Espalda, cuello, hombros, piernas… son las zonas que han concentrado por excelencia buena parte de los tratamientos de masaje manual debido a contracturas, dolores o, simplemente, por el hecho de sentir una mayor relajación corporal. Pero, ¿qué ocurre con el cuero cabelludo? Lo cierto es que durante mucho tiempo esta zona del cuerpo ha sido la gran gran olvidada del autocuidado por estar fundamentalmente asociada a la peluquería y a los cuidados estéticos. Sin embargo, el auge del ‘head spa’ (o masaje de cabeza) está cambiando últimamente esa percepción, convirtiendo esta zona en la auténtica ‘central de mandos’ de un ritual que combina tratamiento capilar, masaje y relajación para lograr calma en todo el organismo.En la práctica, el ‘head spa’ es un tratamiento que combina el cuidado capilar profundo con maniobras de masaje craneal y estímulos sensoriales a través del agua. Pero, ¿por qué masajear una zona aparentemente tan pequeña puede desencadenar una sensación de calma tan profunda ? La respuesta reside en la propia anatomía humana. «Aunque tendemos a pensar en la cabeza como ‘un trozo de hueso cubierto de pelo’, se trata de una de las regiones corporales con mayor densidad de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas», asegura Miguel Muñoz-Cruzado y Barba, presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental . Él explica que, durante mucho tiempo, la terapia manual ha tenido una visión muy mecanicista del cuerpo. Se pensaba que solo había que masajear los músculos grandes o los lugares donde la gente se quejaba de dolor. «La cabeza se dejaba exclusivamente para la estética. Sin embargo, la neurociencia moderna ha demostrado que a veces, para relajar un cuerpo entero o quitar un dolor de espalda, la acción terapéutica más rápida y eficaz es calmar el sistema nervioso masajeando la cabeza».Según este experto, al presionar de forma suave y pausada la zona craneal, se activan vías nerviosas específicas encargadas de registrar el contacto seguro. El cerebro recibe este mensaje como una señal de que «todo está bien» y como respuesta inmediata, el sistema nervioso da la orden de dilatar las arterias de la zona, lo que dispara el riego sanguíneo en la cabeza y reduce de golpe la sensibilidad al dolor de todo el cuerpo.Y es que está demostrado que el estrés cotidiano no solo tensa la nuca o los hombros, sino también la cabeza. «Toda la calavera está tapizada por una lámina de tejido elástico llamada fascia o aponeurosis que conecta la frente con la parte posterior del cráneo. Cuando vivimos bajo episodios de estrés o ansiedad prolongados, el cortisol inunda el organismo y altera este tejido», indica el presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental. Como consecuencia, ese tejido elástico de la cabeza se vuelve rígido, espeso y deshidratado. «Es lo que comúnmente se denomina como ‘tensión acumulada’ , pero físicamente es un tejido que se ha vuelto rígido como un gel, apretando pequeños vasos sanguíneos y nervios. Al masajearlo, el tejido recupera su calor, se vuelve líquido y maleable otra vez, liberando esa presión».Freno de mano biológicoA este efecto mecánico se le suma un freno de mano biológico: el masaje continuo sobre la cabeza y la región suboccipital (la nuca) es un punto neurálgico del cuerpo humano y estimula el sistema nervioso parasimpático, disminuyendo la actividad de la amígdala —la central del miedo del cerebro— y frenando el bucle de pensamientos repetitivos . Además, provoca la liberación de oxitocina, serotonina y endorfinas, logrando reducir la presión arterial y el ritmo cardiaco. «Por tanto -matiza- la sensación de paz que produce no está en nuestra imaginación, sino en las hormonas y en el sistema nervioso. Y es que -insiste- los pequeños músculos que hay justo debajo del cráneo están cargados de sensores que se comunican directamente con nuestros ojos, nuestro equilibrio y el nervio vago (el gran interruptor de la relajación del cuerpo). Aflojar esta zona con las manos desactiva los reflejos erróneos que suelen mantener activos los dolores de cabeza y las migrañas». «Un masaje de cabeza de apenas 20 minutos logra una bajada drástica del cortisol y noradrenalina lo que estabiliza el ritmo cardiaco y bajar la presión arterial» Presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud MentalAñade, además, que los cambios en el cuerpo se ven de forma inmediata en las pruebas médicas. «Numerosos estudios clínicos demuestran que un masaje de cabeza de apenas 20 minutos logra una bajada drástica y medible de los niveles de cortisol (estrés) y noradrenalina en el organismo, consiguiendo con ello estabilizar el ritmo cardiaco, bajar la presión arterial y mejorar la variabilidad cardíaca, lo que demuestra que un estímulo local en la cabeza equilibra el funcionamiento de todo el cuerpo. La ciencia ha demostrado con datos rigurosos que un masaje craneal correctamente hecho reduce el estrés general, mejora la calidad del descanso nocturno , disminuye la frecuencia y la intensidad de los dolores de cabeza tensionales y mejora la salud del cuero cabelludo al aumentar el riego de nutrientes en la raíz del pelo».Del cuidado capilar al ritual integral sensorialEsta sólida base fisiológica es la que ha llevado a los espacios de belleza y bienestar a redefinir el cuidado capilar, convirtiéndolo en un ritual integral. Conocedores de la necesidad de aumentar este estado de bienestar, centros de referencia como Ritualyté , ubicado en el madrileño barrio de Chamberí, han creado un ambiente especialmente cuidado para favorecer tanto el relax físico como mental. «Más que un tratamiento es una gratificante experiencia -apunta Sandra Guiñales , fundadora de este centro de masajes-. Hace tres años incorporamos las camillas que facilitan el masaje capilar y fueron los propios clientes los que repetían una y otra vez. El éxito fue tal que ahora también ofrecemos un masaje de dos horas de duración que incluye el cuerpo y 50 minutos de trabajo localizado en la cabeza».El verdadero ritual comienza nada más atravesar la puerta de este centro wellness & beauty, con el gran acogimiento por parte del personal. Como bienvenida, se invita al cliente a sentarse en un cómodo sofá y a tomar un té de su amplia carta de variedades. Una forma de romper el hielo mientras se establece una pequeña conversación para conocer qué es lo que más le gusta al cliente del masaje escogido, si tiene alguna lesión previa o lo que espera del ritual para que se ajuste lo máximo posible a todas sus expectativas. Posteriormente, la sesión comienza en una sala bajo un ambiente de temperatura, luz y música que invita de inmediato a poner el freno a las prisas y el estrés. El cliente se tumba boca abajo en una comodísima camilla y el masaje corporal comienza. Primero por los pies para continuar por piernas, espalda, brazos y hombros . De forma suave y sensorial para bajar el ritmo acelerado de la gran ciudad. La experiencia holística se completa con aceites que a nivel olfativo transmiten la sensación de estar en un bosque. Posteriormente, el cliente se coloca boca arriba y se prosigue en el mismo orden el masaje de pies a hombros. «De este modo llega el masaje facial que incluye un peeling con mascarilla hidratante y colágeno que se deja actuar mientras se masajea cuello y escote, se realizan amasamientos, estiramientos y movilizaciones y, posteriormente, llega la estrella de la sesión: el ‘head spa’». «El sonido constante del agua, su temperatura y la sensación de los chorros recorriendo la cabeza crean un estímulo sensorial que invita de nuevo a bajar más el ritmo»Guiñales asegura que uno de los elementos insignia de este protocolo es el ‘aro de agua’ , un dispositivo que rodea la cabeza dejando caer un suave flujo continuo y tibio sobre la frente y el cuero cabelludo. El sonido constante del agua, la temperatura y la sensación de los chorros recorriendo la cabeza crean un estímulo sensorial que invita de nuevo a bajar más el ritmo. «Durante unos minutos desaparecen las prisas . No hay pantallas, llamadas ni notificaciones. Sólo el sonido del agua y las maniobras del masaje», señala la fundadora de este centro de masajes y tratamientos.Explica que el aro se pasa suavemente por la cabeza y los ojos, que produce una sensación muy novedosa y placentera, y en el cuello. Después se trata el cuero cabelludo y el pelo con champú con olores frutales de melón, sandía, vainilla… Cuando termina la sesión, la persona se reincorpora lentamente y pasa a un gran sofá donde se le realiza un secado de cabello de forma relajada«.Destaca Sandra Guiñales que la sensación es tan placentera que «lo habitual es que cuando viene una mujer y se lo diga a su pareja para que no se pierda la experiencia tan novedosa. Tantas veces lo hemos visto que, al final, decidimos realizar el ritual de manera conjunta para que ambos puedan disfrutar juntos de esta experiencia compartida».Espacio dedicado para disfrutar en pareja de la relajación del head spa en RitualytéEste estímulo hidroterápico tiene también su lectura científica. El agua aporta dos grandes beneficios, según apunta Muñoz-Cruzado. Por un lado, el agua tibia relaja los tejidos por el efecto del calor. Por el otro, el sonido y la sensación constante del agua corriendo (como los efectos de cascada del head spa) saturan los sentidos de forma positiva: el cerebro recibe un estímulo tan predecible y rítmico que decide desconectar la atención del exterior, aislando a la persona del mundanal ruido.No es una moda pasajeraLa perspectiva que impulsa el sector del wellness refleja una visión renovada del cuidado personal, un cambio en la manera de entender la belleza y el bienestar corporal y emocional. En definitiva, devolver el protagonismo al cuero cabelludo «no es una moda pasajera, sino el redescubrimiento de una puerta de entrada directa al relax. En un entorno urbano que exige atención constante, permitir que la cabeza pare, se caliente y se destense se ha consolidado como uno de los actos de autocuidado más eficientes del panorama actual», asegura.MÁS INFORMACIÓN noticia Si «El propósito no es escapar de nuestra vida cotidiana, sino construir una de la que no queramos huir para sentirnos bien» noticia Si Por qué el descanso vacacional puede generar mayor malestar que el propio trabajo noticia Si «Cuando entiendas que tú estás bien, dejarás de esperar a alguien que te rescate»No obstante, ante el auge de esta tendencia, Muñoz-Cruzado y Barba advierte de la importancia de no caer en falsas promesas ni en el intrusismo, puesto que «hay centros de estética o spas que ofrecen estas experiencias con un fin de relajación, higiene, belleza o desconexión que hacen un trabajo fantástico y totalmente legítimo, pero el problema aparece si se pretende utilizar con objetivos terapéuticos o curativos sin la titulación sanitaria requerida. Tratar patologías bajo el disfraz de un tratamiento de belleza es una negligencia», concluye. Espalda, cuello, hombros, piernas… son las zonas que han concentrado por excelencia buena parte de los tratamientos de masaje manual debido a contracturas, dolores o, simplemente, por el hecho de sentir una mayor relajación corporal. Pero, ¿qué ocurre con el cuero cabelludo? Lo cierto es que durante mucho tiempo esta zona del cuerpo ha sido la gran gran olvidada del autocuidado por estar fundamentalmente asociada a la peluquería y a los cuidados estéticos. Sin embargo, el auge del ‘head spa’ (o masaje de cabeza) está cambiando últimamente esa percepción, convirtiendo esta zona en la auténtica ‘central de mandos’ de un ritual que combina tratamiento capilar, masaje y relajación para lograr calma en todo el organismo.En la práctica, el ‘head spa’ es un tratamiento que combina el cuidado capilar profundo con maniobras de masaje craneal y estímulos sensoriales a través del agua. Pero, ¿por qué masajear una zona aparentemente tan pequeña puede desencadenar una sensación de calma tan profunda ? La respuesta reside en la propia anatomía humana. «Aunque tendemos a pensar en la cabeza como ‘un trozo de hueso cubierto de pelo’, se trata de una de las regiones corporales con mayor densidad de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas», asegura Miguel Muñoz-Cruzado y Barba, presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental . Él explica que, durante mucho tiempo, la terapia manual ha tenido una visión muy mecanicista del cuerpo. Se pensaba que solo había que masajear los músculos grandes o los lugares donde la gente se quejaba de dolor. «La cabeza se dejaba exclusivamente para la estética. Sin embargo, la neurociencia moderna ha demostrado que a veces, para relajar un cuerpo entero o quitar un dolor de espalda, la acción terapéutica más rápida y eficaz es calmar el sistema nervioso masajeando la cabeza».Según este experto, al presionar de forma suave y pausada la zona craneal, se activan vías nerviosas específicas encargadas de registrar el contacto seguro. El cerebro recibe este mensaje como una señal de que «todo está bien» y como respuesta inmediata, el sistema nervioso da la orden de dilatar las arterias de la zona, lo que dispara el riego sanguíneo en la cabeza y reduce de golpe la sensibilidad al dolor de todo el cuerpo.Y es que está demostrado que el estrés cotidiano no solo tensa la nuca o los hombros, sino también la cabeza. «Toda la calavera está tapizada por una lámina de tejido elástico llamada fascia o aponeurosis que conecta la frente con la parte posterior del cráneo. Cuando vivimos bajo episodios de estrés o ansiedad prolongados, el cortisol inunda el organismo y altera este tejido», indica el presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental. Como consecuencia, ese tejido elástico de la cabeza se vuelve rígido, espeso y deshidratado. «Es lo que comúnmente se denomina como ‘tensión acumulada’ , pero físicamente es un tejido que se ha vuelto rígido como un gel, apretando pequeños vasos sanguíneos y nervios. Al masajearlo, el tejido recupera su calor, se vuelve líquido y maleable otra vez, liberando esa presión».Freno de mano biológicoA este efecto mecánico se le suma un freno de mano biológico: el masaje continuo sobre la cabeza y la región suboccipital (la nuca) es un punto neurálgico del cuerpo humano y estimula el sistema nervioso parasimpático, disminuyendo la actividad de la amígdala —la central del miedo del cerebro— y frenando el bucle de pensamientos repetitivos . Además, provoca la liberación de oxitocina, serotonina y endorfinas, logrando reducir la presión arterial y el ritmo cardiaco. «Por tanto -matiza- la sensación de paz que produce no está en nuestra imaginación, sino en las hormonas y en el sistema nervioso. Y es que -insiste- los pequeños músculos que hay justo debajo del cráneo están cargados de sensores que se comunican directamente con nuestros ojos, nuestro equilibrio y el nervio vago (el gran interruptor de la relajación del cuerpo). Aflojar esta zona con las manos desactiva los reflejos erróneos que suelen mantener activos los dolores de cabeza y las migrañas». «Un masaje de cabeza de apenas 20 minutos logra una bajada drástica del cortisol y noradrenalina lo que estabiliza el ritmo cardiaco y bajar la presión arterial» Presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud MentalAñade, además, que los cambios en el cuerpo se ven de forma inmediata en las pruebas médicas. «Numerosos estudios clínicos demuestran que un masaje de cabeza de apenas 20 minutos logra una bajada drástica y medible de los niveles de cortisol (estrés) y noradrenalina en el organismo, consiguiendo con ello estabilizar el ritmo cardiaco, bajar la presión arterial y mejorar la variabilidad cardíaca, lo que demuestra que un estímulo local en la cabeza equilibra el funcionamiento de todo el cuerpo. La ciencia ha demostrado con datos rigurosos que un masaje craneal correctamente hecho reduce el estrés general, mejora la calidad del descanso nocturno , disminuye la frecuencia y la intensidad de los dolores de cabeza tensionales y mejora la salud del cuero cabelludo al aumentar el riego de nutrientes en la raíz del pelo».Del cuidado capilar al ritual integral sensorialEsta sólida base fisiológica es la que ha llevado a los espacios de belleza y bienestar a redefinir el cuidado capilar, convirtiéndolo en un ritual integral. Conocedores de la necesidad de aumentar este estado de bienestar, centros de referencia como Ritualyté , ubicado en el madrileño barrio de Chamberí, han creado un ambiente especialmente cuidado para favorecer tanto el relax físico como mental. «Más que un tratamiento es una gratificante experiencia -apunta Sandra Guiñales , fundadora de este centro de masajes-. Hace tres años incorporamos las camillas que facilitan el masaje capilar y fueron los propios clientes los que repetían una y otra vez. El éxito fue tal que ahora también ofrecemos un masaje de dos horas de duración que incluye el cuerpo y 50 minutos de trabajo localizado en la cabeza».El verdadero ritual comienza nada más atravesar la puerta de este centro wellness & beauty, con el gran acogimiento por parte del personal. Como bienvenida, se invita al cliente a sentarse en un cómodo sofá y a tomar un té de su amplia carta de variedades. Una forma de romper el hielo mientras se establece una pequeña conversación para conocer qué es lo que más le gusta al cliente del masaje escogido, si tiene alguna lesión previa o lo que espera del ritual para que se ajuste lo máximo posible a todas sus expectativas. Posteriormente, la sesión comienza en una sala bajo un ambiente de temperatura, luz y música que invita de inmediato a poner el freno a las prisas y el estrés. El cliente se tumba boca abajo en una comodísima camilla y el masaje corporal comienza. Primero por los pies para continuar por piernas, espalda, brazos y hombros . De forma suave y sensorial para bajar el ritmo acelerado de la gran ciudad. La experiencia holística se completa con aceites que a nivel olfativo transmiten la sensación de estar en un bosque. Posteriormente, el cliente se coloca boca arriba y se prosigue en el mismo orden el masaje de pies a hombros. «De este modo llega el masaje facial que incluye un peeling con mascarilla hidratante y colágeno que se deja actuar mientras se masajea cuello y escote, se realizan amasamientos, estiramientos y movilizaciones y, posteriormente, llega la estrella de la sesión: el ‘head spa’». «El sonido constante del agua, su temperatura y la sensación de los chorros recorriendo la cabeza crean un estímulo sensorial que invita de nuevo a bajar más el ritmo»Guiñales asegura que uno de los elementos insignia de este protocolo es el ‘aro de agua’ , un dispositivo que rodea la cabeza dejando caer un suave flujo continuo y tibio sobre la frente y el cuero cabelludo. El sonido constante del agua, la temperatura y la sensación de los chorros recorriendo la cabeza crean un estímulo sensorial que invita de nuevo a bajar más el ritmo. «Durante unos minutos desaparecen las prisas . No hay pantallas, llamadas ni notificaciones. Sólo el sonido del agua y las maniobras del masaje», señala la fundadora de este centro de masajes y tratamientos.Explica que el aro se pasa suavemente por la cabeza y los ojos, que produce una sensación muy novedosa y placentera, y en el cuello. Después se trata el cuero cabelludo y el pelo con champú con olores frutales de melón, sandía, vainilla… Cuando termina la sesión, la persona se reincorpora lentamente y pasa a un gran sofá donde se le realiza un secado de cabello de forma relajada«.Destaca Sandra Guiñales que la sensación es tan placentera que «lo habitual es que cuando viene una mujer y se lo diga a su pareja para que no se pierda la experiencia tan novedosa. Tantas veces lo hemos visto que, al final, decidimos realizar el ritual de manera conjunta para que ambos puedan disfrutar juntos de esta experiencia compartida».Espacio dedicado para disfrutar en pareja de la relajación del head spa en RitualytéEste estímulo hidroterápico tiene también su lectura científica. El agua aporta dos grandes beneficios, según apunta Muñoz-Cruzado. Por un lado, el agua tibia relaja los tejidos por el efecto del calor. Por el otro, el sonido y la sensación constante del agua corriendo (como los efectos de cascada del head spa) saturan los sentidos de forma positiva: el cerebro recibe un estímulo tan predecible y rítmico que decide desconectar la atención del exterior, aislando a la persona del mundanal ruido.No es una moda pasajeraLa perspectiva que impulsa el sector del wellness refleja una visión renovada del cuidado personal, un cambio en la manera de entender la belleza y el bienestar corporal y emocional. En definitiva, devolver el protagonismo al cuero cabelludo «no es una moda pasajera, sino el redescubrimiento de una puerta de entrada directa al relax. En un entorno urbano que exige atención constante, permitir que la cabeza pare, se caliente y se destense se ha consolidado como uno de los actos de autocuidado más eficientes del panorama actual», asegura.MÁS INFORMACIÓN noticia Si «El propósito no es escapar de nuestra vida cotidiana, sino construir una de la que no queramos huir para sentirnos bien» noticia Si Por qué el descanso vacacional puede generar mayor malestar que el propio trabajo noticia Si «Cuando entiendas que tú estás bien, dejarás de esperar a alguien que te rescate»No obstante, ante el auge de esta tendencia, Muñoz-Cruzado y Barba advierte de la importancia de no caer en falsas promesas ni en el intrusismo, puesto que «hay centros de estética o spas que ofrecen estas experiencias con un fin de relajación, higiene, belleza o desconexión que hacen un trabajo fantástico y totalmente legítimo, pero el problema aparece si se pretende utilizar con objetivos terapéuticos o curativos sin la titulación sanitaria requerida. Tratar patologías bajo el disfraz de un tratamiento de belleza es una negligencia», concluye.
Espalda, cuello, hombros, piernas… son las zonas que han concentrado por excelencia buena parte de los tratamientos de masaje manual debido a contracturas, dolores o, simplemente, por el hecho de sentir una mayor relajación corporal. Pero, ¿qué ocurre con el cuero cabelludo? Lo cierto es … que durante mucho tiempo esta zona del cuerpo ha sido la gran gran olvidada del autocuidado por estar fundamentalmente asociada a la peluquería y a los cuidados estéticos. Sin embargo, el auge del ‘head spa’ (o masaje de cabeza) está cambiando últimamente esa percepción, convirtiendo esta zona en la auténtica ‘central de mandos’ de un ritual que combina tratamiento capilar, masaje y relajación para lograr calma en todo el organismo.
En la práctica, el ‘head spa’ es un tratamiento que combina el cuidado capilar profundo con maniobras de masaje craneal y estímulos sensoriales a través del agua. Pero, ¿por qué masajear una zona aparentemente tan pequeña puede desencadenar una sensación de calma tan profunda? La respuesta reside en la propia anatomía humana. «Aunque tendemos a pensar en la cabeza como ‘un trozo de hueso cubierto de pelo’, se trata de una de las regiones corporales con mayor densidad de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas», asegura Miguel Muñoz-Cruzado y Barba, presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental.
Él explica que, durante mucho tiempo, la terapia manual ha tenido una visión muy mecanicista del cuerpo. Se pensaba que solo había que masajear los músculos grandes o los lugares donde la gente se quejaba de dolor. «La cabeza se dejaba exclusivamente para la estética. Sin embargo, la neurociencia moderna ha demostrado que a veces, para relajar un cuerpo entero o quitar un dolor de espalda, la acción terapéutica más rápida y eficaz es calmar el sistema nervioso masajeando la cabeza».
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Según este experto, al presionar de forma suave y pausada la zona craneal, se activan vías nerviosas específicas encargadas de registrar el contacto seguro. El cerebro recibe este mensaje como una señal de que «todo está bien» y como respuesta inmediata, el sistema nervioso da la orden de dilatar las arterias de la zona, lo que dispara el riego sanguíneo en la cabeza y reduce de golpe la sensibilidad al dolor de todo el cuerpo.
Y es que está demostrado que el estrés cotidiano no solo tensa la nuca o los hombros, sino también la cabeza. «Toda la calavera está tapizada por una lámina de tejido elástico llamada fascia o aponeurosis que conecta la frente con la parte posterior del cráneo. Cuando vivimos bajo episodios de estrés o ansiedad prolongados, el cortisol inunda el organismo y altera este tejido», indica el presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental. Como consecuencia, ese tejido elástico de la cabeza se vuelve rígido, espeso y deshidratado. «Es lo que comúnmente se denomina como ‘tensión acumulada’, pero físicamente es un tejido que se ha vuelto rígido como un gel, apretando pequeños vasos sanguíneos y nervios. Al masajearlo, el tejido recupera su calor, se vuelve líquido y maleable otra vez, liberando esa presión».
Freno de mano biológico
A este efecto mecánico se le suma un freno de mano biológico: el masaje continuo sobre la cabeza y la región suboccipital (la nuca) es un punto neurálgico del cuerpo humano y estimula el sistema nervioso parasimpático, disminuyendo la actividad de la amígdala —la central del miedo del cerebro— y frenando el bucle de pensamientos repetitivos. Además, provoca la liberación de oxitocina, serotonina y endorfinas, logrando reducir la presión arterial y el ritmo cardiaco. «Por tanto -matiza- la sensación de paz que produce no está en nuestra imaginación, sino en las hormonas y en el sistema nervioso. Y es que -insiste- los pequeños músculos que hay justo debajo del cráneo están cargados de sensores que se comunican directamente con nuestros ojos, nuestro equilibrio y el nervio vago (el gran interruptor de la relajación del cuerpo). Aflojar esta zona con las manos desactiva los reflejos erróneos que suelen mantener activos los dolores de cabeza y las migrañas».
«Un masaje de cabeza de apenas 20 minutos logra una bajada drástica del cortisol y noradrenalina lo que estabiliza el ritmo cardiaco y bajar la presión arterial»
Presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental
Añade, además, que los cambios en el cuerpo se ven de forma inmediata en las pruebas médicas. «Numerosos estudios clínicos demuestran que un masaje de cabeza de apenas 20 minutos logra una bajada drástica y medible de los niveles de cortisol (estrés) y noradrenalina en el organismo, consiguiendo con ello estabilizar el ritmo cardiaco, bajar la presión arterial y mejorar la variabilidad cardíaca, lo que demuestra que un estímulo local en la cabeza equilibra el funcionamiento de todo el cuerpo. La ciencia ha demostrado con datos rigurosos que un masaje craneal correctamente hecho reduce el estrés general, mejora la calidad del descanso nocturno, disminuye la frecuencia y la intensidad de los dolores de cabeza tensionales y mejora la salud del cuero cabelludo al aumentar el riego de nutrientes en la raíz del pelo».
Del cuidado capilar al ritual integral sensorial
Esta sólida base fisiológica es la que ha llevado a los espacios de belleza y bienestar a redefinir el cuidado capilar, convirtiéndolo en un ritual integral. Conocedores de la necesidad de aumentar este estado de bienestar, centros de referencia como Ritualyté, ubicado en el madrileño barrio de Chamberí, han creado un ambiente especialmente cuidado para favorecer tanto el relax físico como mental. «Más que un tratamiento es una gratificante experiencia -apunta Sandra Guiñales, fundadora de este centro de masajes-. Hace tres años incorporamos las camillas que facilitan el masaje capilar y fueron los propios clientes los que repetían una y otra vez. El éxito fue tal que ahora también ofrecemos un masaje de dos horas de duración que incluye el cuerpo y 50 minutos de trabajo localizado en la cabeza».
El verdadero ritual comienza nada más atravesar la puerta de este centro wellness & beauty, con el gran acogimiento por parte del personal. Como bienvenida, se invita al cliente a sentarse en un cómodo sofá y a tomar un té de su amplia carta de variedades. Una forma de romper el hielo mientras se establece una pequeña conversación para conocer qué es lo que más le gusta al cliente del masaje escogido, si tiene alguna lesión previa o lo que espera del ritual para que se ajuste lo máximo posible a todas sus expectativas.
Posteriormente, la sesión comienza en una sala bajo un ambiente de temperatura, luz y música que invita de inmediato a poner el freno a las prisas y el estrés. El cliente se tumba boca abajo en una comodísima camilla y el masaje corporal comienza. Primero por los pies para continuar por piernas, espalda, brazos y hombros. De forma suave y sensorial para bajar el ritmo acelerado de la gran ciudad. La experiencia holística se completa con aceites que a nivel olfativo transmiten la sensación de estar en un bosque. Posteriormente, el cliente se coloca boca arriba y se prosigue en el mismo orden el masaje de pies a hombros. «De este modo llega el masaje facial que incluye un peeling con mascarilla hidratante y colágeno que se deja actuar mientras se masajea cuello y escote, se realizan amasamientos, estiramientos y movilizaciones y, posteriormente, llega la estrella de la sesión: el ‘head spa’».
«El sonido constante del agua, su temperatura y la sensación de los chorros recorriendo la cabeza crean un estímulo sensorial que invita de nuevo a bajar más el ritmo»
Guiñales asegura que uno de los elementos insignia de este protocolo es el ‘aro de agua’, un dispositivo que rodea la cabeza dejando caer un suave flujo continuo y tibio sobre la frente y el cuero cabelludo. El sonido constante del agua, la temperatura y la sensación de los chorros recorriendo la cabeza crean un estímulo sensorial que invita de nuevo a bajar más el ritmo. «Durante unos minutos desaparecen las prisas. No hay pantallas, llamadas ni notificaciones. Sólo el sonido del agua y las maniobras del masaje», señala la fundadora de este centro de masajes y tratamientos.
Explica que el aro se pasa suavemente por la cabeza y los ojos, que produce una sensación muy novedosa y placentera, y en el cuello. Después se trata el cuero cabelludo y el pelo con champú con olores frutales de melón, sandía, vainilla… Cuando termina la sesión, la persona se reincorpora lentamente y pasa a un gran sofá donde se le realiza un secado de cabello de forma relajada«.
Destaca Sandra Guiñales que la sensación es tan placentera que «lo habitual es que cuando viene una mujer y se lo diga a su pareja para que no se pierda la experiencia tan novedosa. Tantas veces lo hemos visto que, al final, decidimos realizar el ritual de manera conjunta para que ambos puedan disfrutar juntos de esta experiencia compartida».

Este estímulo hidroterápico tiene también su lectura científica. El agua aporta dos grandes beneficios, según apunta Muñoz-Cruzado. Por un lado, el agua tibia relaja los tejidos por el efecto del calor. Por el otro, el sonido y la sensación constante del agua corriendo (como los efectos de cascada del head spa) saturan los sentidos de forma positiva: el cerebro recibe un estímulo tan predecible y rítmico que decide desconectar la atención del exterior, aislando a la persona del mundanal ruido.
No es una moda pasajera
La perspectiva que impulsa el sector del wellness refleja una visión renovada del cuidado personal, un cambio en la manera de entender la belleza y el bienestar corporal y emocional. En definitiva, devolver el protagonismo al cuero cabelludo «no es una moda pasajera, sino el redescubrimiento de una puerta de entrada directa al relax. En un entorno urbano que exige atención constante, permitir que la cabeza pare, se caliente y se destense se ha consolidado como uno de los actos de autocuidado más eficientes del panorama actual», asegura.
No obstante, ante el auge de esta tendencia, Muñoz-Cruzado y Barba advierte de la importancia de no caer en falsas promesas ni en el intrusismo, puesto que «hay centros de estética o spas que ofrecen estas experiencias con un fin de relajación, higiene, belleza o desconexión que hacen un trabajo fantástico y totalmente legítimo, pero el problema aparece si se pretende utilizar con objetivos terapéuticos o curativos sin la titulación sanitaria requerida. Tratar patologías bajo el disfraz de un tratamiento de belleza es una negligencia», concluye.
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