El festival de Bayreuth afronta de cara su pasado nazi y triunfa con el ‘Rienzi’ de Wagner

Katharina Wagner, bisnieta del compositor y directora artística del festival, ha tenido la valentía –o la osadía– de inaugurar la 114.ª edición del Bayreuther Festspiele, coincidiendo con el 150.º aniversario de su fundación, con la memoria histórica como eje central de su discurso. La inauguración del año jubilar volvió a confiar en la Novena Sinfonía de Beethoven, tradición que se remonta al propio Wagner, quien la dirigió en 1872 en el Teatro de la Ópera de los Margraves durante la ceremonia de colocación de la primera piedra del Festspielhaus, cuatro años antes de su apertura.

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 El festival que dirige Katharina Wagner nunca había estrenado esta ópera, favorita de Adolf Hitler  

Katharina Wagner, bisnieta del compositor y directora artística del festival, ha tenido la valentía –o la osadía– de inaugurar la 114.ª edición del Bayreuther Festspiele, coincidiendo con el 150.º aniversario de su fundación, con la memoria histórica como eje central de su discurso. La inauguración del año jubilar volvió a confiar en la Novena Sinfonía de Beethoven, tradición que se remonta al propio Wagner, quien la dirigió en 1872 en el Teatro de la Ópera de los Margraves durante la ceremonia de colocación de la primera piedra del Festspielhaus, cuatro años antes de su apertura.

Este año, Christian Thielemann, que ya la había dirigido en Bayreuth en 2001, fue el encargado de abrir el festival. El director alemán, único en haber abordado todo el canon wagneriano del festival y quien más funciones acumula en su historia, ofreció una versión irregular, más retórica que inspirada. La baja de última hora del tenor Piotr Beczała obligó a sustituirlo por Klaus Florian Vogt, junto a la soprano Elza van den Heever, la mezzo Christa Mayer y el bajo Georg Zeppenfeld.

Una imagen del 'Rienzi' de Wagner estrenado por Bayreuth 
Una imagen del ‘Rienzi’ de Wagner estrenado por Bayreuth Enrico Nawrath/ Terceros

Katharina Wagner afirmó rotunda que el festival se sitúa frontalmente contra cualquier forma de totalitarismo

El programa se abrió con la obertura de Los maestros cantores de Núremberg , donde Thielemann volvió a demostrar su extraordinaria capacidad narrativa mediante una paleta orquestal rica en colores y lirismo, culminada con la brillante interpretación también de la entrada de los invitados de Tannhäuser . Sin embargo, su lectura de la Novena , pese a algunos momentos de lirismo de resonancias brucknerianas, no alcanzó la altura esperada. Tampoco ayudó una acústica concebida para la orquesta oculta en el célebre foso del Festspielhaus y no sobre el escenario.

En los discursos institucionales, Katharina Wagner afirmó con rotundidad que el festival se sitúa frontalmente contra cualquier forma de totalitarismo y defendió la necesidad de afrontar sin ambages el pasado nazi para reivindicar el arte como espacio de libertad ajeno a toda manipulación ideológica. Su prima Niké Wagner reivindicó, por su parte, la continuidad de la dirección artística en manos de la familia, cuestionada en los últimos años. Tanto el canciller alemán Friedrich Merz como el ministro-presidente de Baviera, Markus Söder, expresaron públicamente su apoyo al encuentro.

El 'Rienzi' de Wagner estrenado en Bayreuth 
El ‘Rienzi’ de Wagner estrenado en Bayreuth Enrico Nawrath

La mañana del estreno de Rienzi tuvo lugar uno de los actos más emotivos de esta edición: el concierto Voces silenciadas , dedicado a los artistas judíos perseguidos y expulsados del Festspielhaus por el nazismo. Se interpretaron el Idilio de Sigfrido , dirigido por Semyon Bychkov; el Bläserquintett, op. 10 , de Pavel Haas, asesinado en Auschwitz; y el Klavierquartett de Mahler, con excelentes prestaciones de miembros de la Orquesta del Festival.

La auténtica catarsis llegó con la intervención de una hora del prestigioso jurista Julien Michel Friedman, muy conocido en Alemania, quien perdió a casi toda su familia en el Holocausto; solo sobrevivieron sus padres y su abuela gracias a Oskar Schindler. Invitado por Katharina Wagner, su emocionado discurso fue interrumpido por los aplausos de un Festspielhaus abarrotado en un concierto gratuito.

El 'Rienzi' de Wagner estrenado en Bayreuth 
El ‘Rienzi’ de Wagner estrenado en Bayreuth Enrico Nawrath

Con este trasfondo se presentó el estreno de la nueva producción de Rienzi , ópera excluida del canon oficial de Bayreuth –establecido por Wagner y familia desde El holandés errante hasta Parsifal –. La decisión de Katharina Wagner de recuperar precisamente esta obra, tan vinculada simbólicamente al imaginario político y favorita de Adolf Hitler, se saldó con un rotundo éxito y largas ovaciones.

En el papel protagonista, el tenor austríaco Andreas Schager afrontó con la solidez de su instrumento de heldentenor un rol de enorme exigencia. Su interpretación destacó por la potencia y resistencia vocal, aunque los intentos de refinamiento evidenciaron sus limitaciones técnicas. La soprano Gabriela Scherer defendió con solvencia escénica una Irene vocalmente correcta, aunque quedó eclipsada por el magnífico Adriano de Jennifer Holloway. Habitual intérprete del repertorio Falcon francés, la soprano estadounidense fue la figura más distinguida del reparto gracias a la elegancia de su fraseo, el refinamiento estilístico y la frescura del timbre.

Mención especial para el Coro del Festival, auténtico protagonista de la velada en una partitura de extraordinaria exigencia, resuelta con brillantez tanto por las voces masculinas como por las femeninas. Triunfó igualmente la dirección musical de Nathalie Stutzmann, cuya lectura, de elegante inspiración belcantista, puso de relieve el carácter experimental de una obra profundamente influida por la grand opéra francesa.

La producción de las directoras húngaras Alexandra Szemerédy y Magdolna Parditka situó la acción en una sociedad apocalíptica de estética brutalista. Una propuesta visualmente poderosa y teatralmente estimulante que confirmó uno de los grandes éxitos del Festival de Bayreuth 2026 y devolvió a Rienzi , aunque solo por este verano, al lugar donde nunca antes había sonado: la Colina Verde.

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