Después del éxito fulgurante de su primera novela, Criadas y señoras , que publicó en el 2009 y de la que vendió 15 millones de ejemplares en todo el mundo, a Kathryn Stockett le llevó doce años escribir la segunda, El club de las indomables (Planeta), hasta el punto de que su editorial en Estados Unidos rompió el contrato tras presionarla para que la acabara.
La autora del superventas ‘Criadas y señoras’ regresa 17 años después con ‘El club de las indomables’
Después del éxito fulgurante de su primera novela, Criadas y señoras , que publicó en el 2009 y de la que vendió 15 millones de ejemplares en todo el mundo, a Kathryn Stockett le llevó doce años escribir la segunda, El club de las indomables (Planeta), hasta el punto de que su editorial en Estados Unidos rompió el contrato tras presionarla para que la acabara.
“Estuve de gira con The help (el título en inglés de su ópera prima, llevada al cine en el 2011 con Emma Stone como protagonista) durante cuatro años y medio, y después me senté a escribir. Resultaba un poco abrumador volver a enfrentarme a la página en blanco y tuve muchos comienzos fallidos”, reconoce la autora, nacida en Jackson (Misisipi) en 1969. “Me había dicho a mí misma que iba a escribir un libro muy corto, que no suscitara la controversia del anterior. Pero aprendí muy pronto que era imposible”, dice ante las 891 páginas de su regreso.
“Hitler contactó con el presidente de la Sociedad Americana de Eugenesia para que fuera a Alemania a enseñar a los nazis”
Es la extensión que necesitó para abordar el trasfondo de racismo, sexismo, discriminación e hipocresía de su nueva historia, ambientada, como la anterior, en el estado de Misisipi, pero esta vez en 1933 y no en la década de los años 60, por lo que tuvo que documentarse concienzudamente: “Me topé con una ley de Misisipi de 1927 que legalizaba la esterilización de cualquier persona que se considerara débil mental, que tuviera epilepsia o lo que hoy llamamos autismo”, recuerda sobre la “chispa” que iluminó su imaginación literaria y puso fin a la sequía que la había entristecido.
Y claro, la mayoría de esas personas consideradas “indeseables” eran mujeres, explica Stockett, que ahora vive en Nueva York. “Fue realmente impactante comprender que eso estaba ocurriendo en Estados Unidos y tuve que buscar a fondo para encontrar los relatos de las que fueron esterilizadas en los años 30, 40 y 50. Eran pobres, no podían defenderse y seguramente tenían hijos fuera del matrimonio, por lo que se las tachaba de promiscuas. Las leyes se aprovechaban de ellas”.
Hallado ese filón narrativo, hace cinco años, The Calamity Club (el título original en inglés) fue cobrando forma: “Entonces el libro empezó a despegar de verdad”, celebra sobre el tema, la eugenesia, que le sirvió de inspiración novelesca: “Se consideraba una forma de purificar la sociedad. En la década de los 30, Adolf Hitler se puso en contacto con el presidente de la Sociedad Eugenésica, Harry H. Laughlin, y le pidió que fuera a Alemania para enseñarle cómo lo hacían. Eso fue impactante. Pensar que nosotros, como estadounidenses, habíamos desempeñado un papel en el dramático plan nazi me resultaba espantoso”.
A Stockett no le interesa tanto escribir sobre la época contemporánea como analizar las similitudes entre pasado y presente, así que la conversación deriva hacia el contraste entre el Misisipi de la gran depresión y el actual. “Los derechos civiles se aprobaron en 1964, gracias a Dios, y desde entonces las cosas sin duda han mejorado mucho, pero, claro, la gente sigue siendo racista”, argumenta la escritora, en desacuerdo con la “política conservadora” de su tierra, donde Donald Trump obtuvo más del 60% en las presidenciales del 2024. Aquel Sur retratado por Mark Twain, William Faulkner y, sobre todo, su admirada Eudora Welty, por tanto, aún existe.
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