Timothy Garton Ash, cronista de la Europa después del muro, gana el Princesa de Asturias de Ciencias Sociales

Timothy Garton Ash (Londres, 1955) ha documentado en vivo la historia europea de las últimas cuatro décadas desde su doble papel de historiador y periodista. Profesor de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, ha trazado en sus libros una historia del presente europeo que ha compendiado en libros como  Libertad de palabraLos hechos son subversivos o el propio Historia del presente, todos en Tusquets. Representante del viejo liberalismo ilustrado, estudió Historia Moderna en Oxford, donde se interesó por la resistencia de los alemanes a Hitler, lo que le llevó a vivir en Berlín y a conocer en profundidad los países de la antigua Europa del Este. Justamente en su libro La linterna mágica (Taurus) narra el momento en el que la Europa Oriental del otro lado del muro de Berlín comienza a zozobrar, un momento que él vive en primera persona, incluidas las primeras elecciones libres en Polonia.

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 El historiador, periodista y ensayista británico ha sido durante décadas un agudo analista del mundo occidental y de los peligros que acechan a la democracia liberal  

Timothy Garton Ash (Londres, 1955) ha documentado en vivo la historia europea de las últimas cuatro décadas desde su doble papel de historiador y periodista. Profesor de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, ha trazado en sus libros una historia del presente europeo que ha compendiado en libros como  Libertad de palabraLos hechos son subversivos o el propio Historia del presente, todos en Tusquets. Representante del viejo liberalismo ilustrado, estudió Historia Moderna en Oxford, donde se interesó por la resistencia de los alemanes a Hitler, lo que le llevó a vivir en Berlín y a conocer en profundidad los países de la antigua Europa del Este. Justamente en su libro La linterna mágica (Taurus) narra el momento en el que la Europa Oriental del otro lado del muro de Berlín comienza a zozobrar, un momento que él vive en primera persona, incluidas las primeras elecciones libres en Polonia.

Aunque quizá su libro más personal sea Europa (Taurus/Arcàdia), aparecido en 2023 y en el que mezcla la historia del viejo continente de las últimas cuatro décadas con sus vivencias personales, desde sus encuentros con la gente de las localidades que han cambiado una y otra vez de nombre y de país en la Europa Oriental, hasta una conversación con Putin en 1994 que muestra que sus ambiciones postimperiales ya eran tempranas.

Con motivo de una entrevista concedida por este libro a La Vanguardia -diario que le concedió su premio de Periodismo en 2025-, Garton Ash repasaba el giro que ha vivido en los últimos años la historia del continente. “Los años noventa y el inicio del milenio fueron uno de los periodos más esperanzadores de toda la historia europea y una de las cosas que nos ha llevado a la cascada de crisis que llevamos desde 2008 es que nos engañamos creyendo que las cosas iban a continuar yendo a nuestra manera, que la historia iba ya a continuar yendo por nuestra vía. Una parte de lo sucedido estos años es reversible. El mundo a nuestro alrededor ha cambiado. Y en vez de un mundo que sigue a Europa para convertirse en un ejemplo de multilateralismo y gobernanza postnacional multinivel, estamos compitiendo con grandes poderes, China, Rusia, EE.UU., Turquía, Brasil, India, Sudáfrica. Y se comportan más como lo hacían los grandes poderes o imperios europeos del XIX que los de final del siglo XX”.

“Europa se convenció de que la historia estaba de nuestro lado, nos convertimos en complacientes, perezosos, negligimos a la otra mitad de nuestras propias sociedades”

Y reflexionaba que “es un mundo más peligroso y los europeos no nos hacemos ningún favor en cerrar los ojos a ello y mantener pensamientos ilusorios, Europa ya ha tenido demasiado wishful thinking. Debemos reconocer que es el mundo donde estamos y adaptarnos”.

Garton Ash cree que el gran problema de Occidente en las últimas décadas ha sido la arrogancia. “Específicamente, la soberbia. Nos convencimos de que la historia estaba de nuestro lado, nos convertimos en complacientes, perezosos, negligimos a la otra mitad de nuestras propias sociedades. Por toda Europa. La libertad económica es un componente indispensable de la libertad. La necesitamos. Pero un liberalismo reducido solo a una dimensión, al liberalismo económico, sin liberalismo político, cultural y social, no es liberalismo para nada. Y es lo que sucedió en los noventa e inicios del milenio, los mercados libres iban a hacerlo todo, y por ese error estamos pagando ahora un precio muy alto”.

Y subrayaba que “mi versión del liberalismo, como la de Dworkin, Rawls o Ralf Dahrendorf, fue siempre un liberalismo igualitario. Creíamos que necesitas un significativo nivel de igualdad para posibilitar la libertad individual, lo que Dahrendorf llamaba el suelo común: todos tienen que tener educación, sanidad, vivienda, oportunidades en el mercado laboral. Es lo que perdimos en los noventa y los dos mil y el populismo llegó y dijo: te vemos, te escuchamos, vamos a hacer las cosas que necesitas. Así que parte de hacer que retroceda el populismo es atender las necesidades sociales de la otra mitad de nuestras sociedades.

“Trump conecta con la frustración de ser ignorado y no respetado, con ese enfado acumulado”

Ya en ese momento, 2023, su olfato analítico le llevó a aventurar el resultado electoral en EE.UU.. “Estoy preocupado por la democracia de EE.UU.. Si me pone una pistola en la cabeza y me pregunta quién será el próximo presidente de EE.UU., le diré que Trump. Y será un desastre para EE.UU., una catástrofe para Ucrania, un gran desafío para Europa…”. Unas palabras proféticas cuando aún parecía que Trump no podía volver a ser elegido tras la toma del Congreso por sus seguidores. “Puedo entender que haya alguna gente que le gusten sus políticas, pero, ¿cómo pueden votar por un ser humano tan absoluta e incomprensiblemente desagradable? Conecta con la frustración de ser ignorado y no respetado, con ese enfado acumulado que hace que a pesar de todo estén preparados para votar por él antes que permitir el paso a las élites liberales”, reflexionaba.

Y concluía su libro Europa con optimismo, abordando el sentimiento de declive en el viejo continente y de los ecos de El mundo de ayer de Stefan Zweig. “Mucha gente habla hoy de El mundo de ayer de Zweig. Yo siento fuertemente que necesitamos evitar su fatalismo. Se escribió cuando Europa estaba en llamas y su desesperación le llevó al suicidio. Mucho de lo que hemos logrado en Europa desde 1945 está aún en su sitio, golpeado, amenazado, pero ahí. Hay muchísimo que defender. La combinación que necesitamos es pesimismo del intelecto y optimismo de la voluntad. Pesimismo intelectual por reconocer la profundidad de los problemas que tenemos, hay que analizar cómo ayudar a Ucrania a ganar la guerra, tratar la cuestión de la inmigración masiva, ayudar a arreglar la guerra entre Israel y Hamas, volver a ganar la otra mitad de nuestras propias sociedades, pero también debemos tener el optimismo de la voluntad de creer que es posible”.

El jurado del Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026 ha sido presidido por Emilio Lamo de Espinosa, con Jaime Pérez Renovales como secretario e integrado por Marta Elvira Rojo Jorge Freire, Teresa Freixes, Javier Garciadiego, Pablo Hernández de Cos, Silvia Iranzo, Ricardo Martí Fluxá, Manuel Menéndez, Sir Robin Niblett, Leandro Prados de la Escosura, María Dolores Puga, Valerio Rocco Lozano, Fernando Vallespín y Astrid Wagner.

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