El mar de Stadhavet, en la costa occidental de Noruega, es el más expuesto, impredecible y peligroso de todo el litoral nórdico. Al carecer de protección natural de islas exteriores, esta zona abierta al Atlántico registra temporales severos durante más de 100 días al año, por lo que la combinación de vientos, corrientes y una compleja topografía marina genera olas críticas de hasta 30 metros de altura.
La solución de Noruega, que permitirá la circulación de grandes buques, se excavará en el punto más estrecho de la península de Stad y ayudará a reducir la contaminación ambiental
El mar de Stadhavet, en la costa occidental de Noruega, es el más expuesto, impredecible y peligroso de todo el litoral nórdico. Al carecer de protección natural de islas exteriores, esta zona abierta al Atlántico registra temporales severos durante más de 100 días al año, por lo que la combinación de vientos, corrientes y una compleja topografía marina genera olas críticas de hasta 30 metros de altura.
Esto obliga frecuentemente a ferris, pesqueros y cargueros a detener sus rutas, quedando amarrados a la espera de una ventana de navegación segura. Para resolver este problema de la movilidad costera, la Administración Costera Noruega (Kystverket) ha diseñado el Stad Ship Tunnel: el primer túnel marítimo del mundo concebido para que buques de gran tamaño atraviesen una montaña por su interior, salvando el peligroso cabo de Stad.

Tras años de desarrollo y un complejo proceso burocrático, el Parlamento noruego ha desbloqueado la hoja de ruta para iniciar las obras a principios de 2027.
Perforar una montaña para domar el Atlántico
Esta compleja infraestructura se excavará en el punto más estrecho de la península de Stad (en el istmo de Mannseidet), conectando los fiordos de Moldefjorden y Kjødepollen.
La galería tendrá una longitud perforada en roca de 1.700 metros, alcanzando los 2.200 metros incluyendo las estructuras de acceso y guía instaladas en las bocas. Sus dimensiones son excepcionales: contará con 50 metros de altura total, 36 de ancho y un gálibo libre de 33 metros desde la superficie del mar hasta el techo, asegurando un calado operativo de 12 metros. Estas magnitudes permitirán el paso seguro de embarcaciones de hasta 16.000 toneladas.
Este diseño albergará el tráfico de la ruta costera noruega, garantizando el tránsito de los barcos de Hurtigruten y de los modernos cruceros de Havila Kystruten, como el Havila Capella, Castor, Pollux y Polaris. Se trata de buques que superan los 600 pasajeros y combinan el transporte local con una experiencia turística provista de saunas y miradores para auroras boreales, que dispondrán de márgenes operativos reforzados por defensas interiores de 3,5 metros de anchura para absorber impactos y servir como vías de evacuación en emergencias.

Para abrir este camino, se ejecutará un método convencional de perforación y voladuras escalonadas, extrayendo tres millones de metros cúbicos de roca sólida: es decir, unos 5,4 millones de metros cúbicos de roca volada o 750.000 cargas de camión, que se trasladarán en barcazas hacia los fiordos.
Control de tráfico secuencial y un alivio en las emisiones
La explotación de la vía estará regulada por un centro de control de tráfico marítimo (VTS) de forma secuencial y el túnel organizará el acceso mediante un sistema de señales rojas y blancas con franjas horarias asignadas.
Las embarcaciones avanzarán con una separación obligatoria de unos 400 metros, facilitando un flujo regular de hasta cinco barcos por hora, y la velocidad máxima se establecerá entre los cinco nudos para naves convencionales y los ocho nudos (unos 15 km/h) para transportes rápidos, completando la travesía interior en apenas diez minutos. El tránsito no estará sujeto a peajes, aunque se aplicarán las reglas de practicaje del país para buques de más de 70 metros.
Este cambio en la movilidad reportará beneficios directos en el día a día de la población costera y el tejido comercial de las regiones de Sunnmøre y Nordfjord. Al eliminar las demoras climáticas, las líneas de suministro, las comunidades locales y la industria pesquera obtendrán una previsibilidad absoluta en sus tiempos de transporte.

Además, la sostenibilidad ambiental del sistema logístico noruego experimentará una mejora notable: según las autoridades noriegas, el uso del túnel reducirá las emisiones de gases contaminantes en la zona hasta en un 30 % gracias a la optimización de las rutas y a la supresión de las esperas con motores al ralentí. En paralelo, se favorecerá el traslado de mercancías pesadas desde las carreteras terrestres hacia el mar, lo que contribuirá a reducir la congestión del tráfico terrestre. Incluso los áridos extraídos se reutilizarán para la creación de una nueva zona comercial e industrial.
Un desafío centenario desbloqueado tras rozar la cancelación
Aunque los primeros planos formales del proyecto se trazaron hace catorce años y los planteamientos conceptuales se remontan a finales del siglo XIX, la infraestructura ha tenido que superar una compleja trayectoria política y económica para llegar a la fase actual. El Parlamento aprobó la obra en 2021, pero el incremento en los costes de construcción llevó al Gobierno noruego a paralizar los avances a finales de 2025, situando el túnel al borde de una cancelación definitiva por considerar que su utilidad socioeconómica neta resultaba negativa.
Sin embargo, la presión de los sectores económicos costeros y las revisiones técnicas de optimización permitieron reconducir la situación en los últimos meses, y el pasado 19 de junio se alcanzó un pacto definitivo para integrar la financiación en el presupuesto nacional.

En total, el presupuesto para esta colosal obra asciende a 8.600 millones de coronas noruegas (unos 730 millones de euros al cambio actual), disponiendo de una partida inicial inmediata de 150 millones de coronas para sufragar los contratos de demolición de edificios colindantes, canalizaciones de agua y la adjudicación del contrato principal llave en mano entre los tres consorcios competidores: AF Gruppen, Eiffage Génie Civil y Skanska/Vassbakk & Stol.
El presupuesto total para esta colosal obra asciende a 8.600 millones de coronas noruegas (unos 730 milllones de euros)
“Estamos preparados para iniciar los procesos necesarios que permitan comenzar la construcción a principios de 2027”, ha manifestado Einar Vik Arset, director general de Kystverket, confirmando el desbloqueo técnico de una infraestructura que marcará un antes y un después en la historia de la ingeniería marítima mundial.
Si el calendario de Kystverket se cumple tras la firma contractual, los trabajos preliminares comenzarán a finales de este año y las excavaciones arrancarán a principios de 2027. Con un plazo de ejecución estimado en cinco años supervisado por la agencia estatal, el Stad Ship Tunnel abrirá sus puertas en 2031, demostrando cómo la tecnología aplicada a la movilidad puede doblegar incluso las condiciones climáticas más salvajes del planeta.
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