Pocos modelos han sabido conservar su atractivo durante seis décadas como el Ford Bronco. Nacido en 1966 para competir con referentes del todoterreno como el Jeep CJ-5 o el Toyota Land Cruiser, el modelo se convirtió en uno de los grandes iconos del automóvil estadounidense. Mientras la generación actual continúa cosechando buenos resultados comerciales en determinados mercados, las primeras unidades viven una segunda juventud gracias al creciente interés por los vehículos clásicos.
Esta unidad restaurada y personalizada del Ford Bronco de 1972 demuestra por qué la primera generación del mítico 4×4 americano sigue despertando tanta pasión
Pocos modelos han sabido conservar su atractivo durante seis décadas como el Ford Bronco. Nacido en 1966 para competir con referentes del todoterreno como el Jeep CJ-5 o el Toyota Land Cruiser, el modelo se convirtió en uno de los grandes iconos del automóvil estadounidense. Mientras la generación actual continúa cosechando buenos resultados comerciales en determinados mercados, las primeras unidades viven una segunda juventud gracias al creciente interés por los vehículos clásicos.
Un buen ejemplo es esta unidad de Ford Bronco de 1972, recientemente puesta a la venta por un especialista en vehículos de colección. Con menos de 96.500 kilómetros recorridos, combina la estética inconfundible de la primera generación con una serie de mejoras mecánicas y de equipamiento pensadas para disfrutar tanto de escapadas por carretera como de recorridos fuera del asfalto.

Exteriormente mantiene las proporciones compactas que hicieron famoso al Bronco original, aunque incorpora varios elementos personalizados. La carrocería luce una combinación de colores rojo y crema y monta llantas de aluminio de 17 pulgadas con neumáticos todoterreno Falken Wildpeak A/T.
Motor legendario
El V8 mantiene la esencia mecánica del Bronco original, aunque en este caso incorpora mejoras para aumentar su fiabilidad y rendimiento
Dispone, además, de dos configuraciones de techo para adaptarse a las necesidades y a la climatología, Así pues, puede equiparse con una capota de lona parcial para las jornadas más cálidas o con una capota completa cuando el tiempo exige una mayor protección.
Bajo el capó conserva uno de los motores más representativos de la época, un V8 actualizado con encendido electrónico y un árbol de levas de mayor rendimiento. El conjunto se completa con un escape doble de acero inoxidable que potencia el característico sonido del ocho cilindros.

Para la transmisión se sigue confiando en una caja manual de tres velocidades con palanca Hurst montada sobre el suelo y una caja reductora, un esquema clásico que mantiene intacta la filosofía todoterreno del modelo. También se han incorporado mejoras como dirección asistida, frenos delanteros de disco, suspensión revisada y estabilizador de dirección.
Modelo emblemático
Las primeras generaciones del modelo se han convertido piezas muy buscadas por los aficionados al todoterreno clásico
El interior combina la sencillez propia de los años 70 del siglo pasado con algunos elementos actuales. Los asientos delanteros independientes y la banqueta trasera están tapizados en color crema, mientras que un equipo de sonido moderno, una consola central con cierre y una barra antivuelco aportan comodidad y funcionalidad sin alterar en exceso el carácter original del vehículo.
El precio, que se sitúa alrededor de los 68.000 euros, refleja el auge que están viviendo este tipo de vehículos clásicos y confirma la revalorización de los primeros Bronco restaurados, que se han convertido en piezas muy cotizadas dentro del mercado de coches históricos.
En paralelo, Ford sigue obteniendo buenos resultados comerciales con la generación actual del Bronco, especialmente en Norteamérica, manteniendo vivo el legado de un todoterreno cuya personalidad parece resistir el paso del tiempo. En el vídeo adjunto podemos apreciar otro de los múltiples ejemplares Ford Bronco de 1972 que han llegado modificados hasta nuestros días.
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