad cardiopulmonar, la composición corporal, el músculo, la grasa, la inflamación crónica, el volumen cerebral, la función del corazón… También analizamos el daño epigenético y el microbioma. Cada uno de esos parámetros nos da un rango de edad y combinamos toda la información. Así podemos estimar cuántos años tiene realmente el cuerpo, independientemente de lo que diga el DNI.«Hay muchas cosas que hacemos mal, pero si tuviera que elegir una que tiene un impacto enorme sobre nuestra salud es, sin duda, la falta de movimiento»—¿Llegará un momento en el que iremos al médico no porque nos duela algo, sino para saber cómo estar mejor?—Sin duda. Es la evolución lógica de la medicina y va a ser muy difícil de detener. El problema es que el modelo actual lleva establecido cien años y cambiarlo es difícil y lento. Pero hay países pioneros como Singapur.—¿Qué tienen en común las personas con una longevidad óptima?—La parte cognitiva, emocional y social. La conexión con otras personas influye muchísimo en cómo envejecemos. De nada sirve tener todos los biomarcadores perfectos si estamos tristes, deprimidos o somos infelices. —Y, al contrario, ¿qué es lo que peor hacemos a medida que envejecemos?—El sedentarismo. Hay muchas cosas que hacemos mal, pero si tuviera que elegir una que tiene un impacto enorme sobre nuestra salud es, sin duda, la falta de movimiento. A medida que envejecemos solemos justificarlo: «Es que soy mayor, por eso no subo por las escaleras». ¡Es al revés: envejecemos porque dejamos de movernos!.El músculo, órgano de la longevidad—¿Qué importancia le concede al músculo, más allá de la estética?—El músculo es el órgano de la longevidad. Disminuye el riesgo de muerte por diferentes enfermedades y está directamente relacionado con la calidad de vida y la independencia. —Si le llegara un paciente de 40 años, ¿qué tres cambios le recomendaría?—Lo primero, entrenar fuerza. Es una de las cosas que más impacto va a tener en la salud emocional, física y cognitiva. En segundo lugar, el descanso. Hay que aprender a dar al sueño y a la recuperación el espacio que merecen. Dormir bien es una parte fundamental del envejecimiento saludable. Y, en tercer lugar, la nutrición, con medidas sencillas: aumentar proteínas, limitar el azúcar y reducir los ultraprocesados. «Creo que en no mucho tiempo será posible revertir el envejecimiento a muchos niveles, no habrá casi nada de nuestro cuerpo que no podamos modificar»—En Age Reversal se trabaja con reprogramación epigenética, terapias regenerativas, biomarcadores… ¿Qué papel tiene la tecnología en esta forma de entender la longevidad?—Es importantísima. El 90% de las cosas que hacemos hoy eran imposibles hace diez años. En medicina, desde que se produce un descubrimiento hasta que llega al paciente pueden pasar 20 años. Hay que demostrarlo, hacer estudios, conseguir que se adopte y que los médicos lo incorporen. Yo intento reducir ese tiempo a dos o tres meses. Si aparece algo nuevo que permite medir algo que antes no podíamos medir y nos aporta información predictiva, intento buscarlo en cualquier lugar del mundo.—Todo esto tendrá un coste muy elevado. ¿Está la medicina de la longevidad limitada a las personas con mayor poder adquisitivo?—El coste es elevado por la tecnología, pero no creo que esté restringido sólo a los segmentos más altos de la población. Está más relacionado con cuánto valoras tu salud. Tenemos pacientes con un nivel adquisitivo muy alto, pero también quienes, en lugar de irse de viaje o cambiar de coche, prefieren invertir en su salud. Es una cuestión de mentalidad. Si no tienes salud, el resto de bienes materiales pierden importancia. —¿Cómo imagina la medicina de la longevidad dentro de una década?—Es casi imposible imaginarlo, pero creo que en no demasiado tiempo será posible revertir el envejecimiento a muchos niveles. No solo desde el punto de vista estético, sino en la forma en la que funcionan nuestros órganos. Podremos evitar la aparición de determinadas enfermedades, hacer análisis que nos permitan comprender cada vez mejor la biología y crear medicamentos y suplementos personalizados. Llegará un momento en el que no habrá casi nada de nuestro cuerpo que no podamos modificar.MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Lo que anhelamos no es vivir para siempre, sino la juventud eterna» noticia Si Ana Asensio: «El mayor predictor de salud y felicidad son tus vínculos» noticia Si Belén Colomina, psicóloga: «Si no entrenas la mente caes en la rumiación y el pensamiento negativo»—¿Eso significará vivir más años o vivirlos con más calidad?—Ambas cosas. Muchas cosas que hoy nos parecen ciencia ficción y que creemos imposibles se van a convertir, de repente, en nuestra vida normal. José Hernández Poveda , médico especialista en Neurocirugía y longevidad, reconoce que una paciente a la que operó de un aneurisma cerebral que se le rompió mientras entrenaba en el gimnasio, le cambió completamente la perspectiva de su carrera profesional. Ese día él estaba de guardia como neurocirujano en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón . Aquella mujer a la que tuvo que intervenir sólo tenía 30 años. La operación salió perfecta técnicamente. La paciente sobrevivió, pero había llegado tarde: salió en silla de ruedas, apenas podía articular palabras, perdió gran parte de sus recuerdos, movilidad e independencia. Hernández Poveda había operado muchos casos parecidos, pero esa chica tenía su misma edad y le hizo replantearse muchas cosas porque «su enfermedad se podía haber evitado«, asegura. Este hecho le hizo pensar que le podría ocurrir lo mismo a él y se hizo varias pruebas para prevenirlo. «Por suerte, no tenía ningún aneurisma, pero esta experiencia fue la chispa que necesitaba para dejar de curar las enfermedades de mis pacientes y trabajar en prevenirlas », puntualiza.Todo ocurrió hace 7 años y confiesa que no sabía muy bien por dónde empezar para crear una clínica cuyo foco fuera la prevención de enfermedades para garantizar una longevidad saludable. —¿Cuáles fueron sus primeros pasos?—Fui al banco y pedí un préstamo. Me lo denegaron. No tenía un plan de negocio. No tenía absolutamente nada. Me fui a casa, hice el plan con ChatGPT, lo llevé al banco y me lo aprobaron. Gracias a eso pudimos abrir en 2004 nuestra primera clínica ‘Age Reversal’ en Mallorca. Al principio tampoco sabíamos muy bien cómo transmitir el mensaje, cómo explicar lo que hacíamos, pero hoy ya estamos presentes también en Barcelona y Madrid.Prevenir antes que curar—¿Qué es exactamente la medicina de longevidad por la que apuesta?—Nuestro objetivo es que los pacientes vivan más años y puedan disfrutarlos. Para lograrlo hay que prevenir enfermedades, anticiparnos y mantener el funcionamiento del cuerpo en un estado óptimo. Y luego está otra parte fundamental: cómo vivo mi vida. Es decir, si soy independiente a nivel cognitivo y físico, si tengo un buen estado emocional… Existen marcadores que nos permiten predecirlo. Si sabemos dónde estás hoy, podemos estimar dónde puedes estar en el futuro. —¿Cómo se lleva a cabo este proceso?—El paciente realiza un circuito asistencial integral que se desarrolla en una única jornada en la que se combinan pruebas y valoraciones médicas. En la unidad del Hospital Memorial Publio Cordón, con el que acabamos de inaugurar una colaboración, el paciente realiza de manera coordinada pruebas como analíticas avanzadas, estudios de imagen y evaluaciones cardiovasculares y funcionales. El equipo médico analiza los resultados para obtener una visión integral del estado de salud y establecer un protocolo personalizado. A partir de ese momento comienza una fase de seguimiento continuado.«Muchos pacientes quieren rejuvenecer de dentro hacia fuera. Mejorar los marcadores de inflamación y metabolismo, la masa muscular…, cambia tu piel, te ves mejor y con más energía»—Ha llegado a afirmar que con las pruebas que realiza puede, incluso, prevenir el alzhéimer o el cáncer. Son palabras mayores. ¿Con cuánto tiempo de antelación se puede actuar?—Cuanto antes, mejor. El alzhéimer es una de las enfermedades más temidas y para prevenirla utilizamos herramientas de IA que analizan las diferentes áreas del cerebro para ver si encoge, tiene atrofias, y así tomamos acciones para que esto no se produzca. Sabemos que esta enfermedad aún no tiene cura, pero lo que la mayoría de la gente no conoce es que se puede prevenir. Analizamos la proteína-amiloide y la toxicidad neuronal, el gen ApoE y sus variantes 2,3 y 4… La genética te da una probabilidad, no una sentencia y podemos reducirla con acciones diarias: ejercicio físico (por la conexión músculo-cerebro), favoreciendo el incremento de la proteína klotho del riñón y que favorece la neuroplasticidad neuronal, cuidando la nutrición con dieta mediterránea y la dieta MIND que introduce modificaciones como no tomar cualquier tipo de verdura, frutas, lácteos o grasas saturadas, así como tener una buena higiene del sueño. Lo mismo ocurre con el cáncer, hacemos revisiones individualizadas y aunque hoy, por ejemplo, no haya ninguna lesión en el pulmón podemos estimar el riesgo de que aparezca un cáncer en el futuro. Por otro lado, la enfermedad cardiovascular es el asesino número uno de la humanidad y es fácil de prevenir. Puedo asegurar al cien por cien que un paciente que entra con nosotros con 30 años, sin daño establecido previo, nunca va a tener un infarto. En cambio, si tiene 50 o 70 años y un daño establecido, no puedes hacer las mismas promesas. La prevención funciona bien cuando todavía no hay el daño.—¿Estamos preparados para conocer todos los riesgos que nos acechan?—No medimos nada que no podamos intentar mejorar. La información es poder y toda la que buscamos tiene que ser accionable para cambiar una situación.—¿Nos preocupamos más por dar una imagen de juventud que por mantener una buena salud según se cumplen años?—Creo que eso está cambiando. Tenemos ahora muchos pacientes que quieren rejuvenecer de dentro hacia fuera. Si mejoras tus marcadores de inflamación y metabolismo, tu masa muscular, tu porcentaje de grasa corporal, entonces tu cara y piel cambia, te ves mejor y tienes más energía. —Si pudiéramos definir nuestra edad no solo por el DNI, sino por el estado de nuestro organismo, ¿en qué habría que fijarse?—La edad biológica consiste en analizar el funcionamiento de las diferentes partes del cuerpo. Medimos la capacidad cardiopulmonar, la composición corporal, el músculo, la grasa, la inflamación crónica, el volumen cerebral, la función del corazón… También analizamos el daño epigenético y el microbioma. Cada uno de esos parámetros nos da un rango de edad y combinamos toda la información. Así podemos estimar cuántos años tiene realmente el cuerpo, independientemente de lo que diga el DNI.«Hay muchas cosas que hacemos mal, pero si tuviera que elegir una que tiene un impacto enorme sobre nuestra salud es, sin duda, la falta de movimiento»—¿Llegará un momento en el que iremos al médico no porque nos duela algo, sino para saber cómo estar mejor?—Sin duda. Es la evolución lógica de la medicina y va a ser muy difícil de detener. El problema es que el modelo actual lleva establecido cien años y cambiarlo es difícil y lento. Pero hay países pioneros como Singapur.—¿Qué tienen en común las personas con una longevidad óptima?—La parte cognitiva, emocional y social. La conexión con otras personas influye muchísimo en cómo envejecemos. De nada sirve tener todos los biomarcadores perfectos si estamos tristes, deprimidos o somos infelices. —Y, al contrario, ¿qué es lo que peor hacemos a medida que envejecemos?—El sedentarismo. Hay muchas cosas que hacemos mal, pero si tuviera que elegir una que tiene un impacto enorme sobre nuestra salud es, sin duda, la falta de movimiento. A medida que envejecemos solemos justificarlo: «Es que soy mayor, por eso no subo por las escaleras». ¡Es al revés: envejecemos porque dejamos de movernos!.El músculo, órgano de la longevidad—¿Qué importancia le concede al músculo, más allá de la estética?—El músculo es el órgano de la longevidad. Disminuye el riesgo de muerte por diferentes enfermedades y está directamente relacionado con la calidad de vida y la independencia. —Si le llegara un paciente de 40 años, ¿qué tres cambios le recomendaría?—Lo primero, entrenar fuerza. Es una de las cosas que más impacto va a tener en la salud emocional, física y cognitiva. En segundo lugar, el descanso. Hay que aprender a dar al sueño y a la recuperación el espacio que merecen. Dormir bien es una parte fundamental del envejecimiento saludable. Y, en tercer lugar, la nutrición, con medidas sencillas: aumentar proteínas, limitar el azúcar y reducir los ultraprocesados. «Creo que en no mucho tiempo será posible revertir el envejecimiento a muchos niveles, no habrá casi nada de nuestro cuerpo que no podamos modificar»—En Age Reversal se trabaja con reprogramación epigenética, terapias regenerativas, biomarcadores… ¿Qué papel tiene la tecnología en esta forma de entender la longevidad?—Es importantísima. El 90% de las cosas que hacemos hoy eran imposibles hace diez años. En medicina, desde que se produce un descubrimiento hasta que llega al paciente pueden pasar 20 años. Hay que demostrarlo, hacer estudios, conseguir que se adopte y que los médicos lo incorporen. Yo intento reducir ese tiempo a dos o tres meses. Si aparece algo nuevo que permite medir algo que antes no podíamos medir y nos aporta información predictiva, intento buscarlo en cualquier lugar del mundo.—Todo esto tendrá un coste muy elevado. ¿Está la medicina de la longevidad limitada a las personas con mayor poder adquisitivo?—El coste es elevado por la tecnología, pero no creo que esté restringido sólo a los segmentos más altos de la población. Está más relacionado con cuánto valoras tu salud. Tenemos pacientes con un nivel adquisitivo muy alto, pero también quienes, en lugar de irse de viaje o cambiar de coche, prefieren invertir en su salud. Es una cuestión de mentalidad. Si no tienes salud, el resto de bienes materiales pierden importancia. —¿Cómo imagina la medicina de la longevidad dentro de una década?—Es casi imposible imaginarlo, pero creo que en no demasiado tiempo será posible revertir el envejecimiento a muchos niveles. No solo desde el punto de vista estético, sino en la forma en la que funcionan nuestros órganos. Podremos evitar la aparición de determinadas enfermedades, hacer análisis que nos permitan comprender cada vez mejor la biología y crear medicamentos y suplementos personalizados. Llegará un momento en el que no habrá casi nada de nuestro cuerpo que no podamos modificar.MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Lo que anhelamos no es vivir para siempre, sino la juventud eterna» noticia Si Ana Asensio: «El mayor predictor de salud y felicidad son tus vínculos» noticia Si Belén Colomina, psicóloga: «Si no entrenas la mente caes en la rumiación y el pensamiento negativo»—¿Eso significará vivir más años o vivirlos con más calidad?—Ambas cosas. Muchas cosas que hoy nos parecen ciencia ficción y que creemos imposibles se van a convertir, de repente, en nuestra vida normal.
José Hernández Poveda, médico especialista en Neurocirugía y longevidad, reconoce que una paciente a la que operó de un aneurisma cerebral que se le rompió mientras entrenaba en el gimnasio, le cambió completamente la perspectiva de su carrera profesional. Ese día él estaba … de guardia como neurocirujano en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón. Aquella mujer a la que tuvo que intervenir sólo tenía 30 años. La operación salió perfecta técnicamente. La paciente sobrevivió, pero había llegado tarde: salió en silla de ruedas, apenas podía articular palabras, perdió gran parte de sus recuerdos, movilidad e independencia.
Hernández Poveda había operado muchos casos parecidos, pero esa chica tenía su misma edad y le hizo replantearse muchas cosas porque «su enfermedad se podía haber evitado«, asegura.
Este hecho le hizo pensar que le podría ocurrir lo mismo a él y se hizo varias pruebas para prevenirlo. «Por suerte, no tenía ningún aneurisma, pero esta experiencia fue la chispa que necesitaba para dejar de curar las enfermedades de mis pacientes y trabajar en prevenirlas», puntualiza.
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Todo ocurrió hace 7 años y confiesa que no sabía muy bien por dónde empezar para crear una clínica cuyo foco fuera la prevención de enfermedades para garantizar una longevidad saludable.
—¿Cuáles fueron sus primeros pasos?
—Fui al banco y pedí un préstamo. Me lo denegaron. No tenía un plan de negocio. No tenía absolutamente nada. Me fui a casa, hice el plan con ChatGPT, lo llevé al banco y me lo aprobaron. Gracias a eso pudimos abrir en 2004 nuestra primera clínica ‘Age Reversal’ en Mallorca. Al principio tampoco sabíamos muy bien cómo transmitir el mensaje, cómo explicar lo que hacíamos, pero hoy ya estamos presentes también en Barcelona y Madrid.
Prevenir antes que curar
—¿Qué es exactamente la medicina de longevidad por la que apuesta?
—Nuestro objetivo es que los pacientes vivan más años y puedan disfrutarlos. Para lograrlo hay que prevenir enfermedades, anticiparnos y mantener el funcionamiento del cuerpo en un estado óptimo. Y luego está otra parte fundamental: cómo vivo mi vida. Es decir, si soy independiente a nivel cognitivo y físico, si tengo un buen estado emocional… Existen marcadores que nos permiten predecirlo. Si sabemos dónde estás hoy, podemos estimar dónde puedes estar en el futuro.
—¿Cómo se lleva a cabo este proceso?
—El paciente realiza un circuito asistencial integral que se desarrolla en una única jornada en la que se combinan pruebas y valoraciones médicas. En la unidad del Hospital Memorial Publio Cordón, con el que acabamos de inaugurar una colaboración, el paciente realiza de manera coordinada pruebas como analíticas avanzadas, estudios de imagen y evaluaciones cardiovasculares y funcionales. El equipo médico analiza los resultados para obtener una visión integral del estado de salud y establecer un protocolo personalizado. A partir de ese momento comienza una fase de seguimiento continuado.
«Muchos pacientes quieren rejuvenecer de dentro hacia fuera. Mejorar los marcadores de inflamación y metabolismo, la masa muscular…, cambia tu piel, te ves mejor y con más energía»
—Ha llegado a afirmar que con las pruebas que realiza puede, incluso, prevenir el alzhéimer o el cáncer. Son palabras mayores. ¿Con cuánto tiempo de antelación se puede actuar?
—Cuanto antes, mejor. El alzhéimer es una de las enfermedades más temidas y para prevenirla utilizamos herramientas de IA que analizan las diferentes áreas del cerebro para ver si encoge, tiene atrofias, y así tomamos acciones para que esto no se produzca. Sabemos que esta enfermedad aún no tiene cura, pero lo que la mayoría de la gente no conoce es que se puede prevenir. Analizamos la proteína-amiloide y la toxicidad neuronal, el gen ApoE y sus variantes 2,3 y 4… La genética te da una probabilidad, no una sentencia y podemos reducirla con acciones diarias: ejercicio físico (por la conexión músculo-cerebro), favoreciendo el incremento de la proteína klotho del riñón y que favorece la neuroplasticidad neuronal, cuidando la nutrición con dieta mediterránea y la dieta MIND que introduce modificaciones como no tomar cualquier tipo de verdura, frutas, lácteos o grasas saturadas, así como tener una buena higiene del sueño. Lo mismo ocurre con el cáncer, hacemos revisiones individualizadas y aunque hoy, por ejemplo, no haya ninguna lesión en el pulmón podemos estimar el riesgo de que aparezca un cáncer en el futuro. Por otro lado, la enfermedad cardiovascular es el asesino número uno de la humanidad y es fácil de prevenir. Puedo asegurar al cien por cien que un paciente que entra con nosotros con 30 años, sin daño establecido previo, nunca va a tener un infarto. En cambio, si tiene 50 o 70 años y un daño establecido, no puedes hacer las mismas promesas. La prevención funciona bien cuando todavía no hay el daño.
—¿Estamos preparados para conocer todos los riesgos que nos acechan?
—No medimos nada que no podamos intentar mejorar. La información es poder y toda la que buscamos tiene que ser accionable para cambiar una situación.
—¿Nos preocupamos más por dar una imagen de juventud que por mantener una buena salud según se cumplen años?
—Creo que eso está cambiando. Tenemos ahora muchos pacientes que quieren rejuvenecer de dentro hacia fuera. Si mejoras tus marcadores de inflamación y metabolismo, tu masa muscular, tu porcentaje de grasa corporal, entonces tu cara y piel cambia, te ves mejor y tienes más energía.
—Si pudiéramos definir nuestra edad no solo por el DNI, sino por el estado de nuestro organismo, ¿en qué habría que fijarse?
—La edad biológica consiste en analizar el funcionamiento de las diferentes partes del cuerpo. Medimos la capacidad cardiopulmonar, la composición corporal, el músculo, la grasa, la inflamación crónica, el volumen cerebral, la función del corazón… También analizamos el daño epigenético y el microbioma. Cada uno de esos parámetros nos da un rango de edad y combinamos toda la información. Así podemos estimar cuántos años tiene realmente el cuerpo, independientemente de lo que diga el DNI.
«Hay muchas cosas que hacemos mal, pero si tuviera que elegir una que tiene un impacto enorme sobre nuestra salud es, sin duda, la falta de movimiento»
—¿Llegará un momento en el que iremos al médico no porque nos duela algo, sino para saber cómo estar mejor?
—Sin duda. Es la evolución lógica de la medicina y va a ser muy difícil de detener. El problema es que el modelo actual lleva establecido cien años y cambiarlo es difícil y lento. Pero hay países pioneros como Singapur.
—¿Qué tienen en común las personas con una longevidad óptima?
—La parte cognitiva, emocional y social. La conexión con otras personas influye muchísimo en cómo envejecemos. De nada sirve tener todos los biomarcadores perfectos si estamos tristes, deprimidos o somos infelices.
—Y, al contrario, ¿qué es lo que peor hacemos a medida que envejecemos?
—El sedentarismo. Hay muchas cosas que hacemos mal, pero si tuviera que elegir una que tiene un impacto enorme sobre nuestra salud es, sin duda, la falta de movimiento. A medida que envejecemos solemos justificarlo: «Es que soy mayor, por eso no subo por las escaleras». ¡Es al revés: envejecemos porque dejamos de movernos!.
El músculo, órgano de la longevidad
—¿Qué importancia le concede al músculo, más allá de la estética?
—El músculo es el órgano de la longevidad. Disminuye el riesgo de muerte por diferentes enfermedades y está directamente relacionado con la calidad de vida y la independencia.
—Si le llegara un paciente de 40 años, ¿qué tres cambios le recomendaría?
—Lo primero, entrenar fuerza. Es una de las cosas que más impacto va a tener en la salud emocional, física y cognitiva. En segundo lugar, el descanso. Hay que aprender a dar al sueño y a la recuperación el espacio que merecen. Dormir bien es una parte fundamental del envejecimiento saludable. Y, en tercer lugar, la nutrición, con medidas sencillas: aumentar proteínas, limitar el azúcar y reducir los ultraprocesados.
«Creo que en no mucho tiempo será posible revertir el envejecimiento a muchos niveles, no habrá casi nada de nuestro cuerpo que no podamos modificar»
—En Age Reversal se trabaja con reprogramación epigenética, terapias regenerativas, biomarcadores… ¿Qué papel tiene la tecnología en esta forma de entender la longevidad?
—Es importantísima. El 90% de las cosas que hacemos hoy eran imposibles hace diez años. En medicina, desde que se produce un descubrimiento hasta que llega al paciente pueden pasar 20 años. Hay que demostrarlo, hacer estudios, conseguir que se adopte y que los médicos lo incorporen. Yo intento reducir ese tiempo a dos o tres meses. Si aparece algo nuevo que permite medir algo que antes no podíamos medir y nos aporta información predictiva, intento buscarlo en cualquier lugar del mundo.
—Todo esto tendrá un coste muy elevado. ¿Está la medicina de la longevidad limitada a las personas con mayor poder adquisitivo?
—El coste es elevado por la tecnología, pero no creo que esté restringido sólo a los segmentos más altos de la población. Está más relacionado con cuánto valoras tu salud. Tenemos pacientes con un nivel adquisitivo muy alto, pero también quienes, en lugar de irse de viaje o cambiar de coche, prefieren invertir en su salud. Es una cuestión de mentalidad. Si no tienes salud, el resto de bienes materiales pierden importancia.
—¿Cómo imagina la medicina de la longevidad dentro de una década?
—Es casi imposible imaginarlo, pero creo que en no demasiado tiempo será posible revertir el envejecimiento a muchos niveles. No solo desde el punto de vista estético, sino en la forma en la que funcionan nuestros órganos. Podremos evitar la aparición de determinadas enfermedades, hacer análisis que nos permitan comprender cada vez mejor la biología y crear medicamentos y suplementos personalizados. Llegará un momento en el que no habrá casi nada de nuestro cuerpo que no podamos modificar.
—¿Eso significará vivir más años o vivirlos con más calidad?
—Ambas cosas. Muchas cosas que hoy nos parecen ciencia ficción y que creemos imposibles se van a convertir, de repente, en nuestra vida normal.
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