El éxito literario más inesperado del verano

Laura Autonell (Taradell, 1963) había escrito toda su vida, como tanta gente, sin muchas pretensiones. Pero hace seis años su marido falleció y sus prioridades cambiaron: “Las horas que habría estado con él las he dedicado a escribir, he llenado su ausencia con historias. Es como si me hubiera vuelto a casar, pero con la literatura”, asegura, porque de esa pérdida primero salió una novela autoeditada, Un polsim de sal, y recientemente una novela que en pocas semanas se ha consolidado entre las más vendidas gracias al boca oreja, La Llibreria de les Hores Mortes (Columna), junto a autores como Regina Rodríguez Sirvent, Gil Pratsobrerroca, Siri Hustvedt o el mismísimo Homero con la nueva traducción al catalán de su Odisea.

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 ‘La Llibreria de les Hores Mortes’ de Laura Autonell, novela revelación  

Laura Autonell (Taradell, 1963) había escrito toda su vida, como tanta gente, sin muchas pretensiones. Pero hace seis años su marido falleció y sus prioridades cambiaron: “Las horas que habría estado con él las he dedicado a escribir, he llenado su ausencia con historias. Es como si me hubiera vuelto a casar, pero con la literatura”, asegura, porque de esa pérdida primero salió una novela autoeditada, Un polsim de sal, y recientemente una novela que en pocas semanas se ha consolidado entre las más vendidas gracias al boca oreja, La Llibreria de les Hores Mortes (Columna), junto a autores como Regina Rodríguez Sirvent, Gil Pratsobrerroca, Siri Hustvedt o el mismísimo Homero con la nueva traducción al catalán de su Odisea.

En el libro, la vida de Etna, una joven de la zona alta de Barcelona con la vida resuelta, recibe una sacudida cuando tras de la muerte de su padre se queda sin herencia, se le hunde el mundo y pierde las certezas que tenía. En cambio, hereda de su madre un piso y un local en el Raval, donde decide montar una librería, un proceso en el cual irá descubriendo unos secretos familiares y sus consecuencias. “Hace 45 años que soy tendera –regenta un comercio de material deportivo en Taradell– y soy fan del comercio de proximidad, que acoge clientes que acaban siendo amigos, pero los hábitos de compra han cambiado mucho”, cuenta Autonell, y añade que “una librería, además, tiene un punto mágico”.

“Publiqué mi primer libro precisamente gracias a una librera, pero luego sentí que me tenía que formar, y lo hice a la Escola d’Escriptura del Ateneu Barcelonès, que me fue muy útil para ponerme manos a la obra”, explica, y señala que escogió Barcelona y el Raval porque “Etna tenía que caer de muy arriba a muy abajo, y aquí era más fácil”, desde su perspectiva, aunque ahora ve el barrio “de otra manera, hay gente muy buena”, apunta, y recuerda que cuando decidió situar su librería en la calle Elisabets, delante de La Central del Raval –“pensé que si en realidad había una, la mía de ficción sería posible”–, en la aplicación móvil de mapas vio a un indigente leyendo: “Ya lo tenía pensado como personaje, y la coincidencia me hizo creer que en la novela lo tenía que hacer crecer”, y tiene un papel determinante.

Como tendera, la escritora es “fan del comercio de proximidad, pero la librería, además, tiene un punto mágico”

Convertida en la sorpresa literaria del verano, Autonell concede que el hecho de que en el título y en la trama haya una librería le puede haber jugado a favor, como también opina su editora, Glòria Gasch, porque el libro es tanto una “reivindicación de la librería como del poder transformador de la lectura, que aparece en el libro como una manera de comprender el pasado y reconstruir la identidad para abrirnos a las nuevas oportunidades que puede ofrecer la vida”. Autonell, que tiene previsto jubilarse en diciembre, no quiere perder el tiempo y ya ha escrito una novela negra situada en su pueblo, quiere reescribir su debut y trabaja en otro libro: “Las circunstancias han sido las que han sido, pero a mi edad, vivir esto es un sueño”.

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