De la macro a la micro

A menudo comento grandes cifras macroeconómicas y me encuentro con mucho escepticismo. Da igual si es en el mundo empresarial o en otros ámbitos sociales. Los últimos datos de Catalunya, por ejemplo, muestran un crecimiento de la actividad económica del 2,7% en el 2025 (eso es PIB en euros constantes) y una inflación del 3,1% (el IPC interanual del mes de marzo). El ritmo de expansión de la economía es considerable y la inflación no es demasiado elevada, aunque la tendencia no es buena. Estos datos macro son positivos pero la gente no se los cree. Cada persona vive una realidad micro diferente. Son muchos los que no ven en su día a día la prosperidad que muestran las cifras oficiales y este es uno de los motivos por los cuales crece la desconfianza. Generando desafección y apoyo por alternativas políticas radicales y populistas.

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 A menudo comento grandes cifras macroeconómicas y me encuentro con mucho escepticismo. Da igual si es en el mundo empresarial o en otros ámbitos sociales. Los últimos datos de Catalunya, por ejemplo, muestran un crecimiento de la actividad económica del 2,7% en el 2025 (eso es PIB en euros constantes) y una inflación del 3,1% (el IPC interanual del mes de marzo). El ritmo de expansión de la economía es considerable y la inflación no es demasiado elevada, aunque la tendencia no es buena. Estos datos macro son positivos pero la gente no se los cree. Cada persona vive una realidad micro diferente. Son muchos los que no ven en su día a día la prosperidad que muestran las cifras oficiales y este es uno de los motivos por los cuales crece la desconfianza. Generando desafección y apoyo por alternativas políticas radicales y populistas.Seguir leyendo…  

A menudo comento grandes cifras macroeconómicas y me encuentro con mucho escepticismo. Da igual si es en el mundo empresarial o en otros ámbitos sociales. Los últimos datos de Catalunya, por ejemplo, muestran un crecimiento de la actividad económica del 2,7% en el 2025 (eso es PIB en euros constantes) y una inflación del 3,1% (el IPC interanual del mes de marzo). El ritmo de expansión de la economía es considerable y la inflación no es demasiado elevada, aunque la tendencia no es buena. Estos datos macro son positivos pero la gente no se los cree. Cada persona vive una realidad micro diferente. Son muchos los que no ven en su día a día la prosperidad que muestran las cifras oficiales y este es uno de los motivos por los cuales crece la desconfianza. Generando desafección y apoyo por alternativas políticas radicales y populistas.

En las últimas semanas hemos vivido claros síntomas de este malestar. Las manifestaciones de payeses, maestros y médicos son ejemplos. A veces pienso, si eso pasa cuando la economía crece al 2,7% y a duras penas hemos notado todavía la crisis bélica del golfo Pérsico, ¿qué sucederá si la guerra se prolonga y empiezan las restricciones de suministro y el encarecimiento de combustibles y otros productos?

Si la productividad crece poco, es imposible que aumenten los sueldos y el nivel de vida como la gente desearía

La paradoja entre los datos macro y la realidad micro tiene varias explicaciones complementarias. En algunas, empieza a haber un consenso. El crecimiento del 2,7% tiene un elevado componente de puro crecimiento poblacional (más inmigración) y el crecimiento del PIB por persona ocupada es bajo. Si la productividad crece poco, es imposible que aumenten los sueldos y el nivel de vida como la gente desearía. Un segundo elemento que explica el malestar social es la crisis de la vivienda. Su escasez y alto coste no capta bien el IPC y es una fuente de frustración social, especialmente para los jóvenes.

En Catalunya la desigualdad de los ingresos (después de impuestos y subsidios) es bastante estable, pero no pasa lo mismo con la desigualdad de la riqueza, debido a que el encarecimiento de los inmuebles beneficia solo a los que ya tienen vivienda. Por desgracia, las políticas públicas están agravando el problema: las regulaciones provocan más escasez y ante una oferta rígida, los subsidios impulsan la demanda y se traducen en un aumento de los precios. Finalmente, el malestar de muchos profesionales del sector público, aunque los recursos destinados a educación y sanidad hayan aumentado mucho a lo largo de los años, responde en parte a carencias organizativas y presiones corporativistas, pero también es consecuencia del excepcional crecimiento de la población y su mayor complejidad. Se ha desbordado la capacidad del sistema, como ha pasado con las infraestructuras públicas de transporte, que son también otro fuente de desafección.

Los datos macro son ciertos y si la crisis del Golfo es corta, pueden continuar. Pero no deben conducir a la complacencia. La ciudadanía vive la micro, y esta, para muchos, no va bien.

 Economía

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