En 2010, el saxofonista Sonny Rollins inauguraba el Festival de Jazz de Barcelona despidiéndose para siempre del público. No iba a subir más a los escenarios. Sin embargo, al cabo de dos años, a sus 82, el último representante de la generación dorada del jazz (Miles Davis, Lester Young, Clifford Brown, Eliot Gardiner… y sus referentes, Jonh Coltrane y Charlie Parker) tenía la energía de una docena de percusionistas y el talante de un yogui. Así fue el encuentro en el Hotel Le Méridien de la Rambla.
El saxofonista conversaba con ‘La Vanguardia’ por última vez en 2012 antes del Festival de Jazz de Barcelona
En 2010, el saxofonista Sonny Rollins inauguraba el Festival de Jazz de Barcelona despidiéndose para siempre del público. No iba a subir más a los escenarios. Sin embargo, al cabo de dos años, a sus 82, el último representante de la generación dorada del jazz (Miles Davis, Lester Young, Clifford Brown, Eliot Gardiner… y sus referentes, Jonh Coltrane y Charlie Parker) tenía la energía de una docena de percusionistas y el talante de un yogui. Así fue el encuentro en el Hotel Le Méridien de la Rambla.
Sus solos son meditaciones sobre la vida, sobre el instante, sobre el presente. Y no importa que siempre, en la treintena de conciertos que da al año, salga invariablemente insatisfecho de cómo ha tocado. “Disfruto tocando para la gente. Si dejara de dar conciertos tocaría en el salón de casa, y le aseguro que se puede aprender más rápido en la interacción con el público”, dice. Y lo de viajar, a estas alturas, añade, ya no es un problema, está acostumbrado.
Así pues, ataviado con su clásico gorro de punto, Sonny Rollins recibe a la prensa barcelonesa con motivo de su concierto de hoy (21 h) en el Palau de la Música, su cita con el Festival de Jazz de Barcelona con la que concluye su actual gira. Habla menos de música y más de sus avances en las cuestiones “verdaderamente importantes”.
¿Qué cuestiones son esas?
Todos estamos en este mundo por un tiempo corto y es importante descubrir por qué estamos aquí. Eso es lo que yo estoy intentando averiguar. No estoy aquí para comerme un helado o ir al cine. Si tienes una idea de qué quieres descubrir alrededor de la vida, cualquier cosa que llegue, ya sea la muerte, que no existe como la conocemos, estarás más cerca de descubrir qué significa.
¿Hace avances en esta cuestión?
Sí, me hago viejo pero también soy más sabio. Empiezo a entender por qué he de vivir, qué debería hacer, qué manera de ser debería ser la mía… comienzo a entender.
¿Y se refleja en su música?
No lo sé. Me imagino que de algún modo sí, pero sigo teniendo que practicar y escribir mi música. La música es parte de esta comprensión, porque es mi día a día, pero además tiene una relación muy cercana con el mundo celestial. Pero no soy yo quien ha de decir que soy más sabio para hacer música
¿Qué mensaje quiere transmitir con su música?
Quiero que la gente se sienta bien consigo misma y con el mundo, que vea que hay cosas mejores en el mundo que la política, que puedan olvidarse de ella
La política es una pérdida de tiempo y energía; y yo necesito dedicar las 24 horas a ser mejor persona”
¿Se siente bien con la reelección de Obama?
Obama no era perfecto para mí y la política está tan degradada que intento no estar interesado. Es una pérdida de tiempo y energía; y yo necesito dedicar las 24 horas a ser mejor persona.
Aglutina a seguidores por todo el mundo, aunque percibe que su público no quiere mezclarse intergeneracionalmente.
En Japón viene gente muy joven a verme, pero cuando vienen también los mayores, dejan de venir. Sucedía lo mismo en mis inicios, cuando los blancos empezaron a acudir a verme y los negros se resistieron a seguir viniendo. Es la naturaleza humana… tiene tantas zonas malas…”
¿Qué opina de los tiempos que corren para el jazz?
Hoy es muy difícil tocar jazz, porque comparte espacio con distintos tipos de música… world music, hip-hop, etc… que cuando yo empecé no existían. Es un momento crítico, pero al fin y al capo, el hip-hop es parte del jazz. Creo que hay que permitir que el público entienda que todo forma parte del mismo paraguas.
Superviviente de una generación de genios que murieron prematuramente, recibe innumerables premios que dedica a los “grandes de los que aprendí y que nunca los recibieron… Art Tatum, Lester Young…”. El autor del legendario álbum The bridge no quiere dar detalles sobre el concierto de hoy: decide en el último momento en qué orden tocará y qué piezas de entre un repertorio de diez. “Quiero evitar acabar con Don’t stop the Carnival ; lo hago demasiado a menudo”.
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