Francia quiere impedir que una persona obtenga el carnet de conducir y, prácticamente al día siguiente, pueda ponerse a los mandos de un coche de altas prestaciones pese a su escasa experiencia al volante. Con este objetivo, el proyecto de la ley Ripost introduce por primera vez esta limitación para los noveles.
Quienes incumplan la normativa se pueden enfrentar a una multa de hasta 15.000 euros y un año de prisión
Francia quiere impedir que una persona obtenga el carnet de conducir y, prácticamente al día siguiente, pueda ponerse a los mandos de un coche de altas prestaciones pese a su escasa experiencia al volante. Con este objetivo, el proyecto de la ley Ripost introduce por primera vez esta limitación para los noveles.
Esta restricción obligará a modificar el Código de Circulación Francés y prohibirá que los nuevos conductores, durante un tiempo, no puedan manejar automóviles potentes, independientemente de que sean propios, prestados por un familiar o alquilados. La cuestión básica que queda por resolver es determinar la potencia límite legal para los noveles.
El Parlamento francés aprobó definitivamente el proyecto de la denominada ley Ripost el pasado 21 de julio. Su nombre es un acrónimo que se traduce como “respuestas inmediatas a los fenómenos que alteran el orden público, la seguridad y la tranquilidad”.

Esta normativa forma parte de un amplio paquete legislativo destinado a responder de forma contundente ante problemas relacionados con la seguridad y el orden público como carreras ilegales, fiestas clandestinas o el consumo de óxido nitroso (conocido como “gas de la risa”). Además, entre sus disposiciones aparece una modificación especialmente relevante para la seguridad vial.
En concreto, la reforma se refiere a los conductores noveles y establece en su artículo 3 que “se castiga con las mismas penas el hecho de conducir, durante el periodo de prueba definido en el artículo L. 223-1, un vehículo cuya potencia del motor supere un umbral determinado por vía reglamentaria”. Dicho periodo dura normalmente tres años en Francia, aunque se reduce a dos para quienes hayan seguido el sistema de aprendizaje anticipado de la conducción.
La empresa alquiladora que proporcione un coche de altas prestaciones a un novel también podrá ser sancionada con una multa de hasta 1.500 euros
Esas mismas penas son las contempladas para quien conduce sin disponer del permiso correspondiente: hasta un año de prisión y 15.000 euros de multa.
Además, la prohibición alcanza también a los vehículos de alquiler, por lo que la nueva ley impedirá que un conductor novel formalice un contrato para un vehículo que supere el límite. En estos casos, la empresa que se lo proporcione también podrá ser sancionada con una multa de hasta 1.500 euros, que puede elevarse hasta los 3.000 euros si hay reincidencia.

La preocupación por el acceso de conductores inexpertos a coches de altas prestaciones en Francia lleva tiempo sobre la mesa, tras la repercusión de varios accidentes recientes protagonizados por noveles al volante de vehículos muy potentes. Uno de ellos ocurrió en Lille en 2025, cuando una estudiante de 23 años murió atropellada por un Volkswagen Golf R de 333 CV conducido a gran velocidad por un joven de 18 años que acaba de sacarse el permiso. Casos como este han contribuido a situar el problema en el debate público francés.
El gran interrogante: ¿qué es un coche demasiado potente?
El texto legal, sin embargo, deja pendiente el dato fundamental: por el momento no establece ningún límite concreto de CV o kW. El umbral deberá fijarse mediante reglamento, previsiblemente, en los próximos meses, por lo que la gran incógnita es cómo definirá el Gobierno qué coche “es demasiado potente” para un novel.
No es una cuestión baladí, pues una frontera basada solo en la potencia máxima podría afectar a muchos más vehículos de los que habitualmente se consideran deportivos. En este sentido, la electrificación ha cambiado considerablemente el mercado y hoy existen eléctricos e híbridos familiares con cifras de potencia que hace pocos años estaban reservadas exclusivamente a las versiones más deportivas.
Francia ya contempla un tratamiento específico para los conductores noveles en el ámbito del seguro, pues las aseguradoras pueden aplicarles una sobreprima
Como referencia, Francia ya contempla un tratamiento específico para los conductores noveles en el ámbito del seguro, pues las aseguradoras pueden aplicarles una sobreprima, que en determinados casos puede alcanzar inicialmente el 100 % de la prima de referencia y que se reduce progresivamente si no se producen accidentes. Otra posibilidad para establecer el límite desde el punto de vista técnico sería recurrir a la relación peso/potencia, en lugar de establecer simplemente una cifra máxima de CV.

No es lo mismo poner 150 CV en un coche ligero de 1.100 kg que en un SUV de más de dos toneladas: a igualdad de potencia, sus prestaciones pueden ser muy diferentes. Este tipo de relación permite contextualizar mejor la capacidad de aceleración de un vehículo y ya se utiliza habitualmente para comparar sus prestaciones. Hay además otra incógnita especialmente interesante desde fuera de las fronteras francesas: qué ocurrirá con los conductores extranjeros.
El texto vincula la prohibición al periodo de prueba establecido por la legislación francesa, pero todavía queda por aclarar cómo se aplicará por ejemplo a un conductor novel español que cruce la frontera con un coche que supere el futuro límite o pretenda alquilar uno en Francia.
Los jóvenes, uno de los grupos con más riesgo en carretera
Los datos oficiales ayudan a entender por qué Francia ha decidido poner el foco en los conductores con menos experiencia. Según el balance provisional de 2025 del Observatoire National Interministériel de la Sécurité Routière (ONISR), 3.263 personas murieron en las carreteras de la Francia metropolitana el año pasado (un 2,2% más que en 2024). Entre ellas había 528 jóvenes de entre 18 y 24 años.
La siniestralidad depende de múltiples factores, como la velocidad, el alcohol y las drogas, las distracciones o el uso del cinturón. Sin embargo, un coche de altas prestaciones permite alcanzar velocidades elevadas en muy pocos segundos, reduciendo el margen para corregir un error precisamente cuando todavía se está adquiriendo experiencia al volante.

No obstante, la idea de aplicar restricciones especiales a quienes acaban de obtener el permiso tampoco es exclusivamente francesa. La Directiva europea 2025/2205 establece un periodo de prueba mínimo de dos años para los conductores noveles y permite a los Estados miembros “adoptar medidas adicionales destinadas a mejorar su seguridad vial”. Francia ha decidido ir un paso más allá y vincular ese periodo también al automóvil que se puede conducir.
El precedente ya existe sobre dos ruedas
El planteamiento de esta nueva normativa recuerda inevitablemente al sistema empleado desde hace años con las motocicletas, pues el permiso A2 limita a 35 kW (unos 47,5 CV), la potencia máxima de las motos que pueden conducir sus titulares y exige acumular experiencia antes de acceder a máquinas sin esa restricción.
En los coches, hasta ahora, esa progresión no existía. Así, con la nueva ley, Francia introduce una idea sencilla pero inédita hasta ahora para los turismos: tener permiso para conducir no significará necesariamente tener experiencia suficiente como para conducir cualquier coche.
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