Van a ser dos conciertos totalmente distintos, así que si alguien quiere ir primero al de Madrid, en el Teatro Real, y luego al de Barcelona, en el Liceu, no repetirá la experiencia, cuenta Fito Páez por videoconferencia desde Bariloche mientras va tomando mate. La primera de estas citas, el día 2 de septiembre, tendrá un formato clásico, con nueve instrumentistas de cuerda acompañando al trovador argentino, mientras que la segunda, la noche siguiente, dentro del festival Guitar BCN, será más íntima, solo él y el piano.
El músico argentino actúa el día 2 en el Teatro Real de Madrid y el 3, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona
Van a ser dos conciertos totalmente distintos, así que si alguien quiere ir primero al de Madrid, en el Teatro Real, y luego al de Barcelona, en el Liceu, no repetirá la experiencia, cuenta Fito Páez por videoconferencia desde Bariloche mientras va tomando mate. La primera de estas citas, el día 2 de septiembre, tendrá un formato clásico, con nueve instrumentistas de cuerda acompañando al trovador argentino, mientras que la segunda, la noche siguiente, dentro del festival Guitar BCN, será más íntima, solo él y el piano.
En el Teatro Real
Tocaré temas míos en formato sinfónico y revisaré a Milanés, Veloso, Yupanqui”
Su visita a España se aparta un poco de la gira Sale el sol , la presentación de su último disco…
Sí, se me ofreció como una cosa exótica hacer esto y me pareció divertido. Pero, bueno, tenía algún material ya armado, sinfónico, y lo adapté para un noneto en Madrid, incluyendo tres temas nuevos de Shine y revisando materiales de Pablo Milanés, Víctor Jara, Charly García… Un poco material americano, ¿viste? También Atahualpa Yupanqui, Caetano Veloso… Por ahí.
¿Habrá alguna sorpresa?
Todos o casi todos van a ser temas que toco por primera vez en formación de noneto, por ejemplo, el arreglo de Leo Sujatovich sobre Construcción, de Chico Buarque. Y como estreno, los arreglos para Shine , El honor de los lobos y Las fuerzas armadas del amor , que son temas de un disco eléctrico. Van a ser tres gemas únicas.
Eso en Madrid, ¿y el día 3 de septiembre en Barcelona?
Será un concierto a piano solo. Esos conciertos en un sentido son más divertidos, porque la lista haces durante. Sales a tocar como si fuera un bar un poco, ¿no? Y las cosas se van sucediendo así, y a veces ocurren cosas muy disparatadas. Como, por ejemplo, una noche, no sé si fue en Chile o en Perú, en Lima. Toqué un tema de Charly García y a la gente le encantó. Así que estuve una hora y media tocando sus temas. Se convirtió en un concierto temático. Tienen esa hermosa libertad, los conciertos de piano solo.
En el Liceu habrá, pues, más espacio para la improvisación, como en el jazz…
Creo que sí, porque es un poco como me gusta hacerlo. Por supuesto, me preparo muchísimo, tengo los temas muy masticados también, ¿no es cierto?
En el Liceu
“Solo al piano, a veces ocurren cosas muy disparatadas, se da una hermosa libertad”
Usted debutó muy joven, en 1984, con un disco titulado Del 63 , su año de nacimiento, y este año 2026 ha cumplido 63. Parecería un círculo que se cierra después de 30 álbumes y una carrera de éxitos como El amor después del amor , Mariposa tecknicolor … Pero no para, tras pasar por España, sigue su gira: San Bernardino en Paraguay, Bahía Blanca en Argentina…
Yo estoy siempre en medio del never ending tour . A mí me gusta mucho tocar y en los conciertos nunca repetimos la lista. Cambian los títulos de las giras, pero yo no sé qué venía haciendo ni adónde voy. De hecho, estoy componiendo dos discos nuevos ahora. Tenemos tanto material que cada noche es distinta, si bien hay una pequeña estructura. Y esos son lujos que me puedo permitir también por la banda que tengo.
Viene de la trova rosarina, lleva muchos años en la carretera del rock, ¿en qué punto siente que está ahora su carrera?
Me cuesta mucho pensar en términos de trayectoria, porque siempre recuerdo la idea del play en inglés, que es un poco jugar, tocar. Yo vivo una experiencia con la música o las palabras. Me tocó eso, me parece. O sea, no fue una elección, casi. Como si bien de chiquito entendí que había algo ahí que era extraordinario y nunca me alejé de eso. Estudié mucho. Investigo, me meto con muchos repertorios, pero no es algo de ahora, es de toda la vida. Meterme a conocer la música peruana o el blues, la cueca chilena, el candombe o la música brasilera, lo que sea. Las conexiones entre Sakamoto y Rajmáninov… La música te permite eso. Es una fuente inagotable de elementos para darte armas para expresarte. Entonces yo veo eso. Veo a un hombre que pulsa junto con lo que le va pasando y con lo que va viendo del mundo. Y a la vez intento expandir mis conocimientos sobre el lenguaje para no dejarme llevar por el huracán, digamos, ¿no? Y a afirmar mi individualidad en todo caso.
Cuando habla de lenguaje, ¿se refiere a las letras de sus canciones, a la expresión lírica del amor?
Al amor y al desamor, claro, las dos cosas. Lo que en Brasil se llama el negocio del amor. Esa es, claro, una hermosa idea.
El amor después del amor, como la canción que escribió para Cecilia Roth…
Sí, es la única materia que me interesa realmente. Pero es la misma, es esa. ¿Cómo crear un poco o comprender o elaborar una filosofía del amor? De pensamiento y de sentimientos, incluso hasta estructuras sobre cómo encararlo. Y conocer y reconocer y volver a descubrir el amor. Eso es materia infinita también, igual que la música. Los temas son tres o cuatro: la vida, la muerte, el amor, Dios… Bueno, y el dinero y la guerra.
Las canciones
“Los temas son tres o cuatro: la vida, la muerte, el amor, Dios…; bueno, y el dinero y la guerra”
Coincidiendo con sus dos conciertos en España, el mismo día 3 de septiembre se estrena en Netflix Fito Páez: el mundo cabe en una canción . ¿Cómo surgió ese proyecto?
Fue cosa de mi amigo Matías Gueilburt, un gran amigo de muchos años. Es un gran documentalista. Y cuando, el 1 de septiembre del 2022, sufrí una caída doméstica que me puso duramente en jaque, entre la vida y la muerte, Mati estaba allí. Estaba allí con su cámara y lo registró todo. Hace unos meses vi un primer corte y me impresionó muchísimo. Le decía: “Boludo, ¿por qué tenías la cámara prendida en ese momento?”.
El documental
“La caída me ayudó a tener una perspectiva más real, a veces te tienes que pegar una piña”
Y ahí empezó todo…
Sí, fueron 11 quebraduras en una costilla del lado derecho. Bueno, en fin, no voy a contar más, para no hacer spoiler del documental. Pero Matías no pregunta, no pide permiso, nada. Es un ojo punk. Y filma mucho material fuerte y después empieza a organizar algo y a seguirme. Yo a los 40 días ya estaba tocando, los médicos no lo podían creer. Y él me seguía a los ensayos, la salida del síndrome de abstinencia, de los opiáceos, los viajes, una separación… Pasa de todo ahí en el medio, ¿viste? Me hizo lagrimear y todo, cabrón. Le agradezco a las circunstancias esa caída de forma. Me ayudó a poner todo en una perspectiva mucho más real, mucho más clara sobre cómo venía viendo el mundo y las relaciones. A veces te tienes que pegar una piña. Me siento muy armado en este momento.
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