El Vaticano ha puesto en marcha el proyecto para construir una gran planta agrovoltaica, un sistema que combina la producción de energía solar con el aprovechamiento agrícola del terreno, gracias a paneles instalados sobre estructuras elevadas a pocos metros del suelo. El objetivo es que el pequeño Estado llegue a cubrir por sí mismo todas sus necesidades energéticas. La instalación se levantará en Santa Maria di Galeria, una extensa propiedad de la Santa Sede situada a unos 40 kilómetros al noroeste de Roma y con una superficie alrededor de diez veces superior a la de la Ciudad del Vaticano. En estos terrenos se encuentran desde hace décadas las instalaciones de transmisión de Radio Vaticano.
El proyecto impulsado por el papa Francisco y continuado por León XIV contempla una inversión cercana a los 100 millones de euros
El Vaticano ha puesto en marcha el proyecto para construir una gran planta agrovoltaica, un sistema que combina la producción de energía solar con el aprovechamiento agrícola del terreno, gracias a paneles instalados sobre estructuras elevadas a pocos metros del suelo. El objetivo es que el pequeño Estado llegue a cubrir por sí mismo todas sus necesidades energéticas. La instalación se levantará en Santa Maria di Galeria, una extensa propiedad de la Santa Sede situada a unos 40 kilómetros al noroeste de Roma y con una superficie alrededor de diez veces superior a la de la Ciudad del Vaticano. En estos terrenos se encuentran desde hace décadas las instalaciones de transmisión de Radio Vaticano.
El proyecto fue impulsado por el papa Francisco, que convirtió la protección del medio ambiente en uno de los pilares de su magisterio y que en 2024 ordenó la realización de la planta de energía renovable con la carta apostólica Fratello Sole (hermano Sol), un documento en el que el pontífice, fallecido el año pasado, reafirmaba su apuesta por la transición energética y el uso de energías renovables como respuesta a la crisis climática. Uno de los primeros pasos para hacer realidad el encargo de Francisco, asumido ahora por León XIV, llegó en julio de 2025, cuando la Santa Sede e Italia firmaron un acuerdo para regular tanto la construcción de la planta como su conexión a la red eléctrica italiana.
El pacto era necesario por la particular situación jurídica de Santa Maria di Galeria. Aunque los terrenos se encuentran en suelo italiano, forman parte de las zonas extraterritoriales de la Santa Sede y disfrutan, por tanto, de un régimen especial comparable en algunos aspectos al de las sedes diplomáticas. Entre otras particularidades, las autoridades italianas no pueden acceder a ellos sin autorización y los inmuebles están protegidos frente a expropiaciones y determinados impuestos italianos.
El acuerdo extiende al futuro complejo energético el régimen especial del que ya disfrutan las instalaciones de Radio Vaticana y contempla exenciones de impuestos y cargas públicas italianas. Sin embargo, el Vaticano no podrá beneficiarse de los incentivos económicos que Italia concede a familias y empresas para instalar energía solar. La ley italiana establece además que la ejecución del acuerdo no puede generar nuevos costes para las arcas públicas.
La magnitud de la instalación empieza ahora a conocerse con más detalle. El proyecto tendrá un coste de alrededor de 100 millones de euros y una potencia de entre 80 y 90 megavatios, lo que lo situaría entre las mayores plantas agrovoltaicas de Italia, según fuentes conocedoras de las negociaciones citadas por la agencia Reuters. Los paneles solares ocuparán unas 200 hectáreas, casi la mitad de la finca de Santa Maria di Galeria, y la construcción podría completarse en un plazo de entre 18 y 24 meses, incluidos los trámites administrativos y la obtención de permisos, como apunta el mismo medio. Se espera que las obras salgan a concurso en las próximas semanas.
Además de abastecer a la Ciudad del Vaticano y a las instalaciones de Radio Vaticana, lo que permitirá alcanzar la autosuficiencia energética completa del pequeño estado, la electricidad podría utilizarse en otros centros vinculados a la Santa Sede, como el hospital pediátrico Bambino Gesù de Roma. La energía sobrante se pondría a disposición de Italia, afirma Reuters. El Vaticano, por el momento, no ha ofrecido detalles del proyecto de forma oficial.
No se tratará, sin embargo, de un parque fotovoltaico convencional. El proyecto será agrovoltaico, es decir, un sistema que instala los paneles a varios metros del suelo para permitir que los terrenos continúen utilizándose para actividades agrícolas y ganaderas. Además, la sombra que ofrecen las estructuras puede contribuir a reducir la evaporación del agua y proteger los cultivos frente a fenómenos meteorológicos extremos.
León XIV ha mostrado hasta ahora una especial sensibilidad por las cuestiones medioambientales y ha dado continuidad a varias de las iniciativas impulsadas por Francisco en este ámbito. El pasado 1 de junio creó la Fundación Fratello Sole, encargada expresamente de construir, gestionar y financiar la planta de energía renovable. En el documento de constitución, el Papa definió la iniciativa como un ejemplo de que es posible “compatibilizar la producción de energía y la agricultura respetando el medio ambiente” y la vinculó expresamente con el legado ecológico de Francisco, desde la encíclica Laudato si, dedicada al cuidado del planeta y la llamada “casa común”, hasta la exhortación Laudate Deum, centrada en la urgencia de combatir la crisis climática.
Pocos días después, las instituciones vaticanas y la nueva fundación firmaron un protocolo de colaboración con la empresa energética italiana ACEA para avanzar en la definición y ejecución de la planta. A comienzos de agosto se reunió además una comisión conjunta entre Italia y el Vaticano para poner en marcha el proyecto, aunque tras el encuentro no se hicieron públicos ni el presupuesto ni la potencia y los plazos previstos.
Las cifras conocidas ahora permiten por primera vez hacerse una idea de la magnitud de la operación. Con entre 80 y 90 megavatios de potencia y una inversión cercana a los 100 millones de euros, Santa Maria di Galeria se situaría entre las mayores instalaciones agrivoltaicas de Italia.
El Vaticano, sin embargo, lleva años avanzando en el uso de la energía solar. En 2008, durante el pontificado de Benedicto XVI, instaló 2.400 paneles fotovoltaicos en la cubierta del Aula Pablo VI, donde se celebran habitualmente las audiencias papales. El proyecto de Santa Maria di Galeria supone ahora un salto de escala, con el objetivo de que el pequeño Estado pueda cubrir todas sus necesidades eléctricas mediante fuentes renovables.
La protección del medio ambiente y el uso responsable de los recursos naturales han adquirido un peso creciente durante los últimos pontificados.
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