El castillo medieval de Jaén que parece sacado de una película: vistas infinitas y casi sin turistas

Se conserva de manera excepcional pese a que este recinto defensivo se construyó en el siglo XII . Su enclave estratégico le permite controlar Sierra Morena por el norte y toda la campiña de la provincia jiennense por el sur. El castillo de Baños de la Encina tiene una forma elíptica, adaptándose a la orografía y se encuentra ubicado en el Cerro del Cueto. Además de la riqueza histórica que atesora, tiene unas impresionantes vistas al estar en una elevación rocosa de 430 m sobre el nivel del mar, desde la que contemplar la cola del embalse del Rumblar, un pantano no muy grande (con 126 hectómetros cúbicos de capacidad) pero que cuenta con una playa de interior en la provincia de Jaén. Este majestuoso castillo es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar árabe de la época almohade y su estado de conservación es excelente. De hecho, es considerada la fortaleza más antigua de España y la segunda más antigua de Europa y Baños de la Encina fue el primer municipio español en ondear la bandera del Consejo de Europa, gracias a la antiguedad de este recinto fortificado. También se lo conoce como la « fortaleza de los siete reyes », ya que en él estuvieron más o menos tiempo Alfonso VII, Alfonso VIII, Alfonso IX, Pedro II, Sancho VIII, Fernando III y Fernando el Católico. Incluso se dice que Fernando III el Santo nació en esta fortaleza en 1189. Aunque tradicionalmente se creía que el castillo de Baños de la Encina fue edificado durante el reinado de al-Hakam II en la segunda mitad del siglo X, las últimas investigaciones han descubierto que la edificación de este conjunto defensivo fue en un periodo anterior a los acontecimientos bélicos que culminaron con la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), para servir de baluarte defensivo junto a los castillos de Castro Ferral, Las Navas de Tolosa o Vilches, ante el avance de las tropas cristianas, guiadas por sus monarcas, entre los que destacarían Alfonso VII y Alfonso VIII.Parece de piedra pero está hecho de tapialLo que sí es cierto es que era un recinto fortificado destinado al uso militar y sus características son diferentes a las de las fortalezas en las que vivían los califas o los reyes musulmanes. Llama la atención el material con el que está construido: tapial o tabiyya , típicamente árabe y elaborado a base de una mezcla de arcilla, arena, cal y piedras muy menudas, colocado en cajas que se superponen las unas y las otras, en un procedimiento de construcción mucho más rápido y barato que las cuidadas obras de mampostería o sillares y que le confiere una extraordinaria fortaleza y resistencia. Es una de las muestras más evidentes de que se utilizaba para el acuartelamiento de las tropas bereberes alistadas para las campañas que se desarrollaban contra los cristianos. Como curiosidad, señalar que la pintura con la que recubrían los muros, imitaban los sillares de piedra , para ocultar la pobreza de este material e impresionar al enemigo. La fortaleza está formada por un alcázar y un recinto exterior que tiene 14 torres cuadradas realizadas en tapial de argamasa y una torre del homenaje en mampostería irregular. En su interior, las intervenciones arqueológicas han puesto de manifiesto, una ocupación desde época prehistórica a la romana. Y también se conservan restos de un poblado de la Edad del Bronce así como de una escalinata que pudo pertenecer a un edificio de culto romano de grandes dimensiones. En la Edad Media, ante el avance de los ejércitos cristianos, se crea una red de fortificaciones en el entorno de Sierra Morena, de la que formará parte el castillo de Baños, erigido en el siglo XII por los almohades y reforzado por los castellanos tras su conquista en 1225. Parte del interior del Castillo de Burgalimar, en Sierra Morena en la provincia de Jaén Diputación de JaénDentro del recinto se disponen diferentes estancias, de planta cuadrada, a ambos lados, existiendo en la zona central, un aljibe de planta rectangular, dividido en dos salas por un muro medianero, cubiertas por bóvedas de cañón. La entrada al castillo se realizaba en recodo , utilizando un estrecho pasillo que se formaría entre la muralla y las diferentes estancias, para alcanzar la parte sur del recinto. Hacia el norte, las dependencias de la fortaleza estarían separadas o distribuidas siguiendo otro vial, en esta ocasión empedrado, que llegaría hasta la torre más septentrional del recinto. Estas dos calles dividen y ordenan la mitad septentrional del castillo en tres alargados espacios, a la vez que daban acceso a las torres, en cuyo interior se disponen pequeñas estancias superpuestas. Ambas calles se cortan con la reforma cristiana y la construcción del alcazarejo, pero se conservan algunos restos en este nuevo espacio cristiano. En la zona occidental del lienzo de muralla, se emplaza la Pontanilla, puerta delimitada por dos muros, posteriormente reformados, con el mismo sistema defensivo que la entrada principal, con un pasillo estrecho y quebrado. Cuentan las leyendas que, después de grandes lluvias, en los alrededores del Castillo se encontraban monedas de oro de la época nazarí.Vista aérea del Castillo de Burgalimar y su interior Diputación de JaénTras la conquista por Fernando III de Castilla en 1225 se produce un reordenamiento interno del castillo y de su sistema defensivo. Se construye en la zona norte el Alcazarejo, con un torreón circular y dos murallas de sillarejos que se adosan a los lienzos musulmanes del castillo. Así se obtiene un espacio romboidal, que se convierte en el último reducto defensivo y protege la Torre del Homenaje, que sustituye a la original torre islámica. De mayores dimensiones y edificada en mampostería, se accedería a ella por los adarves laterales. En el interior del recinto externo se han documentado otras dependencias castellanas, como un espacio de almacén y bodega en el rincón este y estructuras posiblemente destinadas a horno para pan y lagar.La utilización del Castillo como recinto militar se mantiene hasta el siglo XVII, cuando comienza a deteriorarse hasta el siglo XIX, cuando el patio de armas comenzó a utilizarse como cementerio hasta 1928, afectando de manera grave a los restos arqueológicos, y pudiéndose observar hoy las marcas de los nichos en algunos lienzos de la muralla oeste. Se conserva de manera excepcional pese a que este recinto defensivo se construyó en el siglo XII . Su enclave estratégico le permite controlar Sierra Morena por el norte y toda la campiña de la provincia jiennense por el sur. El castillo de Baños de la Encina tiene una forma elíptica, adaptándose a la orografía y se encuentra ubicado en el Cerro del Cueto. Además de la riqueza histórica que atesora, tiene unas impresionantes vistas al estar en una elevación rocosa de 430 m sobre el nivel del mar, desde la que contemplar la cola del embalse del Rumblar, un pantano no muy grande (con 126 hectómetros cúbicos de capacidad) pero que cuenta con una playa de interior en la provincia de Jaén. Este majestuoso castillo es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar árabe de la época almohade y su estado de conservación es excelente. De hecho, es considerada la fortaleza más antigua de España y la segunda más antigua de Europa y Baños de la Encina fue el primer municipio español en ondear la bandera del Consejo de Europa, gracias a la antiguedad de este recinto fortificado. También se lo conoce como la « fortaleza de los siete reyes », ya que en él estuvieron más o menos tiempo Alfonso VII, Alfonso VIII, Alfonso IX, Pedro II, Sancho VIII, Fernando III y Fernando el Católico. Incluso se dice que Fernando III el Santo nació en esta fortaleza en 1189. Aunque tradicionalmente se creía que el castillo de Baños de la Encina fue edificado durante el reinado de al-Hakam II en la segunda mitad del siglo X, las últimas investigaciones han descubierto que la edificación de este conjunto defensivo fue en un periodo anterior a los acontecimientos bélicos que culminaron con la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), para servir de baluarte defensivo junto a los castillos de Castro Ferral, Las Navas de Tolosa o Vilches, ante el avance de las tropas cristianas, guiadas por sus monarcas, entre los que destacarían Alfonso VII y Alfonso VIII.Parece de piedra pero está hecho de tapialLo que sí es cierto es que era un recinto fortificado destinado al uso militar y sus características son diferentes a las de las fortalezas en las que vivían los califas o los reyes musulmanes. Llama la atención el material con el que está construido: tapial o tabiyya , típicamente árabe y elaborado a base de una mezcla de arcilla, arena, cal y piedras muy menudas, colocado en cajas que se superponen las unas y las otras, en un procedimiento de construcción mucho más rápido y barato que las cuidadas obras de mampostería o sillares y que le confiere una extraordinaria fortaleza y resistencia. Es una de las muestras más evidentes de que se utilizaba para el acuartelamiento de las tropas bereberes alistadas para las campañas que se desarrollaban contra los cristianos. Como curiosidad, señalar que la pintura con la que recubrían los muros, imitaban los sillares de piedra , para ocultar la pobreza de este material e impresionar al enemigo. La fortaleza está formada por un alcázar y un recinto exterior que tiene 14 torres cuadradas realizadas en tapial de argamasa y una torre del homenaje en mampostería irregular. En su interior, las intervenciones arqueológicas han puesto de manifiesto, una ocupación desde época prehistórica a la romana. Y también se conservan restos de un poblado de la Edad del Bronce así como de una escalinata que pudo pertenecer a un edificio de culto romano de grandes dimensiones. En la Edad Media, ante el avance de los ejércitos cristianos, se crea una red de fortificaciones en el entorno de Sierra Morena, de la que formará parte el castillo de Baños, erigido en el siglo XII por los almohades y reforzado por los castellanos tras su conquista en 1225. Parte del interior del Castillo de Burgalimar, en Sierra Morena en la provincia de Jaén Diputación de JaénDentro del recinto se disponen diferentes estancias, de planta cuadrada, a ambos lados, existiendo en la zona central, un aljibe de planta rectangular, dividido en dos salas por un muro medianero, cubiertas por bóvedas de cañón. La entrada al castillo se realizaba en recodo , utilizando un estrecho pasillo que se formaría entre la muralla y las diferentes estancias, para alcanzar la parte sur del recinto. Hacia el norte, las dependencias de la fortaleza estarían separadas o distribuidas siguiendo otro vial, en esta ocasión empedrado, que llegaría hasta la torre más septentrional del recinto. Estas dos calles dividen y ordenan la mitad septentrional del castillo en tres alargados espacios, a la vez que daban acceso a las torres, en cuyo interior se disponen pequeñas estancias superpuestas. Ambas calles se cortan con la reforma cristiana y la construcción del alcazarejo, pero se conservan algunos restos en este nuevo espacio cristiano. En la zona occidental del lienzo de muralla, se emplaza la Pontanilla, puerta delimitada por dos muros, posteriormente reformados, con el mismo sistema defensivo que la entrada principal, con un pasillo estrecho y quebrado. Cuentan las leyendas que, después de grandes lluvias, en los alrededores del Castillo se encontraban monedas de oro de la época nazarí.Vista aérea del Castillo de Burgalimar y su interior Diputación de JaénTras la conquista por Fernando III de Castilla en 1225 se produce un reordenamiento interno del castillo y de su sistema defensivo. Se construye en la zona norte el Alcazarejo, con un torreón circular y dos murallas de sillarejos que se adosan a los lienzos musulmanes del castillo. Así se obtiene un espacio romboidal, que se convierte en el último reducto defensivo y protege la Torre del Homenaje, que sustituye a la original torre islámica. De mayores dimensiones y edificada en mampostería, se accedería a ella por los adarves laterales. En el interior del recinto externo se han documentado otras dependencias castellanas, como un espacio de almacén y bodega en el rincón este y estructuras posiblemente destinadas a horno para pan y lagar.La utilización del Castillo como recinto militar se mantiene hasta el siglo XVII, cuando comienza a deteriorarse hasta el siglo XIX, cuando el patio de armas comenzó a utilizarse como cementerio hasta 1928, afectando de manera grave a los restos arqueológicos, y pudiéndose observar hoy las marcas de los nichos en algunos lienzos de la muralla oeste.  Se conserva de manera excepcional pese a que este recinto defensivo se construyó en el siglo XII . Su enclave estratégico le permite controlar Sierra Morena por el norte y toda la campiña de la provincia jiennense por el sur. El castillo de Baños de la Encina tiene una forma elíptica, adaptándose a la orografía y se encuentra ubicado en el Cerro del Cueto. Además de la riqueza histórica que atesora, tiene unas impresionantes vistas al estar en una elevación rocosa de 430 m sobre el nivel del mar, desde la que contemplar la cola del embalse del Rumblar, un pantano no muy grande (con 126 hectómetros cúbicos de capacidad) pero que cuenta con una playa de interior en la provincia de Jaén. Este majestuoso castillo es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar árabe de la época almohade y su estado de conservación es excelente. De hecho, es considerada la fortaleza más antigua de España y la segunda más antigua de Europa y Baños de la Encina fue el primer municipio español en ondear la bandera del Consejo de Europa, gracias a la antiguedad de este recinto fortificado. También se lo conoce como la « fortaleza de los siete reyes », ya que en él estuvieron más o menos tiempo Alfonso VII, Alfonso VIII, Alfonso IX, Pedro II, Sancho VIII, Fernando III y Fernando el Católico. Incluso se dice que Fernando III el Santo nació en esta fortaleza en 1189. Aunque tradicionalmente se creía que el castillo de Baños de la Encina fue edificado durante el reinado de al-Hakam II en la segunda mitad del siglo X, las últimas investigaciones han descubierto que la edificación de este conjunto defensivo fue en un periodo anterior a los acontecimientos bélicos que culminaron con la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), para servir de baluarte defensivo junto a los castillos de Castro Ferral, Las Navas de Tolosa o Vilches, ante el avance de las tropas cristianas, guiadas por sus monarcas, entre los que destacarían Alfonso VII y Alfonso VIII.Parece de piedra pero está hecho de tapialLo que sí es cierto es que era un recinto fortificado destinado al uso militar y sus características son diferentes a las de las fortalezas en las que vivían los califas o los reyes musulmanes. Llama la atención el material con el que está construido: tapial o tabiyya , típicamente árabe y elaborado a base de una mezcla de arcilla, arena, cal y piedras muy menudas, colocado en cajas que se superponen las unas y las otras, en un procedimiento de construcción mucho más rápido y barato que las cuidadas obras de mampostería o sillares y que le confiere una extraordinaria fortaleza y resistencia. Es una de las muestras más evidentes de que se utilizaba para el acuartelamiento de las tropas bereberes alistadas para las campañas que se desarrollaban contra los cristianos. Como curiosidad, señalar que la pintura con la que recubrían los muros, imitaban los sillares de piedra , para ocultar la pobreza de este material e impresionar al enemigo. La fortaleza está formada por un alcázar y un recinto exterior que tiene 14 torres cuadradas realizadas en tapial de argamasa y una torre del homenaje en mampostería irregular. En su interior, las intervenciones arqueológicas han puesto de manifiesto, una ocupación desde época prehistórica a la romana. Y también se conservan restos de un poblado de la Edad del Bronce así como de una escalinata que pudo pertenecer a un edificio de culto romano de grandes dimensiones. En la Edad Media, ante el avance de los ejércitos cristianos, se crea una red de fortificaciones en el entorno de Sierra Morena, de la que formará parte el castillo de Baños, erigido en el siglo XII por los almohades y reforzado por los castellanos tras su conquista en 1225. Parte del interior del Castillo de Burgalimar, en Sierra Morena en la provincia de Jaén Diputación de JaénDentro del recinto se disponen diferentes estancias, de planta cuadrada, a ambos lados, existiendo en la zona central, un aljibe de planta rectangular, dividido en dos salas por un muro medianero, cubiertas por bóvedas de cañón. La entrada al castillo se realizaba en recodo , utilizando un estrecho pasillo que se formaría entre la muralla y las diferentes estancias, para alcanzar la parte sur del recinto. Hacia el norte, las dependencias de la fortaleza estarían separadas o distribuidas siguiendo otro vial, en esta ocasión empedrado, que llegaría hasta la torre más septentrional del recinto. Estas dos calles dividen y ordenan la mitad septentrional del castillo en tres alargados espacios, a la vez que daban acceso a las torres, en cuyo interior se disponen pequeñas estancias superpuestas. Ambas calles se cortan con la reforma cristiana y la construcción del alcazarejo, pero se conservan algunos restos en este nuevo espacio cristiano. En la zona occidental del lienzo de muralla, se emplaza la Pontanilla, puerta delimitada por dos muros, posteriormente reformados, con el mismo sistema defensivo que la entrada principal, con un pasillo estrecho y quebrado. Cuentan las leyendas que, después de grandes lluvias, en los alrededores del Castillo se encontraban monedas de oro de la época nazarí.Vista aérea del Castillo de Burgalimar y su interior Diputación de JaénTras la conquista por Fernando III de Castilla en 1225 se produce un reordenamiento interno del castillo y de su sistema defensivo. Se construye en la zona norte el Alcazarejo, con un torreón circular y dos murallas de sillarejos que se adosan a los lienzos musulmanes del castillo. Así se obtiene un espacio romboidal, que se convierte en el último reducto defensivo y protege la Torre del Homenaje, que sustituye a la original torre islámica. De mayores dimensiones y edificada en mampostería, se accedería a ella por los adarves laterales. En el interior del recinto externo se han documentado otras dependencias castellanas, como un espacio de almacén y bodega en el rincón este y estructuras posiblemente destinadas a horno para pan y lagar.La utilización del Castillo como recinto militar se mantiene hasta el siglo XVII, cuando comienza a deteriorarse hasta el siglo XIX, cuando el patio de armas comenzó a utilizarse como cementerio hasta 1928, afectando de manera grave a los restos arqueológicos, y pudiéndose observar hoy las marcas de los nichos en algunos lienzos de la muralla oeste. RSS de noticias de viajar

Te Puede Interesar